Xavier Antich (la Seu d’Urgell, 1962) es el único candidato a la reelección como presidente de Òmnium Cultural en la renovación parcial de la junta directiva que se prepara. Su lista –que aglutina personas de diversas sensibilidades del soberanismo– no tiene competidores, pero quiere conseguir el máximo apoyo posible de los socios de la entidad, que pueden votar hasta el 30 de mayo, día en que está prevista la asamblea general ordinaria. Con el mapa político catalán fragmentado y el independentismo institucional sometido a constantes tensiones, Antich se reafirma en el objetivo de evitar la parálisis y situar la lengua y la cohesión social como la nueva trinchera compartida. En un contexto de post-Proceso marcado por la desafección, el presidente de Òmnium afirma que su entidad está vacunada «contra el desánimo» y se muestra contundente ante las injerencias judiciales contra el modelo de inmersión lingüística –dejando claro que habrá una «reacción en tromba» si el Tribunal Constitucional modifica el marco del modelo de escuela catalana–, pero, por otro lado, también advierte que una doble red escolar sería «una derrota de país» porque rompería la cohesión social. Antich visita la sede de El Món para hablar de la reconstrucción del tejido civil y el papel del Gobierno, y reclama al ejecutivo que active «los mecanismos que sean necesarios» para que el catalán sea la lengua de la escuela. Por otro lado, lamenta que «todos los esfuerzos que se han hecho dentro del independentismo para actuar juntos han sido fallidos», pero insiste en trabajar desde Òmnium para alcanzar «grandes consensos» de país.

¿Qué le ha llevado a presentarse a la reelección cuando hay debate dentro del independentismo sobre si es necesario renovar liderazgos?

Me ha llevado la voluntad de confirmar y terminar de desplegar el proyecto que pusimos en marcha en 2022 que, entre muchas otras cosas, también era aplicar la renovación de liderazgos que era necesaria e imprescindible, desde la perspectiva de Òmnium, para renovar el proyecto independentista. Con esta nueva asamblea de socios, nosotros cerramos todo el periodo que programamos de renovación de liderazgos, hasta el extremo de que de los 30 miembros de la junta directiva que saldrá de esta asamblea solo queda uno de octubre de 2017. Por lo tanto, es una junta completamente renovada, con gente que nos incorporamos en 2018 y otra gente incorporada en los últimos años, y de manera muy especial, en 2022, 2024 y ahora, en 2026.

Su lista aglutina diferentes sensibilidades y no tiene oposición porque no hay ninguna otra candidatura. ¿Su liderazgo es el único que genera consenso en el independentismo?

No me atrevería a decirlo. Lo que sí es claro es que Òmnium tiene una vocación de transversalidad y de asumir y representar no solo la pluralidad del movimiento, sino la diversidad del país, que forma parte de nuestro ADN. Y, por lo tanto, lo que en Òmnium ha sido siempre una característica, que es que no somos gente de parte, sino que pretendemos parecernos al país para poder ser más útiles, nos lo hemos aplicado de manera estricta en las diferentes candidaturas que han ido renovando la junta directiva. Seguramente, que no haya ninguna otra candidatura es un indicio más de que, efectivamente, Òmnium está haciendo su trabajo. El principal objetivo de los últimos cuatro años ha sido preservar la fortaleza de la entidad. Òmnium ha tenido un crecimiento extraordinario en su base social en los últimos 10 años. Después de 2017, ha triplicado su base social. Viendo un poco el panorama general de los otros agentes políticos y sociales del independentismo no es un mal balance.

Xavier Antich, president d’Omnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas
Xavier Antich, presidente de Òmnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas

¿Contrasta con la evidente crisis que sufre el movimiento actualmente?

Desde nuestra perspectiva, sí. Nosotros siempre hemos dicho que actuamos desde la sociedad civil. Y también sostenemos con mucha convicción que las grandes mayorías del país, a la hora de avanzar en términos nacionales, continúan estando. Pero esto ahora mismo no tiene traducción política. Desde la perspectiva de Òmnium, que desde 2017 hasta ahora no solo no haya decrecido, como ha pasado con todos los agentes del movimiento, sino que haya triplicado su fuerza, es un indicio de aquello a lo que nosotros aspiramos. Queremos ser útiles al movimiento y útiles al país.

¿Òmnium ha sabido gestionar la frustración del independentismo y otros agentes no?

