El accidente mortal de un tren de la R4 en Gelida (Alt Penedès) y el caos ferroviario provocado a raíz del siniestro ha sido la gota que ha colmado el vaso para maquinistas, partidos de la oposición, actores sociales y usuarios de la línea. Todos han evidenciado el malestar sobre un servicio que sufre un infrafinanciamiento crónico por parte del Estado español desde hace décadas y que acumula accidentes, incidencias y retrasos –solo en los primeros meses de 2025, hubo más de un millón de pasajeros afectados por los retrasos en Rodalies–. Después de años de falta de inversión suficiente, el gobierno español solo ejecutó el 72% de la inversión prevista durante el quinquenio 2020-2025 del Plan de Rodalies 2020-2030. Es decir, se realizaron obras por valor de 2.505 millones de euros, cuando la previsión ascendía a 3.461 millones de euros. Es decir, que había previstos casi 1.000 millones que no se han ejecutado en los últimos cinco años. La desinversión acumulada en la red es sangrante y lo corrobora una nota sobre la inversión del Estado en Cataluña en 2023, elaborada por la Dirección General de Presupuestos del Departamento de Economía del actual Gobierno de Salvador Illa.
Según las últimas cifras oficiales del Ministerio de Fomento e Intervención General de la Administración del Estado, durante el período entre 2010 y 2023, que es el último año con datos disponibles, Adif y Renfe solo invirtieron 5.676 millones de euros de los 11.285 millones presupuestados para la red ferroviaria de Cataluña. Lo que es lo mismo: durante estos trece años las dos empresas públicas dejaron de invertir 5.609 millones y solo ejecutaron el 50,02% del presupuesto previsto. De todo este período, llama la atención el año 2021, ya después de dos años y medio de gobierno de Pedro Sánchez, cuando solo se ejecutaron el 19,3% de la inversión presupuestada: 282 millones de euros de 1.462.
El grueso de esta desinversión en Cataluña es por parte de Adif, que es la propietaria de la infraestructura y la responsable del mantenimiento de esta. En el período analizado solo ejecutó el 48,6% del presupuesto previsto. Es decir, de los 9.864 millones que se había previsto invertir entre 2010 y 2023, la empresa estatal solo ejecutó 4.792 y dejó de invertir 5.071 millones. Por su parte, Renfe Operadora, la compañía estatal titular de los trenes, tuvo un grado de ejecución de poco más del 60%, e invirtió 883 millones de los 1.421 millones presupuestados para Cataluña.

Promesas que se quedaron en un cajón y el abandono de Rodalies por la alta velocidad
Sea como sea, estos datos muestran el patrón de infrafinanciamiento que sufre la red ferroviaria del país a lo largo de los años, independientemente de qué partido español haya en la Moncloa. Este período incluye los dos últimos años de José Luis Rodríguez Zapatero como presidente español, los dos mandatos de Mariano Rajoy y los dos primeros mandatos de Pedro Sánchez. De hecho, el año con un grado más bajo de ejecución es con Sánchez como presidente. A esto, se deben sumar algunas promesas incumplidas. Zapatero prometió en 2007 una inversión de 4.300 millones con Cataluña y Rajoy, posteriormente, en 2017, en un intento de desactivar el Proceso, prometió 4.200 millones.
Promesas de inversiones millonarias que acabaron en un cajón, en una época que España dejó de lado la red de Rodalies y realizó una clara apuesta política por la alta velocidad y se convirtió en el segundo país del mundo con más kilómetros de alta velocidad, solo por detrás de China. Así lo evidencia un detallado Estudio de Transporte de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (Airef), elaborado en 2020, según el cual, entre 1990 y 2018, Adif, el ente que gestiona las infraestructuras ferroviarias, invirtió 56.000 millones de euros en la alta velocidad, frente a los solo 3.700 millones destinados a Rodalies. Una inversión en alta velocidad que, según el estudio, solo acumuló 30 millones de pasajeros, un 4,8% del total de personas que tomaron el tren en 2018. «El número de viajes en Rodalies prácticamente se ha duplicado desde 1990, a pesar de la escasa inversión que ha recibido el sistema», subraya el informe del organismo estatal.
El agravio compartido entre Madrid y Cataluña
Durante estos casi treinta años que abarca el informe de la Airef, la Comunidad de Madrid recibió el 50% de las inversiones de Rodalies de todo el estado, mientras que la red de Cataluña, a pesar de situarse en el segundo lugar de inversiones, solo recibió el 16%. El informe analizó también los planes de Rodalies en Barcelona, Madrid y Valencia redactados entre 2007 y 2009, que preveían una inversión conjunta de 12.400 millones de euros, pero de los cuales solo se gastaron 701 millones. Es decir, un 5,5% de la inversión prevista a pesar de que es el servicio ferroviario que más gente utiliza. El documento recuerda que en 2018 esta red tuvo 562,2 millones de viajeros, el 90% de todos los usuarios del ferrocarril.

La diferencia porcentual superior al 30% entre Madrid y Barcelona se mantiene, por ejemplo, con las inversiones del Estado en Renfe para el año 2021. Ese año la Comunidad de Madrid concentró el 54,6% de las inversiones, mientras que Cataluña solo recibió el 14%. Según los datos difundidos por el Ministerio de Hacienda para facilitar el cálculo de las balanzas fiscales, la inversión total de Renfe Operadora ascendió ese año a 645 millones de euros, pero hubo una diferencia abismal en su reparto. De este importe, 352 millones fueron a parar a Madrid, que lideró el ranking por delante de Cataluña con 90,6 millones, y Andalucía, con 55,7. En cuanto a Adif, la empresa titular de las vías y de su mantenimiento, la diferencia aún es mayor. De los 1.089 millones que el ejecutivo español inyectó a la empresa pública, Adif solo destinó 22,4 millones a Cataluña, el 2,2% del total, frente a los 96,4 millones de la Comunidad de Madrid.




