El servicio de Rodalies lleva un mes sometido a más caos de lo habitual. Los pasajeros han tenido que acostumbrarse a una nueva normalidad donde los trenes pueden no circular ciertos días o que, una vez pasada la fase más aguda, algunos tramos del trayecto deben hacerse en un autobús llamado «servicio alternativo». Desde hace años, los retrasos sistemáticos son prácticamente lo único previsible al subir a Rodalies. Gran parte de esta crisis es causada por la gestión de las empresas españolas Renfe y Adif, responsables de la circulación de los trenes y de la gestión de las infraestructuras, respectivamente. La sociedad catalana lleva más de una década exigiendo un traspaso total del servicio para operar los trenes desde Cataluña y expulsar a Renfe, pero este traspaso aún no ha llegado. Y aún habrá que esperar. Este enero se constituyó la empresa mixta que se encargará de operar el servicio a partir del próximo año. Esta empresa, sin embargo, con mayoría de participación por parte de Renfe, todavía mantiene el control desde Madrid, lo que no acaba de cambiar la situación. A todo esto se ha sumado el caos derivado del accidente mortal de Gelida, que ha provocado una crisis sin precedentes en Rodalies.

En medio de este desorden, hay una línea de tren en el país que es un completo oasis entre tantos quebraderos de cabeza. Se trata de la RL2, que conecta la estación de Lleida-Pirineus con la Pobla de Segur con diecisiete paradas intermedias, entre las que se encuentran Balaguer y Tremp. Esta línea tiene una peculiaridad: desde el año 2015 está transferida a Ferrocarrils de la Generalitat (FGC). Y desde entonces su funcionamiento ha mejorado mucho, tal como confirman los propios pasajeros: «Llevo veinte años cogiendo el tren, y la cosa ha mejorado muchísimo. Hay un cambio abismal. Los trenes son muy puntuales, y me atrevería a decir que nunca fallan. Antes era una lotería…», explica, en conversación con El Món, Toni, que coge el tren al menos tres veces por semana desde Lleida. Asegura que durante los años en que Adif se encargaba de la gestión de las vías, estaban muy «mal cuidadas», los trenes debían detenerse a menudo para no descarrilar y llegaban «siempre tarde»: «Cuando pasaba, nunca sabías si llegaría hasta el final», añade.

La llegada de FGC al frente del servicio cambió mucho las cosas: «Yo era mucho de coche. Ir en tren era horroroso, como en el resto de Cataluña, pero en los últimos años ha mejorado mucho», comenta Sergi, que coge el tren para ir a Tremp a ver a la familia. Aunque todavía le gusta coger «la carraca [es decir, el coche]» de vez en cuando, normalmente prefiere ir en tren porque tarda «casi lo mismo». En el conjunto de la línea, el recorrido en tren desde Lleida hasta La Pobla de Segur es solo diez minutos más lento que por carretera, y el paisaje que acompaña el trayecto en tren es digno de admirar. De hecho, la RL2 realiza más o menos el mismo recorrido que el histórico Tren dels Llacs -ahora convertido en actividad turística-, que atraviesa los embalses de Sant Llorenç de Montgai, Camarasa, Terradets y Talarn.

Línia de tren Lleida-Balaguer-la Pobla de Segur dels FGC. Lleida 17.02.2026 | Mireia Comas
Imagen de algunos pasajeros accediendo al interior del tren RL2, que va de Lleida a la Pobla de Segur y está operado por FGC | Mireia Comas

Crecimiento vertiginoso del número de pasajeros de la línea: de 74.603 a 486.859 en diez años

Montse, que va cada día a Balaguer, comenta que desde hace unos años -post 2015- ya coge siempre el tren para desplazarse como mecanismo para ahorrarse dinero en gasolina: «Antes sí que prefería ir en coche porque me era más cómodo. O, al menos, más fiable. Ahora que todo funciona como Dios manda, el tren es la mejor opción», asevera. Mariona, que se une a la conversación, también destaca la «fiabilidad» del tren entre Lleida y la Pobla desde que lo opera FGC: «Esto no tiene nada que ver con los trenes de Renfe…», dice la usuaria, que asegura que cuando tiene que hacer un trayecto que no cubre esta línea prefiere el coche: «Con ellos [Renfe y Adif] ya no me la juego», admite. El contraste del estado de las vías se nota desde la misma estación de Lleida-Pirineus. En la vía 6, operada desde Cataluña, las vías brillan y las catenarias están en buen estado. En la vía 5, por donde llegan los regionales que controlan Renfe y Adif, algunas catenarias están bastante ennegrecidas, casi oxidadas, y parece que hace años que no se realiza mantenimiento.