Soy siempre muy respetuoso respecto a lo que hace todo el mundo, pero en Òmnium estamos vacunados contra el desánimo. Òmnium es una entidad con una historia detrás. Este julio hará 65 años de la creación de Òmnium y, por lo tanto, ha atravesado momentos del país extraordinariamente complicados desde la época de la dictadura. Desde nuestra perspectiva, Òmnium se debe trabajar como una marca de los valores que impregnan todo el trabajo de la entidad, que es la voluntad de construir para avanzar, de vertebrar diferentes sensibilidades, de ser agentes, constructores de consensos… Y, por lo tanto, Òmnium nunca ha perdido tiempo en lamentarse, en lamerse las heridas, en mirar atrás, sino más bien partir, de manera muy cuidadosa y del análisis del momento que vive el país, de cómo Òmnium puede ser útil para avanzar. Seguramente es lo que el país necesita. Mientras el resto de agentes independentistas han visto reducida su fuerza social y su apoyo a la mitad desde 2017, Òmnium la ha triplicado. Esto quiere decir que, efectivamente, el país es así. Es un país consciente de las dificultades, consciente de las cosas que no van, pero que lo que espera son acciones para corregir, para construir, para ir adelante.

¿Cree que no hay un rumbo claro de hacia dónde ir?

Seguramente un rasgo que caracteriza el momento político actual es de desconcierto y, por lo tanto, que no haya liderazgo político compartido a la hora de fijar rumbos y horizontes. Todos los esfuerzos que se han hecho dentro del movimiento en los últimos años a la hora de encontrar los puntos mínimos para actuar juntos, han sido fallidos. Esto, desde la perspectiva de Òmnium, siempre nos hace pensar que no podemos esperar que los consensos se produzcan, sino que debemos trabajar para avanzar y para construirlos. Lo que el país necesita ahora mismo es esto. Son demasiados elementos de cosas que no van bien. Son demasiados elementos de desorientación a la hora de fijar horizontes políticos y sociales, y, desde Òmnium, no esperaremos que se produzcan. Vamos tirando adelante, como hemos hecho, por ejemplo, con el tema de la lengua.

¿Y el Correllengua Agermanat es ejemplo de ello?

El Correllengua es un ejemplo de algunos elementos que indican que el cambio de estado de ánimo está virando. La explosión de euforia que hemos visto en todos los Països Catalans, fundamentalmente con gente joven, pone algunos elementos a tener en cuenta. Nosotros ya hace dos años dijimos que era necesario contar con la juventud del país, que está comprometida, que está presente, que está implicada, y el Correllengua Agermanat es un ejemplo de ello. Pero hay otros.

¿Como cuáles?

La semana pasada salió una valoración de cómo han crecido más del 75% los creadores de contenidos digitales en catalán en un año. Òmnium puso en marcha hace seis años la Fera, un proyecto de creadores de contenidos. Estos resultados indican que también gente joven está virando y está, sin pedir permiso, dedicándose a hacer las cosas que creen que hay que hacer. Pero hay otros elementos. Este último Sant Jordi ha sido el Sant Jordi en el que se han vendido más libros en catalán que nunca. El tema de la lengua hoy ocupa el centro de la agenda política. Hace solo tres años y atrás era un tema sectorial. Hoy no es un tema sectorial. Hoy todo el mundo es consciente de que la lengua es un elemento esencial para trabajar, para rearmar el país.

Y ahora que habla de la lengua, ¿se ha perdido el tiempo del Proceso para defender la lengua?

Seguramente eran otros momentos. La agenda viene marcada por elementos muy diversos. Y es evidente que toda la preocupación del país estaba en la convicción de avanzar en términos nacionales. Es cierto que esto provocó que algunas cosas que no deberían haber sido abandonadas fueron descuidadas. No diría solo los años del Proceso, sino incluso antes. Desde la época en que comienzan los efectos de la crisis económica de 2008, comienzan a haber limitaciones muy graves respecto a lo que sería política lingüística. Que hoy estemos donde estamos, en un país que es muy consciente de que la situación de la lengua se ha degradado y que hay que revertirla, para nosotros es una magnífica noticia.

Xavier Antich, president d’Omnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas
Xavier Antich, presidente de Òmnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas

¿Òmnium sufre tensiones internas como, por ejemplo, hemos visto en la ANC?

