Todos han soñado alguna vez con flotar sin esfuerzo, abandonándose completamente al agua salada como lo hacen los millones de visitantes del célebre Mar Muerto. Pero, ¿qué pasaría si te dijéramos que esta experiencia casi mística no requiere un viaje de miles de kilómetros y está, de hecho, mucho más cerca de lo que piensas? Hay un secreto casi olvidado dentro de nuestras fronteras.
Un auténtico paraíso de la flotación, con aguas de concentración récord, permanece oculto a los circuitos turísticos más masificados. Un lugar que promete una inmersión total, una renovación profunda del cuerpo y la mente, y que, paradójicamente, es más salado que su famoso homólogo de Oriente Medio. La intriga es real: ¿dónde se encuentra este tesoro?
Pues bien, debemos apuntar hacia Huesca, concretamente a la comarca del Somontano de Barbastro, donde encontramos el conocido como el Salinar de Naval. Esta joya imprescindible esconde cinco piscinas naturales donde la salinidad es tan extrema que es prácticamente imposible hundirse. Una auténtica maravilla que transforma la experiencia de flotar en un encuentro con el bienestar más puro.
La historia de estas aguas, que hoy nos sorprenden, se remonta a siglos atrás, con la primera actividad salinera documentada en Naval en el año 1094, durante el reinado de Sancho Ramiro. La sal era entonces un pilar económico y un elemento vital para la conservación de alimentos, mucho antes de que se convirtiera en una atracción turística. De hecho, en el año 1845, Pascual Madoz ya destacó su excelencia, describiéndolas como “indiscutiblemente las mejores que se conocen en España”.
Estas cinco piscinas, de diferentes tamaños, incluyen una que alcanza los dos metros de profundidad, una cifra que se vuelve anecdótica ante la imposibilidad práctica de tocar el fondo. La densidad mineral de sus aguas es superior a la del Mar Muerto original, garantizando una flotación sin ningún esfuerzo. (Sí, nosotros también alucinamos con este dato).
Este es un destino que cambiará tu piel y tu mente. Sus aguas son un bálsamo contra muchos de los males modernos.
Pero aquí viene el truco de salud: las propiedades mineromedicinales del Salinar de Naval son numerosas y científicamente reconocidas. Estas aguas son especialmente recomendables para personas con afecciones dermatológicas como la psoriasis o el acné, ofreciendo una solución natural. Además, sumergirse en ellas contribuye a combatir el estrés y los problemas de insomnio, convirtiéndolo en un balneario natural definitivo para el bienestar.
Más allá de la sal
Hoy en día, el Salinar de Naval ha evolucionado, pasando de ser un centro de explotación de sal a un destino integral que combina bienestar, gastronomía y cultura. Podrás no solo bañarte en estas aguas curativas, sino también disfrutar de masajes con sal, degustar la gastronomía local donde este mineral es el protagonista e incluso llevarte a casa diferentes tipos de sal para cocinar o para tus baños relajantes.
Pero Naval no es solo sal. El otro pilar que define la identidad de este pequeño pueblo es la artesanía de la cerámica, una tradición milenaria que se puede explorar en el Centro de Interpretación de la Alfarería. Este espacio, antiguamente la casa del reconocido ceramista Pedro Salanova, conserva el taller y las herramientas para entender esta actividad que fusiona arte e historia.
Y si buscas más, una parada imprescindible es la colegiata de Santa María, una imponente construcción del siglo XVI, erigida sobre los restos de una antigua mezquita. Es un magnífico ejemplo del gótico aragonés y, en su recinto, aún se pueden ver los restos de un castillo feudal que testifican el poder que Naval ostentaba en épocas pasadas.
Una escapada que no puedes dejar pasar
Con la llegada de octubre, el Salinar de Naval se perfila como una escapada perfecta para desconectar, cuidarse y descubrir un paisaje único donde la salud, la gastronomía y el patrimonio se entrelazan. No dejes que este paraíso natural pase desapercibido; la oportunidad de disfrutar de un bienestar excepcional está más cerca de lo que imaginas.
Ahora ya lo sabes, hemos descubierto un tesoro oculto que pocos conocen, un lugar donde la naturaleza nos regala una experiencia de flotación y sanación inolvidable. ¿Quién necesita cruzar el mundo cuando tenemos maravillas como esta a nuestro alcance?
