José Luis Borges afirmaba que hay cosas que solo suceden en la realidad. Una frase que se puede adaptar a escenarios muy concretos y con fuerte contenido simbólico, como es la Universitat Catalana d’Estiu, la UCE, que se celebra en Prada, en el Conflent, hasta el próximo 23 de agosto. Por tanto, solo hay imágenes y debates que difícilmente se pueden celebrar en otros entornos que no sean la UCE. La 58ª edición solo lo certifica. Este jueves, en el auditorio del Liceu Charles Renovier, se han reunido para debatir la necesidad de la independencia de los Països Catalans «tres presidentes por los Països Catalans».
Así se han sentado en la tribuna, Cristófol Soler, expresidente del Govern de les Illes Balears, 1995-1996, Josep Lluís Albinyana, expresidente del Consell Preautonòmic del País Valencià, 1978-1979 -que lo ha hecho a través de una accidentada videoconferencia- y Quim Torra, 131º presidente de la Generalitat de Catalunya, 2018-2020, y, como moderadora, Marta Poblet (RMIT, Melbourne), del consejo rector de la UCE. Todos han coincidido, tampoco sin sorpresa, en criticar la dependencia del Estado y el poder de Madrid, y la necesidad de más soberanía e independencia.
A pesar de la intensidad y diversificación del debate, el presidente Torra ha decidido hacer una intervención desacomplejada y describir el contexto en el que Cataluña no tiene competencias ni soberanía para gestionar los problemas y retos que tiene el país. «Una Cataluña que se encuentra permanentemente en colapso», ha alertado. En todo caso, Torra, que ha decidido salir de la primera línea política y rehacer su brillante pasado como activista del independentismo, no ha dudado en tirar de las orejas a los liderazgos de los partidos independentistas con más fuerza en el Parlamento, de los cuales ha pedido que se vayan a casa.

Los liderazgos se deben cambiar cuando dejan de ser creíbles»
El expresidente expulsado de la Casa dels Canonges por la trampa y maniobra del Estado con un proceso judicial por desobediencia se ha definido como un independentista que está convencido de que la independencia solo se logrará de manera unilateral. Una circunstancia clave para entender que reclame relevos en los liderazgos independentistas. «No cambiarías al líder si todo va bien, pero los liderazgos se deben cambiar cuando dejan de ser creíbles», ha rematado. «¿Quién es creíble para liderarlo? Los que no fueron capaces no debemos ser las mejores personas para liderarlo», ha añadido. Una velada referencia a Carles Puigdemont y Oriol Junqueras.
En este sentido, ha hecho un llamado a prestar atención al «inmenso talento que hay en la sociedad». Torra también ha añadido que Cataluña tiene un «problema real de soberanía» porque «no tenemos competencias ni recursos» que impiden tener soluciones a los grandes debates de la sociedad catalana, como la inmigración o el cambio climático. Una sensación compartida por sus compañeros de debate que han cargado las tintas sobre la capacidad de laminación del Estado sobre los autogobiernos de los Països Catalans.
Para Albinyana, por ejemplo, «España es un estado fallido, y con un poder, el de Madrid, que actúa como una «turboaspiradora» de recursos especialmente sobre las naciones que integran los Països Catalans. «España nos está dominando en la lengua y la economía», ha razonado y ha acusado al Estado «de empobrecer al País Valencià». De hecho, lo ha calificado como un estado con alma colonizadora. Por su parte, Sóler, como democristiano, ha descrito la situación con una imagen del catolicismo popular: «¡Si hubiera un infierno sería el estado español!». «Nos quieren eliminar como pueblo», ha enfatizado avisando que llevan 300 años intentándolo. Torra también ha propuesto ya que la Constitución no permite federar autonomías, hacer una Federación de los Països Catalans en el extranjero, que «actúe como lobby» y que una a la diáspora de catalanes, isleños y valencianos que están por todo el mundo.