Rotundamente, no. Òmnium, además, es una entidad muy compleja, no solo en la composición de su junta directiva, sino en su implantación territorial. Tiene 52 sedes territoriales constituidas en todo el país, lo que suma, en total, unos 500 cargos directivos, todos voluntarios, trabajando en cada rincón del país. La verdad es que en los últimos años hay un alineamiento estratégico en términos del sentido por el cual trabajamos y cuáles son las líneas en las que Òmnium debe desplegar sus acciones, que es prácticamente unánime. Tenemos unas relaciones muy continuadas con las 52 presidencias territoriales, relaciones muy habituales cada año con encuentros nacionales de todos los cargos directivos y, la verdad, su consistencia interna a la hora de preservar el alineamiento estratégico es una de las fortalezas de Òmnium.

En este alineamiento estratégico ustedes apuestan por grandes consensos. ¿Esto incluye al PSC?

Siempre hemos dicho que trabajamos con tres universos concéntricos, y esto es importante porque no queremos renunciar a ninguno. Uno es el consenso independentista. Òmnium es una entidad independentista que trabaja por la República Catalana explícitamente desde 2012, con la declaración de Santa Coloma, pero su ámbito de actuación no es solo el independentismo, sino también el soberanismo. Es decir, aquellos que piensan que Catalunya tiene derecho a decidir, que desde la perspectiva de Òmnium es el gran consenso de país que aún no está activado políticamente, y más allá, el consenso del catalanismo democrático. Obviamente, el PSC entra dentro de este ámbito en lo que afecta a la defensa de la lengua y de la escuela, y desde Òmnium no queremos renunciar a la posibilidad de que el PSC u otros partidos continúen manteniéndose dentro de estos consensos.

Pero son los mismos del 155, el actual presidente se manifestó en aquella época con Societat Civil Catalana… ¿Cómo se compagina eso?

Básicamente, cuando se trabaja para construir consensos, se debe saber qué consensos hay que construir con cada uno. La cuestión no es el PSC. Nosotros no renunciamos a tener incidencia en grandes agentes sociales, como Foment del Treball, o la Pimec, o CCOO y UGT, que no se le escapa a nadie que no son agentes independentistas. Sin serlo, es posible trabajar en algunos grandes consensos de país teniendo la máxima ambición. Òmnium tiene un principio, que es la ambición de mayorías, y por eso trabajamos. Por lo tanto, intentamos que cada tema concreto tenga el máximo consenso posible. Si el consenso por la lengua, el consenso por la escuela, está por encima del 80%, nosotros no nos resignamos a trabajar desde el 50% o 40%. Si el consenso sobre la cohesión del país está alrededor del 80%, o por encima del 80% del país, desde Òmnium no trabajaremos con el 30% o con el 40%.

¿Pero su palabra va acompañada de hechos?

Esto es un poco lo que a nosotros nos exige una de las tres líneas de acción que decimos siempre del triángulo de Òmnium, que es la de la incidencia política. Es una de las tres líneas desde 2010, cuando Muriel Casals hace un salto de estrategia importante, que es que no solo se dedica a trabajar por la lengua y la cultura, sino que quiere incidir políticamente en lo que pasa en el país. En este ámbito, lo que nos corresponde a nosotros es condicionar políticamente, gobierne quien gobierne, forzando, en la medida de nuestras fuerzas, que hagan lo que nosotros creemos que es bueno para el país e impedir que hagan lo que puede no ser bueno para el país. ¿Qué harían si no sintieran la presión de la incidencia política de una entidad como Òmnium? Es obvio que nosotros no somos un partido y, por lo tanto, como no estamos en el Parlamento, nuestra forma de actuar es indirecta, a través de la incidencia política, pero no renunciaremos nunca. Al contrario, utilizaremos toda la fuerza de la base social de la entidad para condicionar políticamente, tanto como podamos, las medidas de gobierno del país.

¿La lengua es el éxito vertebrador de los Països Catalans? ¿También es la columna vertebral del proyecto de Òmnium?

Completamente. Es la columna vertebral de la nación. En el sentido de la nación entera, sin ninguna duda. Y, seguramente, lo que singulariza la posición de Òmnium es que, además de eso, es el principal instrumento de cohesión social. Òmnium ha hecho un reset estratégico de lo que es el principal objetivo de trabajo en estos años, que es trabajar por la construcción nacional y, por lo tanto, por la idea de un solo pueblo. Y, en contra de los ideales de fractura, la lengua es un instrumento para la cohesión social. No es una novedad de ahora. Este país lleva más de un siglo, 120 años, incorporando gente venida de todas partes, en primera instancia a través de la lengua. Para nosotros esta es la principal característica de la centralidad que ocupa la batalla por la lengua hoy.

