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Doble sesión política este viernes en la 58ª edición de la Universitat Catalana d’Estiu, la UCE, que se celebra hasta el próximo 23 de agosto en Prada, el Conflent. Si a primera hora, ha sido el presidente de ERC, Oriol Junqueras, quien ha protagonizado la agenda mediática, a segunda hora, ha sido el turno del expresidente de la Generalitat, Pere Aragonès. Junqueras ha dado una clase sobre la Guerra de Sucesión y los efectos sobre los Países Catalanes. Prada ha ofrecido una imagen inédita en los últimos tiempos de la política, un saludo de cortesía entre Aragonès y Junqueras, en el vestíbulo de la Universidad. Ambos tenían una expresión que indicaba que se habrían mostrado más efusivos si los hubiera saludado Hannibal Lecter.

Aragonès ha avanzado más en el tiempo y ha analizado los Hechos de Prats de Molló, la insurrección independentista liderada por el presidente Francesc Macià y que este año celebra su centenario, que previamente ha explicado con todo el rigor el mejor especialista en este episodio, el doctor y profesor de Historia en la Universidad de Barcelona, Giovanni Cattini.

Aragonès, con un inusual estilo bastante desacomplejado que recordaba su etapa como líder de las antiguas JERC, ha aprovechado la ocasión de su glosa sobre Macià para sazonar políticamente su intervención, con algún dardo hacia sus compañeros de fatigas, que ha rematado en las declaraciones posteriores a la prensa. Han recibido Junqueras, Marta Rovira y Gabriel Rufián, eso sí, con suficiente camuflaje para evitar un titular escandaloso. De hecho, es una norma no escrita de Prada que un independentista siempre esquivará un titular de fuego amigo. Apenas pellizcos que, si bien no matan, hacen daño.

Pere Aragonès, abans de la seva conferència/Josep Maria Montaner/UCE
Pere Aragonès, antes de su conferencia/Josep Maria Montaner/UCE

«Nunca se rindió»

En el marco de la conferencia sobre la figura del presidente Macià, Aragonès ha esgrimido la biografía política del catalanismo del presidente insistiendo en que su idea era una Cataluña «inclusiva» que vinculaba la liberación social con la nacional. Una premisa que le ha servido para cargar contra experimentos como Aliança Catalana. «La extrema derecha en una nación sin estado es el camino más rápido hacia la derrota estratégica, cuando no tienes un estado detrás que te proteja, necesitas la sociedad cohesionada», ha alertado. Pero, el genio de Macià ha servido en bandeja una delicada crítica a su jefe de filas y, de rebote, a los que pasaron por el Tribunal Supremo y fueron condenados por la organización del Primero de Octubre. «Macià nunca, nunca se rindió; ni cuando entró la dictadura de Primo de Rivera, ni cuando fue detenido por los hechos de Prats de Molló, ni en el juicio por los mismos hechos en París… donde no dijo ‘esto yo no lo quería hacer…’ asume todas las responsabilidades», ha descrito. Una comparativa que nadie ignora a la hora de las declaraciones de los condenados del Proceso por parte del Tribunal Supremo.

Nuevos liderazgos

Durante las declaraciones a la prensa, Aragonès, al ser preguntado sobre la unidad independentista desgastada, añadió un detalle, nada menor, sin que nadie se lo pidiera, la petición de «nuevas caras» para rehacer la coordinación soberanista. «Debemos superar con generosidad entender que el independentista discrepante que tienes al lado más que discrepante es un compañero independentista y, por tanto, creo que esta generosidad es imprescindible», ha argumentado. «También creo que, en mi caso, que he ejercido la máxima representación del país, probablemente nuevas caras pueden ayudar a hacer este papel y los demás detrás debemos ayudar», ha remarcado. Es decir, que los que han tenido un papel político relevante deben hacer de colchón.

Aragonès ha subido un peldaño más para definir el saludo con Junqueras señalando que comparten «proyecto político, visión de las cosas y que ERC ya hizo en su momento un proceso de definición de liderazgos». Preguntado por El Món si comparte la estrategia actual del junquerismo, Aragonès ha replicado que «la estrategia de ERC es avanzar con los instrumentos que tenemos a nuestro alcance, no renunciar a ninguno y avanzar hacia la independencia y en estos momentos hay una capacidad de incidencia en el gobierno del Estado que quizás dentro de unos meses no esté y, por tanto, creo que todos deberíamos entender que tenemos unos meses de ventana de oportunidad para conseguir avances».

Pere Aragonès, amb Lluís Puig, abans de la seva conferència/Josep Maria Montaner/UCE
Pere Aragonès, con Lluís Puig antes de su conferencia/Josep Maria Montaner/UCE

El temor a Rufián

«Hay cosas encaminadas, hay muchas discusiones públicas y esto se tiene que ir cerrando y se tienen que ir cerrando los acuerdos porque si hay un cambio de gobierno del Estado es evidente que las condiciones en las que hemos trabajado en estos últimos años empeorarán», ha añadido. Repreguntado sobre si considera un avance no utilizar el catalán en el Congreso de los Diputados por parte de la cara visible de ERC, Gabriel Rufián, Aragonès ha opinado que el hecho de «que se pueda hablar catalán en el Congreso de los Diputados es una muestra de que hay una nación que es la nación catalana, una nación que no forma parte de la nación española, que es diferente y a partir de aquí cada representante toma la decisión que debe tomar».

Y ha continuado «¿Sabes qué pasa? Que yo he estado al frente de ERC ejerciendo las máximas responsabilidades conjuntamente con compañeros como Oriol Junqueras o Marta Rovira en un contexto que ellos estaban en el exilio o la prisión… Cualquier cosa que diga sobre el partido puede parecer… alguien se lo tomará a mal». Un regate para intentar esquivar meterse en el lío de criticar al jefe de filas en Madrid, que la misma Elisenda Alamany defendía en su conferencia en la UCE a pesar de calificar su estilo de «macarra». «Por lo tanto, en este sentido, creo que lo que necesitamos es mucha más fuerza y lo que necesitamos no es tanto discutir sobre qué lengua en un determinado momento se utiliza sino ser muchos más que utilicen siempre el catalán», ha sentenciado.

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