El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, incluye el ataque del sábado a Venezuela y el encarcelamiento del líder chavista Nicolás Maduro dentro de la línea estratégica de la «internacional ultraderechista» que sitúa como su enemigo a batir. En una carta a la militancia del PSOE, Sánchez ha «condenado con rotundidad» la operación ordenada por el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y la utiliza para reivindicarse frente a las derechas. La intervención estadounidense en el Caribe, reseña, «recuerda lo importante que es tener un gobierno que abogue y defienda, siempre y donde sea, el derecho internacional y la resolución pacífica de los conflictos».

En este sentido, el líder del ejecutivo ha acusado a Trump y a sus aliados en Europa de buscar «volver al pasado terrible del que costó más de un siglo salir». «Parecen querer persuadirnos de que la paz y el progreso han pasado», ha lamentado, ligando los «retrocesos» democráticos que ve detrás de estos movimientos a los proyectos de la «internacional ultraderechista». Ejecutados, eso sí, «con la complicidad de la derecha tradicional», un reproche velado al Partido Popular por su cooperación sistemática con Vox a escala territorial y, según dejan ver algunas encuestas, potencialmente en la Moncloa.

Terminar la legislatura

Frente a esta internacional, que «quiere arrastrar a Europa a los recortes y la privatización del estado del bienestar», Sánchez hace bandera de su programa de gobierno. Se agarra a las cifras macroeconómicas, con un crecimiento del PIB cercano al 3% para 2025 -triplicando la media comunitaria-, para atribuir al proyecto del PSOE «los mejores resultados económicos, sociales y medioambientales de la historia democrática de España». En este sentido, se compromete con los militantes a «terminar la legislatura». «Seguiremos adelante», ha arengado a los suyos. «Vamos por el buen camino y no nos podemos detener».

El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro / Europa Press - Miguel Angel A
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro / Europa Press – Miguel Angel A

También saca pecho frente a Trump de la posición internacional del Estado. Sánchez ha descrito la actividad en asuntos exteriores de su ejecutivo como «el contrapeso más grande que hay en Europa ante el avance de la ultraderecha». «No renunciaremos a ser un referente de esperanza para todos los europeos progresistas», ha declarado, haciendo uso de las tesis del marxista alemán Ernst Bloch.

Condenas internacionales

Las condenas a la actuación de Trump en Venezuela se han ido sucediendo con el paso de las horas. Varios países latinoamericanos han alertado que la intromisión de Washington en Caracas sirve de primer paso para un nuevo expansionismo en el subcontinente. Así se ha expresado el presidente chileno, Gabriel Boric, que asegura que la operación «sienta un precedente extremadamente peligroso en la región». «Si pueden intervenir allí, ¿por qué no podrían hacerlo en otros países? Hoy es Venezuela, pero mañana podría ser cualquier otro», ha renegado el jefe del ejecutivo de Santiago. Incluso Pyongyang ha saltado al cuello de Washington: el gobierno de Corea del Norte ha tildado el bombardeo sobre Caracas y la detención de Maduro de «salvaje violación de la soberanía». La ministra de Relaciones Exteriores de la República Popular Democrática, Choe Son-hui, ha acusado a Trump de haber llevado a cabo «la forma más grave de usurpación de la soberanía o una flagrante violación de la Carta de las Naciones Unidas y del derecho internacional». El presidente serbio, el nacionalista Aleksandar Vucic, ha ido aún más allá, y ha constatado que, con la agresión a Venezuela, «el derecho internacional público ya no existe». «El mundo está dominado por la ley del más fuerte, y, quien sea más fuerte, oprime», ha lamentado.

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