El servicio de Rodalies tiene un problema: faltan maquinistas catalanes y los que vienen de fuera piden constantemente regresar a sus territorios. Sumados a la avalancha de jubilaciones –todavía hay algunos militares en plantilla– y a las nuevas incorporaciones, estos traslados generan una rotación constante de conductores que tiene más efectos en Cataluña que en cualquier otro punto del estado. La residencia de maquinistas de Barcelona renueva cada año cientos de personas; más de doscientas, según los sindicatos. Una sentencia de la Audiencia Nacional había paralizado este procedimiento de traslados de maquinistas de Renfe, lo que amenazaba con generar un embudo difícil de gestionar. En todo caso, un acuerdo con el comité de empresa de Renfe permitirá reanudar el proceso y reducir el conato de crisis.
La principal crítica sindical al procedimiento ahora en modificación, que la organización Alferro llevó a los tribunales, era que los maquinistas debían elegir la localidad donde querían el traslado sin saber cuántas plazas había disponibles. En este proceso, la antigüedad es clave para la asignación definitiva, de modo que los menos veteranos tenían pocas posibilidades de ir a parar al destino deseado si era pequeño. Un cordobés sin experiencia que trabaja en Rodalies podría preferir apostar por Sevilla –ciudad más grande y posiblemente con más plazas– que su Córdoba natal para tener más opciones de cambio y estar más cerca de casa. Y para hacer esta elección necesita saber cuántas plazas hay en cada lugar. Este caso hipotético, apuntan los sindicatos, sirve para entender por qué llevaron el procedimiento a la Audiencia Nacional.
El concurso de traslados se realiza anualmente y, hasta ahora, renunciar a la plaza asignada era perjudicial de cara a futuras convocatorias. La nueva regulación de Renfe permitirá a los maquinistas elegir entre la primera o la segunda opción –siempre que haya plaza– o renunciar sin que esto suponga una paralización. El acuerdo ha sido ratificado por CCOO, UGT, CGT y SF y el SEMAF, sindicato mayoritario, que destaca que, de esta forma, «se respetan las expectativas de quienes ya han participado en el proceso y se evita un perjuicio que habría supuesto retrasar durante muchos meses el traslado de numerosos maquinistas a la residencia elegida»
En un comunicado, CCOO defiende que los cambios eliminan el castigo de forma “excepcional” mientras se encuentra una nueva manera más ágil y eficaz de hacer las asignaciones. Mantener la parálisis “habría supuesto un grave perjuicio tanto para el personal que espera obtener un nuevo destino como para las personas becarias de nuevo ingreso”, apuntan en el escrito. En Cataluña, unos 200 nuevos maquinistas deben empezar a operar el próximo año y, para hacerlo, debe haber plazas libres, explica el sindicato.
Pero Alferro, sindicato impulsor de la demanda, critica el acuerdo, que tilda directamente de “vergonzoso”. La nueva norma no identifica las plazas antes de que la empresa reciba las solicitudes, tal como pedían antes de la demanda, y oculta la identidad de los participantes, se queja en un comunicado.

Cambios en el nuevo convenio
Las organizaciones han acordado en el último convenio –firmado la semana pasada– la necesidad de crear un nuevo mecanismo de movilidad más “dinámico” que sirva para solucionar la falta de transparencia de este proceso. Renfe alegaba a los sindicatos que puede saber cuántas jubilaciones habrá, pero no cuántos maquinistas pedirán cambio, lo que impide elaborar un listado concreto de cuántas plazas libres habrá en cada localidad. Este listado dinámico, que sería permanente, debería permitir saber en todo momento, antes de iniciar el proceso, cuántas personas apostarán por el cambio. “Ningún trabajador podrá formarse una idea clara de las posibilidades reales de obtener un destino deseado”, insiste la organización.