¿Y es la clave del éxito?

Es la clave también del éxito. Incorporar nuevos hablantes es una manera de incorporar a la gente que llega al país a los valores de la catalanidad. Es nuestro objetivo de trabajo. Y incorporarlos al proyecto de emancipación nacional, también.

Xavier Antich, president d’Omnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas
Xavier Antich, presidente de Òmnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas

En el programa dicen que “el Estado lo sabe, y por eso lo ataca: en su unidad, en la escuela y donde es fuerte”. ¿El Estado es el PSOE?

Es más que el PSOE, porque el Estado son, evidentemente, el gobierno del Estado, pero son también todo el poder judicial. A nadie se le escapa que en la situación política del Estado, el poder judicial, está librando una auténtica batalla contra el poder legislativo. Y, por lo tanto, el Estado es el PSOE, pero el Estado también son los jueces. De hecho, los principales ataques legislativos a la escuela catalana vienen por parte de los tribunales, en los cuales pasa una situación que es insólita en Europa. Los tribunales pretenden decidir el uso de las lenguas en la escuela. No hay un país de Europa en el que pase esto. Y, por lo tanto, el principal ataque del Estado a la hora de fracturar el modelo de escuela catalana viene de los jueces. Y desde esta perspectiva, desde Òmnium estamos comprometidos en su defensa. Sabiendo dónde está el centro de la batalla, que también está aquí, en Catalunya.

Pero, por ejemplo, la oficialidad del catalán en la UE lleva mil días pendiente.

La oficialidad en Europa lleva décadas pendiente. Nosotros creemos que no se está haciendo lo suficiente para conseguir algo que casi es un nivel de reconocimiento de la lengua en la Unión Europea.

Ha pasado un año del Pacto Nacional por la Lengua. ¿Están satisfechos?

Para dar una respuesta rigurosa, siempre hemos dicho que el Pacto Nacional por la Lengua es imprescindible porque la situación de la lengua es de una gravedad excepcional que requiere medidas excepcionales. El Pacto apenas ha comenzado a caminar porque lleva un año. Nosotros suscribimos los objetivos y continuamos suscribiéndolos. Se han hecho cosas, es indiscutible. Por parte de Òmnium habíamos puesto el foco en el hecho de que hay que garantizar el acceso al conocimiento de la lengua. Se ha avanzado en la línea correcta en este primer año. Se han creado 30,000 plazas nuevas en el Consorcio de Normalización Lingüística y hace unos días se han anunciado 5,000 más. Por lo tanto, en este ámbito creemos que se avanza bien, igual que se avanza bien en el ámbito del despliegue municipalista del fomento de la lengua a través de las responsabilidades que hay que pedir a los municipios. En cambio, hay ámbitos en los que no se avanza aún. Desde la perspectiva de Òmnium, son el ámbito de la escuela, el ámbito de la sanidad y otro ámbito afectaría más bien al del comercio y todas las normativas que existen y que no se cumplen.

¿El Gobierno avanza en estos ámbitos?

No se está haciendo todo lo que se debería hacer en estos ámbitos. Si sumaría el ámbito laboral, en lo que sabemos, porque se ha dicho públicamente, que hay la voluntad de conseguir el incremento de plazas para permitir el acceso al catalán en horarios de trabajo. Pero en este ámbito no se ha dado ningún paso aún, y nosotros esperamos que se den, porque además existen los instrumentos para hacerlo. Existe el Consorcio de Formación Continua, que forma parte un poco de la triangulación Gobierno, patronales y sindicatos, que están de acuerdo en que habría que abrir la línea del fomento de la lengua catalana en horario laboral, pero aún no se ha dado ningún paso.

Carles Rebassa, que recibió el Premio Sant Jordi en la Nit de les Lletres Catalanes, hizo un discurso muy contundente contra la clase política y una defensa ferviente de la lengua. ¿Es necesaria una legislación para que el catalán sea imprescindible para vivir y trabajar en los Països Catalans?

