Montse Germán (Sabadell, 1969) ha trabajado en series, películas y obras de teatro exitosas que la han ayudado a convertirse en un nombre destacado del star-system catalán. Ha llovido mucho desde que actuó en Laberint d’ombres y en Infidels, y ya hay toda una generación de telespectadores que la relacionarán con el papel que interpreta en Com si fos ahir. La Sílvia, uno de los personajes clave de la serie del mediodía en TV3, que será la más longeva de la historia de la cadena a partir de septiembre, ha tenido una temporada complicada en la que ha tenido que superar un cáncer. El Món entrevista a la actriz que le da vida para saber cómo se ha preparado esta trama delicada y qué nos puede adelantar del capítulo final de temporada, que se emite el lunes 20 por la noche. Unos 400 privilegiados –fans, actores y el resto del equipo– pudieron verlo en preestreno, bajo pacto de confidencialidad para no hacer spoilers, el jueves por la tarde, en el cine Phenomena de Barcelona.
Quinta temporada tan complicada para Sílvia. ¿Tiene ganas de que se acabe esta mala racha?
Empecé con el diagnóstico de cáncer, sí, pero esta no era la primera vez que Sílvia pasaba por una situación dramática y dura. De hecho, a mí ya me parece bien que a partir de este personaje se puedan tocar temas de mucha actualidad porque eso siempre es un reto. Siempre te exiges lo mejor de ti misma, en los momentos en que tu personaje ayuda a otros personajes con sus dramas y también cuando eres tú quien los protagoniza.
No debe ser fácil preparar un papel así y con poco tiempo, porque en las series diarias nada es a fuego lento.
No es fácil cuando tienes que tocar temas que te exigen mucho de ti, en general, y especialmente en una serie como esta que requiere que lo resuelvas muy rápidamente. En una película tienes tiempo de digerirlo y darle vueltas mientras conectas con ese drama, pero aquí lo tienes que hacer rápidamente en tu casa. En el plató no tienes tiempo de hacerlo… Tienes que llegar sabiendo cuál será tu estado de ánimo y conectarte. No hay trampa ni cartón, todo pasa aquí y ahora de una manera genuina. Y si la cámara lo capta, eso es muy bonito.

¿Cómo se ha preparado esta temporada en concreto, cuando supo que tendría un personaje a quien le diagnostican un cáncer? ¿Habló con pacientes oncológicos o se documentó?
Creo que da igual que sea un cáncer o que sea cualquier enfermedad muy grave. La cuestión es prepararte para interpretar a alguien que tiene su vida en juego. Me refiero a situaciones límite que también te ponen a ti, como actriz, en un punto en que te planteas qué harías y cómo te sentirías en esa situación. En mi caso, he ido a intentar buscar esa emoción. Sí que investigas cómo es este tipo de cáncer o el proceso que siguen los pacientes. Pero, al final, tienes que intentar averiguar cómo crees que gestionarías ver la muerte más cerca que antes.
Usted ya había interpretado personajes con enfermedades graves, por eso, como el VIH que tenía en Positius o la fibromialgia en Sonata per a violoncel.
Sí, la verdad es que he hecho bastantes papeles de mujer enferma. Y quizá no es lo más bonito, pero me gusta tener personajes que me hacen estar en situaciones emocionalmente duras.
¿Y no afecta emocionalmente tener que ponerse en la piel de un personaje que atraviesa una situación así?
Deja muy tocada, y tanto. Ayer mismo vi un reel de Daniel Grao que reconocía que había sufrido mucho cuando actuaba en Los universos paralelos, ya que cada día tenía que interpretar a un hombre al que se le moría un hijo y acabó afectándolo en su vida personal. Y lo entiendo perfectamente. Yo, que soy muy exigente conmigo misma, quiero darlo absolutamente todo cuando actúo y sufres esa emoción. Y si se te mezcla con algo de tu vida personal, pues aún es más duro… Este trabajo nuestro hay que saber llevarlo, porque te puede dejar secuelas físicas y emocionales. Te preguntas, a veces, por qué tienes que soportar una emoción tan fuerte y por qué te haces tanto daño a ti mismo.
Ha dicho en alguna entrevista que grabar la trama en la que violaban a su personaje en Com si fos ahir fue durísimo.
Sí, por eso mismo te digo. Y, además, hacía poco que había muerto mi madre y se me juntó todo. Todas las emociones acaban mezclándose y tienes que aprender a salir lo mejor parada posible de todo esto.
A Sílvia le ha pasado de todo, a lo largo de estas nueve temporadas. ¿Tiene ganas de una temporada tranquila para ella?
Ya me va bien que tenga chicha, qué quieres que te diga. Ahora bien, quizás no hace falta tanto sufrimiento y cosas tan graves. Que está bien que te pongan retos, pero ¿quizás es la que más sufre de toda la serie? Aunque no veas la Gemma, le dan mucha caña. Pero es que llevamos nueve años de serie, es que claro… Si me haces pensar qué le pasaba a mi personaje al principio de todo, ni lo recuerdo.

