Cada semana que se celebran sesiones del juicio contra la familia Pujol Ferrusola es como el lanzamiento de un single de Rosalía. La sorpresa y la atención están garantizadas y las interpretaciones irán al gusto del consumidor, de su posición política o del balance de lo que se acredita y lo que no se acredita. Este lunes se reinicia la vista, que llega a la novena jornada, con testimonios de las acusaciones –con una lista igual de desordenada que en las anteriores sesiones– que pueden aportar hechos, concreciones y detalles, sobre todo, de los negocios de Jordi Pujol Ferrusola. De hecho, a la vista de cómo ha ido hasta ahora, cualquier espectador podría decir que es un juicio unipersonal dedicado a Jordi Pujol júnior y su actividad mercantil de conseguidor; como si el resto de imputados fueran invitados de piedra o, incluso, un peaje obligado para las acusaciones para justificar el escrito de acusación.
De momento, las defensas han superado con destreza y oficio las primeras jornadas dedicadas a los testimonios de las acusaciones. En resumen, han subido al estrado, material o virtual, testigos que han erosionado la acusación y han dado mucho margen a las defensas y a su tesis. Básicamente, que los negocios de Jordi Pujol Ferrusola eran reales y tangibles y que sus ingresos no respondían a comisiones por adjudicaciones de obra pública. De hecho, los grandes negocios analizados durante las primeras jornadas, el caso PromoPalamós o los terrenos de l’Hospitalet de Llobregat, han sido iniciativas que se han llevado a cabo bajo el dominio institucional del PSC o del tripartito. Uno de los puntos fuertes del juicio será el caso Shanahan, un fiasco de la policía patriótica. Un hombre que debía ser un delator claro contra la familia y terminó siendo tildado de «gilipollas» por los miembros de la brigada policial que llevó a cabo la operación Cataluña.
47 testimonios
Esta semana, las vistas se celebrarán en la sede de Madrid de la Audiencia Nacional y no en la de San Fernando de Henares. La previsión es que pasen por el estrado hasta 47 testigos. Será necesario de nuevo un manual de instrucciones para saber a qué negocio o tramitación corresponde cada testimonio, porque algunos son pospuestos de las primeras sesiones y otros pertenecen a hechos que aún no se han abordado en la prueba. Por ejemplo, el primer testigo previsto es Alfons López Salgueiro, exdirector de Calidad Ambiental de la Generalitat, que ha sido citado por las licencias de los vertederos de Tivissa y Vacamorta.
El segundo testigo es bastante interesante: Miguel Rodrigo Domènech, una persona que acumula hasta 105 cargos en diversas empresas y que compró la instalación del campo fotovoltaico de Ciudad Real, en la que invirtió Copisa, después de negociarlo Jordi Pujol Ferrusola. De hecho, Rodrigo es el último testigo sobre una inversión que se analizó ya hace cuatro jornadas. Este lunes también intervendrá Laura Cutillas, hija del propietario que vendió unos terrenos de l’Hospitalet de Llobregat con los trámites de Jordi Pujol Ferrusola. A partir de aquí subirán al estrado directivos de Isolux y del proyecto de Puerto Rosario.
También declarará uno de los testimonios clave para entender el proyecto Azur de Cortés, en México, que obsesiona a la Fiscalía. En concreto, Julio Bonis, uno de los socios impulsores de este macroproyecto que finalmente asumió Isolux. Bonis ha sido uno de los nombres de referencia de un proyecto que la fiscalía no acababa de ver como real y que la prueba practicada hasta ahora apunta, precisamente, en sentido contrario. Cabe recordar que fue una operación a ocho manos que los mismos accionistas mayoritarios de Isolux vendieron a su empresa.
La operación Shanahan
Pero lo más jugoso que, con seguridad, dará la semana es que aparecerá la operación Shanahan. Es decir, el trabajo que llevó a cabo la policía patriótica para conseguir un delator de Jordi Pujol Ferrusola, un exsocio suyo en Argentina. En concreto, el financiero argentino-irlandés Gustavo Shanahan que fue contactado por el comisario de inteligencia ahora jubilado José Manuel Villarejo a través de una identidad operativa, según la cual se llamaba José Estévez, para conseguir pruebas de cargo contra el júnior.

Una operación larga y carísima de las cloacas para intentar encontrar información delicada sobre los negocios del primogénito de los Pujol. La operación comenzó el 10 de septiembre del 2013, cuando Villarejo contactó con Shanahan y este le dejó entrever la supuesta información comprometida que supuestamente tenía sobre Jordi Pujol Ferrusola. Una información que la valoraba con un precio de medio millón de euros. Una cifra que espantó a la policía patriótica, pero esto no les hizo echarse atrás en su propósito.
Shanahan había hecho negocios con Pujol Ferrusola en Argentina, en Puerto Rosario, y curiosamente, el contacto con Villarejo le llega a través de un periodista del diario El Mundo, que testificará esta semana en el juicio, Esteban Urreztieta, que no podrá decir nada de la publicación de la imagen de las cuentas de los Pujol en Andorra porque la información la firmaba Fernando Lázaro. Shanahan se presentó a Villarejo como el responsable financiero y administrador de los fondos que el primogénito de los Pujol Ferrusola enviaba a Argentina para el negocio del Puerto Rosario. Incluso, aseguraba que tenía registros de los paraísos fiscales donde tenía cuentas corrientes.

Información a cambio de dinero
A partir de aquí, Shanahan admite que tiene una “situación económica difícil” y que el puerto de Rosario ha entrado en quiebra. Por lo tanto, su colaboración tenía una doble intención, vengarse de Jordi Pujol Ferrusola y “hacer un poco de negocio con su información”. Es decir, quería explicar las relaciones del júnior con Abengoa, con la empresa de juego de los Suqué, Inverama -por cierto, Javier Suqué también será testigo esta semana- y con el banco andorrano Andbank.
Shanahan celebró otro encuentro el 13 de octubre, en el cual certificó que no había denunciado a Pujol en Argentina pero que miraría con su información de abrir diligencias en España. Y desapareció del mapa después de que, con la información aportada, la Audiencia Nacional cerró esta derivada. De hecho, el mismo ministerio público estuvo a punto de cambiar su situación de testigo a la de investigado por falso testimonio. El ministerio público se dio cuenta de que Shanahan mentía sobre sus relaciones financieras con Jordi Pujol Ferrusola para presionarlo, dado que no quería reconocerle la comisión por la venta de la promoción a un grupo argentino. De hecho, Pujol llegó a un acuerdo con Shanahan para liquidar su relación financiera.




