Gema Espinosa, magistrada y pareja del juez instructor del Proceso, Pablo Llarena, tendrá que declarar como testigo en el juicio por los abucheos que recibió el magistrado del Tribunal Supremo en un restaurante del Ampurdán. Así lo ha decidido la titular del Juzgado Penal número 3 de Girona, en abierta oposición con el ministerio fiscal que le quería ahorrar el trance. La jueza estima el recurso de la defensa de en Carles Ruiz «Xarly», dirigida por Josep Rosell del Grupo de Abogados Independientes, acusado de atentado contra la autoridad, que había pedido su testimonio, así como del exlíder del PPC, Alberto Fernández Díaz, que acompañaba la pareja de magistrados el día de los hechos.
Los dos testigos habían sido rechazados en primera instancia, pero la jueza ha decidido que son necesarios para aclarar los hechos. Por otro lado, la magistrada también considera necesaria la declaración de Pablo Llarena, ahora bien, resalta que en una próxima resolución decidirá si lo hace declarar presencialmente o de manera telemática. Es decir, si obliga al juez a desplazarse a Girona. En todo caso, esta mañana estaba señalada la vista de conformidad que se ha suspendido hasta nueva convocatoria, una vez hayan sido citados los testigos y se haya aclarado como tiene que declarar el instructor del Proceso.
Una larga instrucción de Mossos y CNP
El caso Xarly arranca la noche del 27 de julio del 2018. Llarena cenaba con su pareja, y un grupo de amigos en el restaurando ampurdanés Cou-Cou, en Mont-ras. Hacia las doce y media de la madrugada, cuando ya abandonaban el establecimiento, al dirigirse al parking y acompañados del escolta, se encontraron con un grupo de ocho personas que rodearon el coche, lo abuchearon y profirieron algunos insultos. Algunos testigos aseguran que golpearon dos veces el capó del vehículo del magistrado con una botella de cerveza, pero no se registraron daños.
El ministerio fiscal es la única acusación del caso que ha aprovechado una profusa investigación de Mossos d’Esquadra y del Cuerpo Nacional de Policía, en la biosfera soberanista del Empordà. Tan es así, que incluso, los agentes de información asistían clandestinamente a «Cenas Amarillas» y analizaban las imágenes para averiguar quién gritó Llarena al parking del restaurante. También utilizaron geolocalizaciones para averiguar las ubicaciones de independentistas ‘habituales’ de la zona para poder identificar los supuestos protagonistas de la protesta improvisada.
¿Solo policías?
La defensa de Xarly se puso las manos en la cabeza al darse cuenta de que la jueza solo había admitido como testigos a los agentes de policía que hacían de escolta del magistrado. Así que pidió el testigo de Espinosa y de Fernández Díaz, a la que se opuso el ministerio público. Según la jueza del caso, «queda más que justificada» su declaración en cuanto que «son testigos presenciales de los hechos». De aquí que avale el razonamiento del letrado de la defensa que no basta con los testigos de parte, los policías que presenciaron el griterío.
Ahora queda para aclarar, si la jueza acepta la declaración presencial de Llarena en la sala de vistas o lo autoriza a declarar por videoconferencia. Se acepte o no, lo que deja claro el abogado Rosell es que quiere celebrar el juicio porque no hay ningún tipo de delito en la actitud de su cliente. Así que ya advierte que no tienen ninguna intención de acordar ninguna conformidad. A Xarly le reclaman un año y medio de prisión y 1.440 euros de multa por un delito de atentado contra la autoridad.