El catalán no puede ser una lengua opcional o subordinada en su propio país. Si queremos garantizar su supervivencia y la plena normalización, se necesitan herramientas legales y políticas que aseguren que conocer el catalán sea necesario para trabajar, sobre todo, cuando se trata del ámbito público. Y es necesario que las herramientas de las que ya disponemos se apliquen y, desde la administración, se vele por su cumplimiento. Solo así podemos garantizar los derechos lingüísticos de los catalanes, que se ven vulnerados constantemente. Ahora bien, esto no se puede utilizar como un mecanismo de exclusión. Desde Òmnium, consideramos que la lengua catalana es el principal instrumento de cohesión social del país, y eso significa que no es un peaje, sino una puerta abierta que permite participar plenamente en nuestra sociedad. Se deben focalizar los esfuerzos en garantizar el derecho al aprendizaje y el uso del catalán a todos los que viven, trabajan o estudian en Catalunya, y, a partir de ahí, articular consensos en la sociedad civil y en la política para defender el catalán en todos los ámbitos de la sociedad.

¿Cree que el consejero Francesc Xavier Vila querría hacer más de lo que se hace ahora mismo?

No lo sé. A nadie se le escapa que es una de las grandes autoridades en el ámbito de la sociolingüística. Estamos hablando de una consejería con toda la capacitación que afecta el conocimiento a la hora de abordar un poco este problema. Queda claro que un consejero no puede corregir completamente toda la situación de la lengua. Lo que marca el Pacto Nacional por la Lengua y lo que son las orientaciones en política lingüística no pueden ser unas acciones sectoriales del Gobierno, sino que deben ser asumidas por la totalidad del Gobierno. Y estamos hablando del Departamento de Economía, del de Educación, del de Salud, del de Trabajo, del de Deporte, y, por lo tanto, hay que ir más allá de lo que se ha hecho hasta ahora.

Xavier Antich, president d’Omnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas
Xavier Antich, presidente de Òmnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas

Porque el Pacto dice que hay que garantizar que los representantes de la Generalitat se expresen “siempre” en lengua catalana.

Por ejemplo, sí.

Y eso no se está cumpliendo.

Efectivamente, eso no se está cumpliendo.

¿Ustedes se han planteado en algún momento fijar una línea roja para retirar el apoyo al pacto?

No nos lo hemos planteado hasta ahora y no forma parte de nuestro objetivo. Òmnium debe ejercer la responsabilidad que le exige su base social. Tenemos más de 150,000 socios al corriente de pago y lo que nos piden, y lo que interpretamos que nos piden, es que utilicemos esta fuerza para condicionar políticamente las cosas. Y, por lo tanto, para nosotros el objetivo es este. Si no conseguimos que se haga lo que creemos que hay que hacer, lo que tendremos que plantearnos es de qué manera lo hacemos para que se haga. No podemos renunciar a hacer incidencia política.

¿Quedarse fuera es no incidir?

Quedarse fuera es no tener capacidad de incidencia. Queremos incidir y queremos condicionar desde la legitimidad que nos da estar dentro del pacto. Por eso piden más intervención en la escuela, más en la salud, más en el ámbito laboral. Podríamos seguir: más en el deporte, más en la política audiovisual, etcétera.

¿Y qué implica que partidos como Junts o la CUP se hayan quedado fuera del pacto?

Esto erosiona, claramente, la potencia política del pacto, pero cada uno es responsable de las decisiones que toma. Nosotros, fruto de un debate muy intenso en la junta directiva, acordamos claramente que debíamos estar para incidir tanto como podamos. A partir de ahí, cada uno debe responder de acuerdo con su lógica. Y es esta la fuerza que queremos utilizar.

Otra pata de su programa es la escuela. Ante la intromisión de los tribunales en las aulas, ¿qué acciones políticas o legislativas concretas exige Òmnium al Gobierno?

Son muy diversas. Es cierto que estamos a la expectativa de la sentencia en el Tribunal Constitucional, de la cual no sabemos nada a estas horas y, por lo tanto, veremos qué pasa. Tampoco estamos esperando de brazos cruzados. Ya hace dos años que estamos trabajando en el contexto de esta gran plataforma, que es Som Escola, de la cual formamos parte, para el día que se produzca la sentencia en el Tribunal Constitucional. Si pretende modificar el marco del modelo de la escuela catalana, Som Escola reaccionará en tromba, y será algo que no permitiremos.

Pero, por otro lado, hay muchas otras iniciativas que dependen directamente del Gobierno de la Generalitat, y para nosotros son esenciales. Es un hecho que el funcionamiento práctico de la escuela no está garantizando lo que por ley es una evidencia, que es que el catalán es la lengua vehicular normalmente empleada. Y esto no está pasando. No está pasando con unos índices preocupantes en la enseñanza primaria, y no está pasando con unos índices alarmantes en el ámbito de secundaria y bachillerato. Esto es responsabilidad del Gobierno, y hay que activar todos los mecanismos que sean necesarios para que, efectivamente, el catalán sea la lengua de la escuela. Hay que garantizar que al final de la escolaridad se tenga plena competencia, no solo en el conocimiento, sino en el uso.