Realmente, en Com si fos ahir hay mucho drama. Sílvia se ha divorciado, le han puesto los cuernos, la pareja se lía con su hija, la han violado…
Hay mucho drama, sí, pero también tramas muy divertidas y pienso que es una buena fórmula. Ya está bien para equilibrar un poco y compensarlo.
¿Le haría gracia que le tocara vivir alguna trama en concreto, a su personaje? ¿Qué pediría para Sílvia en esta décima temporada?
La verdad es que no sabría qué decirte. Lo que sí que te puedo adelantar es que es muy guay lo que me viene ahora en la décima temporada. No te puedo hacer spoiler, por eso.
¿Ni siquiera una pincelada? ¿Tendrá alguna trama amorosa nueva? ¿Algo relacionado con el trabajo?
Solo te diré que tiene que ver con la realización personal, pondrá el foco en ella misma y pasarán muchas cosas. En resumen, puedo decirte que Sílvia volverá un poco a la juventud.

Antes de eso, los telespectadores de TV3 verán el gran final de temporada que han preparado para el próximo lunes. ¿Cómo será? ¿Hay una gran bomba como en otras ocasiones?
Este final también es potente, pero quizás más calmado que otros. De hecho, te lo resumiría como un final bonito, alegre y optimista que servirá para abrir la puerta a una temporada que vendrá cargada de cambios. Hemos comenzado a grabar la nueva temporada ya, de hecho, y lo hemos hecho cargados de ilusión. Desde el equipo de guionistas han querido darle un meneo a la serie y parece que estemos empezando de nuevo y con temas muy actuales.
¿No tiene la sensación, entonces, de que quieran acabar la serie con la décima temporada por aquello de hacer un número redondo? ¿Pronostica una larga vida a Com si fos ahir, todavía?
Por supuesto, le queda una larga vida al Comsi. Te diré que, hasta hace dos o tres años, pensaba que no le quedaba mucho. Ahora bien, teniendo en cuenta que hace muy buena audiencia y que arrancar una serie nueva cuesta, pues hay que aprovechar esta. Y creo que es buena idea darle un lavado de cara, incorporar nuevos personajes que son fichajes muy potentes… Con ganas y energía.
Comentaba ahora la audiencia impresionante que hace la serie. Com si fos ahir acabará la novena temporada con el 19,7% de share de media que es una auténtica barbaridad. ¿Cómo lo viven desde dentro? ¿Cómo se consigue eso después de tantos años en antena?
A mí lo que me gustaría es desmontar esta idea de que hacer una serie diaria es como una máquina de hacer churros porque eso está un poco en el inconsciente colectivo. Hacer funcionar una máquina de churros seguramente es muy sencillo, pero hacer una serie diaria es muy complicado. Mantener una emisión diaria exige un nivel enorme de organización, de talento y de oficio. Además, que detrás de una serie diaria hay un equipo de guionistas que construyen unas tramas a largo plazo y que mantienen una coherencia en los personajes. También los realizadores tienen que tomar decisiones muchas veces sobre la marcha o los actores y las actrices, que sostenemos esta credibilidad de los personajes día tras día. Tenemos un equipo técnico, iluminación, sonido, montaje, arte, vestuario, maquillaje, peluquería, un equipo de producción que trabajan casi con una precisión quirúrgica.
Se necesita todo esto para mantener el engranaje funcionando.
Exacto. Y que la serie tenga tanta audiencia no es casualidad. El espectador entiende muy bien los códigos, los ritmos narrativos, los conflictos cercanos y la evolución constante de los personajes. Tienes que tener respeto por el telespectador y darle calidad porque, si no lo haces, no lo estás respetando y lo estás tratando de tonto. Se puede pensar que una serie diaria es un producto de consumo rápido y que se hace de prisa, sí, con una limitación de tiempo y quizás de presupuesto que puede empeorar el resultado. Pues al contrario, no es una producción sin alma sino una producción donde detrás hay mucho oficio.

