Con Cataluña sometida a un escandaloso colapso de movilidad que ha delatado la conocida falta de inversiones y el poder de las empresas del Estado como Renfe para torpedear la movilidad de los catalanes, el principal partido de la oposición tenía que hacer un movimiento. Este ha sido el objetivo de la cumbre que ha convocado Junts per Catalunya con la dirección nacional de la formación, representantes en las diferentes cámaras parlamentarias y representantes del mundo municipal en Perpiñán, con el presidente en el exilio Carles Puigdemont a la cabeza.
De hecho, el cónclave debía servir para fijar posición y mostrar la diferencia, una vez más, con ERC. Mostrar el enfado y aprovechar la capilaridad de la formación independentista en el país y en las instituciones para presentarse como «la Cataluña de las soluciones». Por lo tanto, movilizar cualquier atril o institución para vender los beneficios de una gestión de Junts. De entrada, Puigdemont ha reclamado que la consejera de Territorio, Sílvia Paneque, sea destituida y «no esperar la petición de dimisión de la oposición», porque representa los «coleccionistas de los colapsos» que están en el PSC, aunque ha admitido que la responsabilidad de la crisis no termina en la consejera y ha advertido que cuando se supere «muchos no podrán continuar donde están». «¡Son unos incompetentes!», ha sentenciado.

«Propaganda» frente a un «colapso gigante»
Puigdemont ha aprovechado la crisis y la situación de desbordamiento del Gobierno ejemplificado en Rodalies. «Cataluña está colapsada, Cataluña no va y crece la desconfianza en la capacidad de un gobierno que dice que gobierna para todos, pero que no tiene trenes para nadie», ha exclamado. «De hecho, es la punta del iceberg de un colapso nacional gigante«. Un «colapso» ante el cual, «el Partido Socialista no aporta soluciones, solo aporta propaganda, aporta anuncios».
«A fe de Dios que no se ahorran el dinero en los anuncios y la propaganda que llegan a todos, a toda hora, para desayunar, para comer, para cenar, propaganda, anuncios… Pero no aporta nada más que el placebo de hacer creer que todo va mejor que nunca, que ellos saben mucho de gestionar y que, por lo tanto, no hay razón para ir a quejarse a Madrid», ha reprochado. «Han dedicado grandes esfuerzos a la propaganda y en la gesticulación de las promesas», ha añadido. «Han perseverado en la estrategia de asumir al país en la letargia, en la anestesia para tapar el dolor de los problemas», ha rematado. Una estrategia que según él pasa por «asfixiar las voces discrepantes, especialmente la de Junts».
En este marco, Puigdemont considera que «Cataluña se está despertando de esta anestesia» y los socialistas «ya no tienen suficiente propaganda para tapar tanta incompetencia». «Su objetivo es el de nivelar Cataluña y convertirla en una región más sin personalidad ni identidad nacional», ha recordado. Una situación que responde a una «asfixia premeditada» y la búsqueda de la «decadencia premeditada». En este sentido, ha descrito el traspaso de Rodalies como «fake» y «ornitorrinco». «El traspaso o es 100% o no es traspaso, es una cosa híbrida», ha criticado. Así ha contrapuesto Rodalies con el ejemplo de Ferrocarriles de la Generalitat, que funcionan porque la «competencia es íntegramente nuestra».

Pide a Junts reacción
«Poner el país en manos de quienes prefieren quedar bien con el PSOE y con la Moncloa, que no con los 8 millones de catalanes, llevaría al país a la decadencia y a la dependencia. Y es exactamente donde estamos», ha alertado Puigdemont. En esta línea ha animado a los cuadros y representantes de los partidos a aprovechar cualquier resquicio para denunciar la «incompetencia» y aportar «soluciones» y «asumir la responsabilidad como primer partido de la oposición, como alternativa real al desastre, al colapso y al mal gobierno».
«Debemos movilizar todos nuestros recursos a nuestro alcance para despertar al país de la anestesia socialista, para devolver orgullo, para devolver autoestima y ambición», ha recalcado. La conclusión de Puigdemont es que la actuación del Estado y del PSOE «no es un desprecio a los independentistas, es un desprecio a los 8 millones y pico de catalanes». «A la gente de Junts, nos toca hacer un trabajo que pocos están dispuestos a hacer, unos que están muy cómodos en el buenismo y los otros, si me permitís, están muy cómodos en el malismo«, ha señalado. «Debemos recorrer el país para poder decirlo porque nosotros tenemos soluciones», ha insistido.
En esta línea ha aprovechado para meter el dedo en el ojo a ERC, aseverando: «A la ciudadanía le costaría mucho entender que no hubiera acuerdo en una reunión con el presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, y yo, que no tenemos las palancas del poder, aunque él seguramente tiene más que yo porque tiene una cierta responsabilidad». “Cuando hemos gobernado juntos esto lo hemos resuelto muy bien», ha rematado.



