Los Bomberos de la Generalitat trabajan este sábado para controlar un incendio de vegetación agrícola y forestal declarado en el término municipal de Sanaüja, en la Segarra, que ya afecta unas 35 hectáreas de terreno. El fuego ha obligado a desplegar un amplio dispositivo de emergencia formado por una cuarentena de dotaciones, incluidos siete medios aéreos.
El aviso del incendio se recibió a las 13.02 horas en una zona cercana a la Masía dels Flares, en el límite entre los términos municipales de Sanaüja y Biosca, en el Solsonès. Según han informado los Bomberos, las llamas han comenzado afectando un pajar y un campo de cultivo con una intensidad inicial baja, pero el incendio ha evolucionado rápidamente hasta llegar a terreno forestal.
El cap de l'incendi que crema en zona forestal ha entrat de nou en zones amb vegetació agrícola i treballem per tal d'ancorar-lo en aquests camps. Treballem conjuntament amb tractors de pagesos de la zona i #GEPIF que ens estripen camps per frenar-ne l'evolució
— Bombers (@bomberscat) June 13, 2026
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La propagación del fuego ha obligado a reforzar los trabajos de extinción para evitar que las llamas ganen extensión en una zona especialmente vulnerable en plena campaña de verano. Los efectivos terrestres concentran los esfuerzos en estabilizar el perímetro agrícola e impedir que el fuego continúe avanzando por los campos de cultivo, mientras que los medios aéreos trabajan principalmente sobre la masa forestal para frenar su evolución.
Las altas temperaturas empeoran la situación
En el dispositivo participan ocho medios aéreos, entre los cuales tres helicópteros bombarderos y cuatro avionetas, que realizan descargas constantes de agua sobre los puntos más activos del incendio. El resto del despliegue lo forman dotaciones terrestres que trabajan sobre el terreno para consolidar las líneas de defensa y proteger las zonas más sensibles.
El incendio se produce en una jornada marcada por las elevadas temperaturas y el riesgo de incendio forestal en las comarcas de Ponent y de la Cataluña Central. Aunque de momento no se han comunicado afectaciones a núcleos habitados ni evacuaciones, los Bomberos mantienen la vigilancia sobre la evolución del fuego y continúan trabajando para lograr su estabilización lo antes posible.
A primera hora de la tarde, la superficie afectada ya ascendía hasta las 35 hectáreas, una cifra que podría variar en función de la evolución de las llamas y de las tareas de perimetrado que llevan a cabo los equipos de emergencia. Los Bomberos han destacado que la prioridad es evitar que el incendio continúe propagándose por la zona forestal, donde las tareas de extinción resultan más complejas.

