Cristina de Borbón tiene prácticamente todo listo para volver a vivir en Barcelona. La hermana de Felipe VI se ha comprado un piso de superlujo en el mismo edificio de Pedralbes donde vivía con su marido en su momento. No se sabe si extraña el barrio que compartía con Iñaki Urdangarin, la rutina o el catalán… pero la cuestión es que se ha gastado más de dos millones de euros en un inmueble que ha reformado completamente.
Parece bastante claro que abandonará, definitivamente, su casa de Ginebra. Considera más práctico tener la residencia en Barcelona porque, de esta manera, lo tiene más fácil para acudir a las oficinas de La Fundación La Caixa donde trabaja y también puede hacer de groupie en todos los partidos de balonmano del hijo que juega en el equipo de balonmano de Granollers.
Como muchos pueden sospechar, una decisión como esta genera mucho movimiento en la Zarzuela. Cristina ya no forma parte del núcleo duro de la familia real, pero todavía cuenta con un equipo de seguridad que vela para que no le pase nada. Teniendo en cuenta que en Barcelona la conoce todo el mundo y que no se le tiene mucho aprecio, se habría organizado todo un despliegue para ver cómo se la protegerá cuando el traslado se haga efectivo.

Así será el dispositivo de seguridad que protegerá a Cristina de Borbón
Un cambio de domicilio de Cristina no es un gesto menor en clave institucional, como recuerdan en Vanitatis. Y es que ahora tendrán que activar una «maquinaria silenciosa» que movilizará personal de la Zarzuela. La idea es que siempre haya un equipo de seguridad pendiente de cada desplazamiento de la hermana del rey, un protocolo que incluye el análisis del barrio, la revisión de los accesos, el estudio de rutinas y la comprobación de edificios adyacentes si hacemos caso de la información que ha obtenido este diario digital. «Cada movimiento así tiene consecuencias logísticas, humanas y operativas«, aseguran.
Cristina compró el piso de Pedralbes en abril de 2024 y las obras de reforma comenzaron bastantes meses después. Su idea inicial no implicaba que acabara convirtiéndose en su residencia habitual, pero parece que ha terminado dándose cuenta de que es la mejor opción porque le resulta más práctico y la vida en Ginebra sin ninguno de los hijos -que todos viven en otras ciudades- ya no tiene sentido.
Ahora mismo, el inmueble ya está prácticamente listo para ser ocupado. Solo quedan los muebles y decorar un espacio que ocupará ella sola, ya que Pablo Urdangarin continuará en su apartamento de soltero a pocos metros de ella.

