Los Estados Unidos han interceptado un buque petrolero con bandera rusa. La operación, ejecutada por la Guardia Costera, cuenta con el aval final del mismo Donald Trump, quien continúa con su escalada de tensión tras la detención de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero. La Casa Blanca acusa al buque petrolero ruso de formar parte de la llamada ‘flota fantasma’, una serie de embarcaciones que, según el país norteamericano, eluden las sanciones energéticas dictadas sobre Venezuela, que continúan “plenamente vigentes”, ha dicho el secretario de Guerra y hombre fuerte de Trump, Pete Hegseth.

El buque ya había sido sancionado y los EE.UU. lo buscaban desde hacía tres semanas. El Kremlin había enviado protección a su embarcación en una persecución que ha durado días. Según Moscú, el buque había recibido un “permiso temporal” para navegar de acuerdo “con la legislación rusa y las normas del Derecho internacional”. Las autoridades rusas confirman que el barco ha sido interceptado alrededor de las 13 horas. El buque estaba cerca de Islandia y, según Moscú, ha sido abordado “fuera de las aguas territoriales de cualquier Estado”. Según la agencia de noticias oficial TASS, las autoridades del país han reclamado la entrega rápida de la tripulación rusa a bordo del buque.

En un tuit en la red social X, la secretaria de Seguridad Interior, Kristi Noem, la primera en anunciar la retención, ha remarcado que las embarcaciones “o bien estaban atracadas por última vez en Venezuela o bien se dirigían allí”. La republicana ha acusado al buque ruso de haber intentado eludir las sanciones en más de una ocasión. El barco había aprovechado los primeros intentos fallidos de los EE.UU. para detenerlo para adoptar la bandera rusa y cambiar el nombre de ‘Bella 1’ a ‘Marinera’, “en un intento desesperado y fallido de escapar de la justicia”, ha escrito Noem. 

Escalada de la tensión

La retención del buque aumenta la tensión entre los EE.UU. y Rusia, en una escalada continuada que también amenaza territorios europeos. Tras asegurar que controlará Venezuela desde la distancia, Donald Trump amenaza con conquistar Groenlandia, en manos de Dinamarca, un país de la OTAN. La Casa Blanca ha confirmado que está estudiando qué maneras hay para hacerlo y no descarta el uso del ejército. Todo ello, cuando los rivales geopolíticos de los EE.UU. –sobre todo China– avanzan en su influencia sobre el continente americano y con la reputación del líder republicano en horas bajas por todo el asunto Epstein.

Operativo de EE.UU. para detener el petrolero ruso | @us_Eucom / X / PA Media / Europa Press

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