Y hablar del uso ya no solo incluye el ámbito educativo, sino sacarla a los patios, a los comedores…

Exacto. En el ámbito estrictamente docente, hay mecanismos suficientes para que esto pueda garantizarse, pero después hay todo el ámbito del trabajo, hay todo el ámbito de los patios y de los comedores, y hay todo el ámbito de las actividades extraescolares. Todos los informes nos decían que no se podía entregar la garantía del conocimiento y el uso de la lengua solo a la escuela, sino que también era muy importante el tiempo que toda la chavalería y la gente joven pasa fuera de la escuela. Por eso hace tres años impulsamos el fomento del catalán a través del deporte, con clubes deportivos, con la UFEC, de manera muy prioritaria, porque creemos que es un ámbito donde hay que reforzar el conocimiento y el uso.

Xavier Antich, president d’Omnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas
Xavier Antich, presidente de Òmnium. Barcelona 18.05.2026 | Mireia Comas

Porque si lo aprendes, pero no lo usas, no sirve de nada.

No sirve de nada. Y, de hecho, seguramente este es un déficit del país de las últimas décadas. Hemos entregado la normalización del conocimiento y el uso de la lengua catalana solo a la escuela. Y esto, ahora lo sabemos, no es suficiente.

Hay gente dentro del catalanismo que está defendiendo un sistema de doble red escolar. ¿Qué opina usted?

Desde Òmnium lo tenemos clarísimo. No solo es una solución mala, que no resuelve los problemas, sino que los agrava. Y, además, sería una derrota de país porque confirmaría la posibilidad de comunidades diversas dentro de lo que para nosotros es la fortaleza del país.

¿Rompería la cohesión social?

Rompería la cohesión social de manera muy clara. Una escuela para catalanohablantes y otra escuela para gente que no es catalanohablante consolidaría la posibilidad de una segregación. Òmnium se inspira en todo el ideal de Paco Candel y de Josep Benet, que es el ideal de un solo pueblo. Este pueblo, y toda la historia del catalanismo democrático, nunca ha cuestionado la potencia de una única comunidad, y que la fortaleza de Catalunya es su carácter de nación inclusiva e integradora. La posibilidad de una doble línea escolar, que sabemos, pedagógicamente hay datos, que en los lugares donde se ha aplicado lo que hace es fracturar socialmente, en el caso de la comunidad autónoma vasca u otros casos de Europa, desde nuestra perspectiva lo confirman de manera científica.

En uno de los puntos del programa electoral de su candidatura expone que “los ataques judiciales y políticos del Estado español, así como el discurso de la extrema derecha, tienen como objetivo dividir la sociedad catalana”. ¿Quién es la extrema derecha?

La extrema derecha es la extrema derecha.

¿Pero a quién se refiere?

A partidos como Vox o Aliança Catalana. La extrema derecha son estos partidos homologables a los partidos de extrema derecha a escala global que actualmente tienen como un matiz de época, que es sustentar su discurso político en contra de la inmigración, la xenofobia, los discursos de odio.

¿Y si en un futuro llaman a la puerta para participar en Òmnium?

Òmnium siempre estará al margen y no solo ahora. En 2022, cuando comenzamos este mandato, ya alertamos, y entonces no era tan evidente, del crecimiento de la extrema derecha aquí en Catalunya y del peligro del crecimiento de los discursos de odio, de los discursos antipartidos y de los discursos que cuestionan la base de los principios democráticos. Òmnium se mueve dentro de lo que es la columna vertebral y definitoria del catalanismo desde hace 150 años, y aquí estamos.

¿Y se están sabiendo combatir bien estos discursos?

Creemos que no lo suficiente. Seguramente Catalunya está recibiendo el cambio de orientación global. Pasa de Trump a Putin, con todo el crecimiento de la extrema derecha. Aquí, además, con la singularidad de este momento de decepción post Proceso, se ha incrementado un poco la gente que está dispuesta a romperlo todo. Desde Òmnium creemos que no se puede perder la brújula. El país no se lo puede permitir. Y, por otra parte, la historia nos enseña que 120 años de catalanismo democrático nos avisan que el país avanza cuando recupera o mantiene o preserva la idea de una Catalunya fuerte, integradora, inclusiva, sustentada en los valores de la democracia, etcétera. Aquí es donde estamos.

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