¿Cansado de la rutina? ¿Sueñas con una escapada donde el relax se fusione con la historia viva, donde puedas desconectar completamente y, al mismo tiempo, viajar en el tiempo? No es ningún secreto que el ritmo actual nos agota, y la búsqueda de un espacio de calma, casi un santuario personal, se ha convertido en una de nuestras prioridades más urgentes.

Pero, ¿qué pasaría si te dijera que existe un lugar en España donde esta búsqueda te lleva directamente a una experiencia que te permite sumergirte en las mismas aguas que los romanos hace mil ochocientos años? Un secreto a voces que muchos aún no conocen, y que te cambiará la perspectiva sobre el concepto de bienestar.
A solo dieciocho kilómetros de la histórica Mérida, en la tranquila localidad de Alange, en la provincia de Badajoz, se esconde una verdadera joya: el Balneario de Alange. Este es el balneario activo más antiguo de toda España, un legado viviente que ha desafiado el tiempo, ofreciendo sus propiedades curativas sin interrupción desde la época romana.
De hecho, su importancia es tan grande que forma parte del Conjunto Arqueológico de Mérida y, en el año 1993, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Su conservación es tan excepcional que se puede afirmar, sin exagerar, que es uno de los pocos lugares en el mundo donde nos podemos bañar en la misma estructura utilizada por los romanos. (Sí, nosotros también alucinamos con esta realidad).
Un viaje al corazón de Roma sin salir de casa
La leyenda sobre el origen de este lugar es tan cautivadora como sus aguas. Se dice que un patricio romano, Licinio Senerario, mandó construir estos termas, dedicándolas a la diosa Juno, después de que sus aguas obrarán un milagro: curaron la infertilidad de su joven hija, Varinia. Esta historia nos conecta con una dimensión casi mística del poder del agua.
Lo que encontraremos dentro es un fascinante recorrido visual donde la arquitectura de la Antigua Roma se fusiona con el clasicismo del siglo XIX. Destacan dos termas romanas circulares, las auténticas joyas, construidas en el siglo III d.C. Cada una de ellas cuenta con una piscina circular de piedra tallada, cubierta por una cúpula romana con un óculo en el centro que permite la entrada de luz natural. Una cúpula está dedicada a Juno y la otra a Marte, guardianes ancestrales de este espacio de sanación.
El auténtico secreto de Alange reside en el agua: un don de la naturaleza que brota a 40 ºC y que los romanos ya supieron valorar por su poder curativo y sedante.
El edificio principal, de estilo neoclásico del siglo XIX, ofrece pasillos luminosos que conducen a estancias modernas. Aquí encontraremos desde famosas bañeras individuales de mármol hasta duchas de chorro para destensar los músculos, pasando por una sala con inhaladores de vapor y, la preferida de muchos, la sala de hidromasajes y masajes. Es la combinación perfecta entre el pasado y el confort actual.
Las aguas que calman el alma
Pero el verdadero motor de este balneario es el agua. Es famosa por sus propiedades curativas, tanto a nivel mental como físico, y especialmente efectiva contra el estrés y para el sistema nervioso. Gracias a elementos como el radón o el litio, que contienen sus aguas, se consigue un efecto sedante y relajante muy potente. Esto lo convierte en un recurso imprescindible para nuestra salud mental.
Estas aguas brotan directamente del manantial a una temperatura constante de 40 ºC, sin necesidad de calentamiento artificial. Además de ser una ayuda efectiva para las articulaciones, la inhalación de sus vapores alivia los problemas respiratorios. Es un truco de la naturaleza que nos ofrece múltiples beneficios en una sola experiencia.
Más allá del balneario: un entorno por descubrir
Alange no solo destaca por su histórico balneario. Este municipio de Badajoz guarda otros rincones que merecen ser explorados. Por ejemplo, el Castillo de la Culebra, una imponente fortaleza islámica del siglo IX, situada en el cerro que le da nombre, y que aún conserva su torre del homenaje. Es un recordatorio constante de las capas de historia que se acumulan en esta tierra.
A solo treinta minutos a pie, podremos iniciar la Ruta del Castillo de Alange. Aunque algunos tramos presentan una cierta inclinación, las vistas panorámicas sobre el entorno rural y el embalse de la zona son sencillamente espectaculares y compensarán el esfuerzo. Es un plan perfecto para complementar la relajación de las termas.
Dentro del núcleo urbano, encontramos otras edificaciones de interés como la Casa de la Encomienda, la ermita de San Bartolomé y la ermita de San Gregorio, que alberga el Museo Etnográfico de Alange. Aquí, objetos, herramientas y elementos vinculados a las tradiciones, la vida rural y la cultura popular de la zona nos ofrecen una mirada profunda al alma del lugar.
No dejes que se te escape
Descubrir el Balneario de Alange es más que una simple visita: es una experiencia transformadora, una inmersión en la historia y el bienestar que pocos lugares en el mundo pueden ofrecer. La combinación de un pasado romano milenario con las comodidades modernas y la belleza natural de su entorno, lo convierten en un destino definitivo para nuestro próximo viaje.
El valor de sentirse como un patricio romano mientras las aguas curativas renuevan nuestro cuerpo y nuestra mente es incalculable. ¿De verdad te lo quieres perder?