La mayor «fiabilidad» que mencionan los usuarios de la línea también se traduce en datos. En 2004, la RL2 registró unos 156.000 pasajeros durante todo el año. Fuentes de FGC detallan a El Món que en 2005 la línea se transfirió a la Generalitat, pero «hasta 2015 Adif se ocupó de la regulación del tráfico, de la atención al cliente y de la venta de billetes y Renfe Operadora se encargó de la operación de la línea con trenes y personal de su red». Es decir, hasta 2015, diez años más de lo previsto, la red estuvo controlada desde Madrid. Durante aquellos años, la línea perdió mucho peso dentro del territorio. De acuerdo con los datos facilitados por FGC, en 2015, el año en que la compañía de la Generalitat comenzó a operar el servicio íntegramente, solo se registraron 74.603 pasajeros, la mitad que diez años antes. La gestión de Adif y Renfe había dejado la línea casi en desuso debido al mal estado del servicio.

Desde entonces, la situación ha cambiado notablemente. En 2019, antes de la pandemia, FGC ya registró 251.483 pasajeros durante el año entre Lleida y La Pobla. Es decir, se produjo un incremento del 237,1% en solo cuatro años gracias al cambio de gestión de la línea. La pandemia supuso un fuerte golpe, también para la movilidad, lo que repercutió en el número de usuarios que utilizaban el tren. A partir de 2021, sin embargo, con la recuperación progresiva de la normalidad, el crecimiento fue exponencial. Los datos más recientes muestran que en 2025 un total de 486.859 personas utilizaron este servicio. Es decir, en cifras globales, FGC ha incrementado un 552,6% el número de pasajeros desde que se encarga de la gestión del tren entre Lleida y la Pobla de Segur.

Línia de tren Lleida-Balaguer-la Pobla de Segur dels FGC. La Pobla de Segur 17.02.2026 | Mireia Comas
Imagen de pasajeros de la RL2, operado por FGC, bajando en la estación de la Pobla de Segur | Mireia Comas

RL2, una línea con ‘puntualidad británica’

Actualmente, la línea RL2 funciona con mucha más puntualidad que las líneas regionales con las que comparte espacio en la estación de Lleida. Hay que tener en cuenta, sin embargo, que el trayecto es más corto, motivo por el cual los tramos donde se pueden producir incidencias son menores. Aun así, la diferencia entre puntualidad de ambos servicios es abismal. Por ejemplo, el martes de esta semana, el tren del regional R13 que debía salir de Lleida dirección Barcelona -aunque no se puede llegar a la capital solo en tren por los tramos en revisión- a las 10.03 horas arrancó con media hora de retraso, a las 10.32 horas, pero en ningún lugar indicaba la demora. En cambio, el tren de la RL2 previsto para las 10.47 h llegó 10 minutos antes de lo previsto al andén para que los usuarios pudieran subir al tren, validar su billete con un revisor que atendía uno por uno a los pasajeros y salir a la hora estipulada. Es decir, mientras que el tren que opera Renfe salió media hora tarde, el de FGC salió con una puntualidad británica.

La puntualidad no es el único aspecto en el que se diferenciaban los dos servicios el martes por la mañana. El tren de la RL2 estaba reluciente, sin ninguna pintada, mientras que el regional de Rodalies iba cubierto de grafitis que, como no tapan ni en las ventanas ni la cabina del conductor, no obligan a retirar el convoy y continúa circulando. Lo mismo ocurre con el servicio de megafonía. Mientras que los usuarios denuncian que en muchos trenes de la red de Renfe la megafonía del interior de los trenes no funciona ni se avisa a los pasajeros cuando hay un incidente, en la RL2 la megafonía avisa con antelación de cada estación y da las indicaciones de seguridad en catalán, en español y en inglés. Un conjunto de factores que hacen del trayecto del pasajero una experiencia mucho más confortable. Y, esta comodidad se nota dentro del tren: «Aquí nos conocemos todos», bromea uno de los revisores de FGC mientras charla con dos mujeres recién subidas. En medio del caos ferroviario que afecta Rodalies, la RL2 se presenta como un oasis de calma y serenidad. Quizás los traspasos integrales del servicio no son tan mala idea. Si no, que se lo pregunten a los pasajeros que cogen el tren de Lleida a la Pobla de Segur.

Estació Renfe Lleida Lleida 17.02.2026 | Mireia Comas
Imagen del tren regional R13 en Lleida, mucho más deteriorado que el tren de la RL2, operado por FGC | Mireia Comas

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