Ciertamente, tiene mucho mérito mantener esto durante años y con la audiencia enganchada.
Todo esto te lo decía a raíz de lo que escuché en boca de uno de los periodistas más importantes de este país. Y mira te diré su nombre, Jordi Basté, a quien admiro y escucho. Pero, un día, estaba entrevistando a Sara Diego, Montse Guallar y Marta Butxaca para una obra que estrenaban. De repente, le pregunta a Sara Diego qué proyectos más tiene entre manos y, cuando le dijo que estaba en Com si fos ahir, Jordi Basté le dijo que eso “no contaba” porque era “como una máquina de hacer churros”. Me quedé parada. ¿Cómo puede ser que él, a quien escucha tanta gente, diga eso? Menospreció el oficio, a toda la gente que estamos en la serie, a los espectadores y a la audiencia. ¿Es consciente, Jordi Basté, de que si no tuviéramos este producto en Cataluña, los actores catalanes estaríamos fastidiados?
Muchos actores con los que he podido hablar de la serie han coincidido en decirme que el Com si fos ahir es escuela.
¡Totalmente! Es escuela para los actores jóvenes que empiezan y también para los más grandes porque nos permite trabajar el músculo interpretativo. Aquí lo damos todo y han pasado actores muy buenos de este país por esta serie. Además, que no nos podemos olvidar de la función social que hace. Se me acerca muchísima gente en el teatro para decirme que está aprendiendo catalán gracias a la serie, gente de Sudamérica, de África o de otros países de Europa. Así que ya basta de menospreciar este producto. Que son muchos los actores que nos llaman a la puerta para preguntar si tenemos un papel para ellos. Es un escaparate y es trabajo.
¿Cómo ve el sector desde dentro? ¿Ha mejorado un poco o sigue tan precario?
Creo que está como siempre ha estado… precario, efectivamente. Sí que han surgido muchas plataformas, pero te obligan a ir a Madrid. La cosa es que hay tres grupos diferentes de actores, ahora mismo: los que trabajan siempre, los que aguantamos el tipo más o menos y los que sudan mucho porque les cuesta mucho salir adelante. Es complicado y es precario, aunque la industria audiovisual de este país se esté esforzando. Realmente, son cuatro los actores que trabajan bien. Yo ahora trabajo en una serie diaria y eso te da una estabilidad que se agradece mucho, pero cuando termine volveré a estar en la incertidumbre que vivimos todos.
¿Todavía la sorprenden los guionistas, después de nueve temporadas, con las tramas y los giros que van incorporando al Com si fos ahir?
Esta serie tiene una directora que es una máquina, Sònia Sánchez, que cuida muchísimo este producto y no nos deja que nos durmamos. Ha hecho una selección de casting muy buena, pero es que los guionistas logran que la trama no decaiga. Y lo más fuerte es que no se inventan nada, es la vida la que les pone las ideas delante. Porque yo lo he visto ahora, con el comienzo de la décima temporada, que me ha sorprendido que tocaran ciertos temas de actualidad.

¿Hay tan buen ambiente como parece, desde fuera, dentro de esta gran familia de Com si fos ahir?
Trabajar aquí es una delicia, es familia y es casa. Entre nosotros hay muy buen ambiente y mucho cariño, pero también los que vienen de fuera para un papel cortito nos dicen que han quedado encantados porque se trabaja muy a gusto.
¿Qué le dice la gente cuando la detiene por la calle? ¿Es Sílvia un personaje querido?
La gente es muy amable y siempre te dicen cosas bonitas cuando te ven, te destacan que les gusta tu personaje y cómo lo haces. También te digo que yo no entro en las redes sociales a ver qué escribe la gente. Alguna vez lo he hecho y me ha dado pereza ver que la gente llega a decir lo que dice. Conmigo, en general, la gente siempre me ha tratado muy bien. Y mira, de hecho, ayer mismo me sorprendió que un chico de unos treinta años me detuviera para felicitarme por mi trabajo con una educación y un respeto…
Comenta un chico de treinta años, que a priori no parecería que forma parte del target más habitual de la serie.
Ya hace un tiempo que hemos notado esto que comentas, precisamente, que ha cambiado el tipo de telespectadores que nos ve. Hemos descubierto que hay gente de 20 años que también la mira, quizás desde que ha comenzado la trama de los actores más jóvenes como Naiara o Toni Petit.



