Cambio interesante en el Tribunal Supremo. Un puesto de los más delicados del poder judicial y de los servicios de seguridad del Estado. El Pleno del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha elegido a un nuevo juez titular acordado para controlar las actividades del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). De hecho, es un relevo controlado. El CGPJ ha nombrado al presidente de la Sala Segunda del Tribunal Supremo, Andrés Martínez Arrieta, como magistrado del alto tribunal competente para conocer de las actividades de los servicios de inteligencia españoles.
Martínez Arrieta sucederá en este puesto al presidente de la Sala Tercera, Pau Maria Lucas Murillo de la Cova, que se jubilará el próximo 13 de julio. Pero cabe recordar, que Arrieta ya era el magistrado sustituto durante la titularidad de Lucas, desde el 20 de diciembre de 2017, cuando sustituyó a Julián Sánchez Melgar, quien fue nombrado Fiscal General del Estado. El nuevo magistrado sustituto será el magistrado de la Sala Tercera del Tribunal Supremo Eduardo Calvo Rojas.

Un control extraño
El procedimiento de control judicial del CNI se encuentra regulado en una ley de artículo único, la Ley orgánica 2/2002 del seis de mayo, que fue aprobada con la mayoría absoluta del PP de José Maria Aznar. Este artículo determina que el director del Centro Nacional de Inteligencia, que tiene rango de secretario de Estado y actualmente es Esperanza Casteleiro, deberá solicitar al magistrado del Tribunal Supremo competente “la autorización para la adopción de medidas que afecten la inviolabilidad del domicilio y el secreto de las comunicaciones, siempre que estas medidas resulten necesarias para el cumplimiento de las funciones asignadas al CNI”. En este procedimiento no participa ni siquiera el ministerio fiscal,

