Leonor de Borbón acapara todas las miradas desde que ha comenzado a tener agenda oficial, cuando Felipe y Letizia la dejaron salir de la burbuja en la que la tenían protegida desde que nació. Les daba miedo lanzarla a los leones y ahora deben tener aún más, ya que ha debutado como estudiante universitaria en un campus lleno de jóvenes incontrolables con teléfonos móviles y esto puede provocar que la red se llene de vídeos comprometidos de su princesa.
Mientras tanto, la periodista Angie Calero ha aprovechado para interrogar a gente de su entorno y antiguos profesores que le han permitido hacer un retrato de cómo es en la intimidad la heredera de los monárquicos españoles. ¿Es tan formal y seria como parece en los actos? ¿Cómo se comporta con los compañeros de clase? ¿Qué carácter tiene realmente cuando no hay cámaras delante? A todo esto intenta dar respuesta en el libro que acaba de publicar con La Esfera de los Libros que ha llamado Leonor de Borbón Ortiz, una reina para el futuro.
Para promocionarlo, la escritora está concediendo entrevistas a diferentes medios de comunicación que acaban bien llenas de spoilers. En la de Vanitatis, por ejemplo, ya nos hacemos una idea de algunos rasgos de Leonor que ha podido averiguar. ¿El titular? Que no habla excesivamente mal de ella, claro está, sino que es un retrato bastante afable de la aristócrata. De hecho, lo primero que intenta dejar claro es que Leonor es una chica mucho más «cercana, espontánea y espabilada» de lo que proyecta su imagen.

¿Leonor, divertida y espontánea? La descripción del entorno que sorprende
Por otro lado, sorprende mucho que la escritora insista en que la gente de su entorno destaca que tiene un sentido del humor «muy divertido» porque no lo parece en absoluto. Chicos que han compartido el ejército con ella, por ejemplo, coinciden en decir que siempre se apuntaba a las bromas y a las novatadas. Cuesta imaginarlo, con lo seria que siempre se la ve.
¿Y personalidades que han coincidido con ella en los actos, qué cuentan? Pues hay una que recuerda que estuvieron comentando, con mucha naturalidad, que los zapatos de tacón les estaban haciendo daño en los pies. O otro que dice haberse sorprendido al oírla hablar de relaciones internacionales con mucho conocimiento.
Confirman que Leonor es de esas que intentan pasar desapercibidas siempre que pueden, que ha aprendido a diferenciar qué personas se acercan a ella por interés y que ha desarrollado un «enorme autocontrol» y una «prudencia extrema«. Ahora bien, advierte: «Eso no quiere decir que no haya tenido vida sentimental, sino que no la conocemos». Por ejemplo, parece que lo pasó muy mal cuando se publicaron unas fotos suyas en bikini en Uruguay con los compañeros del ejército: «Ahora se repite constantemente que debe ser aún más prudente».

Una Leonor de la que ahora pueden conocerse muchos más detalles, algo que en la Zarzuela nunca ha gustado porque prefieren que permanezca callada y con un aura hermética a su alrededor.

