Diez de los catorce institutos que inicialmente formaban parte del proyecto que incorpora agentes de los Mossos en los centros educativos han decidido finalmente retirarse. Solo quedan cuatro, de los cuales uno se agregó a posteriori; síntomas que anticipan un fracaso prematuro que la titular de Educación, Esther Niubó, ha atribuido a los mensajes “distorsionados o confusos” que han llegado de las voces críticas. En una comparecencia en el Parlamento, la mayoría de la oposición ha dejado nuevamente sola a la consejera, que se ha defendido con el argumentario habitual: es solo “una prueba de concepto” en la que los mossos “en ningún caso” sustituirán al personal educativo. “Si ningún centro lo ve útil, el proyecto no seguirá adelante”, ha recordado Niubó. Solo PP y Vox han apoyado la idea. 

“Solo hay que ver quién está defendiendo esta medida para reflexionar al respecto”, ha cuestionado la líder de los Comuns, Jéssica Albiach, crítica con la premisa de que los Mossos son figuras que pueden ayudar a pasar “de la reacción a la prevención”. “Su función es perseguir a quienes cometen delitos, no estar en los centros educativos”, ha rematado. En la misma dirección se ha expresado Irene Aragonès, de ERC. “Sí, consejera, esto es un cambio de modelo, un cambio de paradigma”, ha manifestado. “La coordinación ya existía, lo que hace el plan es incorporar la presencia policial en las escuelas, convierte a los adolescentes en un problema de orden público”, ha insistido. “Está comprando el marco ideológico de la derecha”, le ha advertido horas después de que sus dos partidos cerraran un acuerdo de presupuestos.

La CUP, beligerante con el plan desde el primer día, ha acusado al departamento de vivir en el “descontrol” y de gobernar de manera “autoritaria, vertical, opaca y alejada de la comunidad educativa”. “Asumen que los problemas educativos se abordan desde esta lógica, solo así se entiende el plan de los mossos”, ha lanzado Maria Pilar Castillejo. “¿Por qué no han hecho una prueba piloto de enfermeras, que se lleva tiempo pidiendo?”, se ha preguntado. “El de mossos no es un plan más”, ha advertido, en alusión a un modelo que no han comprado los claustros. 

Junts, que ha centrado su intervención en un cuestionamiento claro de la infiltración en asambleas docentes, no ha ahondado en la herida. Al conocerse la noticia, sin embargo, el grupo parlamentario pidió “explicaciones” al Gobierno por este plan. “Una medida de esta envergadura, que afecta directamente a alumnos, familias, docentes y agentes policiales, no puede anunciarse con tan poca antelación y sin el consenso previo de los actores implicados. Una vez más, el Gobierno ha actuado de espaldas a la comunidad educativa”, han opinado los de Puigdemont al respecto. 

PP y Vox, los únicos que defienden la presencia de mossos en las escuelas

Niubó solo ha encontrado aliados –aunque aliados débiles– a su derecha. “Los mossos también tienen su papel dentro de la protección de la comunidad educativa”, ha defendido el popular Cristian Escribano. El diputado, en todo caso, ha reprochado a la consejera que hable de conflictividad ignorando la presencia de “bandas juveniles” que “captan menores a las puertas de los institutos”. Fiel a un discurso alarmista, el diputado del PP también ha hablado de una “nueva cultura de la navaja” en los centros.

El diputado de Vox Manuel Jesús Acosta ha combinado la crítica –siempre presente ante un gobierno socialista– con la bendición de un proyecto que “puede ser acertado provisionalmente”. “Pero el sectarismo del departamento ha provocado un rechazo y estigmatización hacia los mossos”. Vox, que en otras ocasiones ha cuestionado la utilidad de una policía que hace sombra a la Policía Nacional y la Guardia Civil, ahora sí, ha defendido el papel de los Mossos en los centros. “El plan demuestra que la escuela catalana actual es un modelo caducado y fallido”, ha apuntado el portavoz de la formación ultra. Aliança Catalana no ha participado en el debate. 

La consejera de Educación, Esther Niubó, compareciendo en comisión en el Parlamento | Marta Sierra (ACN)

Niubó no ve un cambio de modelo

“No vean un cambio de modelo”, se ha defendido Niubó durante la réplica. La consejera aún defiende el proyecto, que suma más respuestas negativas que positivas de los claustros, y ha lamentado la precipitación con la que han aparecido múltiples opiniones. La titular de Educación ha replicado a las voces que asocian la presencia policial en las aulas con la derecha, y ha defendido que “garantizar la convivencia es de izquierdas”. “Sorprende que esta medida venga de usted”, había apuntado previamente la portavoz republicana, que ha recordado la defensa de los agentes educativos que hacía Niubó cuando fiscalizaba anteriores gobiernos en esta misma comisión.

“El Gobierno no quiere renunciar a explorar herramientas de coordinación institucional que puedan acompañar mejor a los centros educativos ante riesgos emergentes”, ha concluido Niubó, firme defensora de un proyecto que evaluará sus resultados el próximo curso. Pocas semanas después de iniciarse, y con solo cuatro centros participando activamente, múltiples voces se atreven, ya ahora, a adivinar sus conclusiones.

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