Con solo cuatro días después de la celebración de la vista oral, la sección novena de la Audiencia de Barcelona ha tenido suficiente para absolver a Hansa, un joven de origen argelino y sin antecedentes penales, que permanece en prisión provisional, acusado de agredir sexualmente a una niña de 14 años tutelada por la Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia (DGAIA). La defensa estuvo a cargo de la abogada Olga Vinadé. La resolución aún se puede recurrir.

Según las acusaciones, sin antecedentes penales, de nacionalidad argelina y que está en prisión provisional desde el 16 de julio de 2024, entre mayo y junio de 2024 abusó de una niña de 14 años que se encontraba en situación de vulnerabilidad y que, además, era adicta a las drogas. El ministerio fiscal le reclamaba 25 años de prisión y la acusación de la Generalitat 14 años. La resolución, comunicada este viernes, tiene 29 páginas y de la que ha sido ponente la magistrada presidenta del tribunal, Neus Codina, hace una rotunda defensa del derecho de presunción de inocencia para argumentar la absolución. Aunque llegó un momento en que la togada expulsó de la sala al acusado por sus gestos ante las conclusiones de las acusaciones.

El acusado, junto al intérprete, durante el juicio/QS

«Concurrencia de factores»

No era una sentencia fácil, por el contexto, el entorno y la facilidad de que los límites y las garantías se salieran de madre. De hecho, el relato de la prueba preconstituida de la víctima era escalofriante. Una niña, Noa, que con 13 años ya consumía crack y se prostituía a cambio de drogas o de dinero para comprarla. Noa relataba una existencia trágica pero con una naturalidad y espontaneidad que aún hacía más estremecedor en la sala. A pesar de la dureza de su declaración grabada, el tribunal no considera acreditado que Hansa la agrediera sexualmente cuando se duchaba en una especie de narcopisos tras haber sido drogada con unas pastillas sedantes para bajar el efecto del crack.

En este sentido, el tribunal hace caso a la trabajada defensa que expuso con claridad las incongruencias del caso y las contradicciones de la instrucción. Así, la ponente, con una palabra entendible expone que la «concurrencia de factores» y las «contradicciones» entre el mismo testimonio de la chica, la aparición de factores nuevos como dos testigos desaparecidos, y una «evolución vital compleja» no permiten «delimitar con certeza los hechos» ni desvirtuar el principio de presunción de inocencia.

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