El mes de febrero es una muy buena época para adentrarse hacia el interior de Cataluña y descubrir alguno de sus pueblos. Como ya es tradición, cada principio de mes la prestigiosa revista internacional National Geographic publica algunas de sus recomendaciones. Y, este mes de febrero, la elegida ha sido Flix, un municipio de la Ribera d’Ebre. Según los últimos datos censales recogidos en el Instituto de Estadística de Cataluña (Idescat), en esta villa de las Terres de l’Ebre viven 3.340 personas. La revista norteamericana destaca especialmente este pueblo por su belleza paisajística, pero también por su riqueza histórica, ya que fue uno de los puntos más importantes durante la cruda batalla del Ebro de la Guerra Civil española. Buena parte del municipio quedó en ruinas, ya que sufrió una veintena de bombardeos.

Su historia, sin embargo, es mucho más que la batalla del Ebro. Sus orígenes se remontan a la época de los íberos, tal como demuestran los diversos vestigios arqueológicos localizados en las zonas de Castellons y de Sebes -dos espacios naturales muy próximos a Flix. Durante la época de los sarracenos, el pueblo comenzó a consolidarse, especialmente después de que se construyeran los primeros sistemas de regadío. Hasta 1154, a raíz de la conquista de Ramón Berenguer IV, el pueblo no quedó documentado oficialmente. Desde entonces, el pueblo ha ido creciendo con el paso del tiempo, convirtiéndose en uno de los principales puntos de influencia de las Terres de l’Ebre. Su consolidación llegó a finales del siglo XIX con la construcción de la Electroquímica de Flix S.A. de la mano de empresas alemanas y la participación de bancos suizos, una de las primeras de Europa. La Electroquímica, sin embargo, quedó destruida durante la Guerra Civil española.

De la revolución industrial a pueblo abandonado

La construcción de la Electroquímica de Flix supuso la llegada con fuerza de la revolución industrial al municipio, la cual permitió a la población abandonar la vida agrícola para centrarse plenamente en la industria. De hecho, fue una de las industrias pioneras en Cataluña, lo que convirtió a Flix en uno de los epicentros de la actividad económica de la época del país. Durante aquella época, el pueblo vivió uno de los momentos de mayor afluencia de habitantes. Años después, sin embargo, debido a la Guerra Civil española, el municipio quedó casi abandonado a causa de los bombardeos de las fuerzas franquistas, ya que los habitantes se refugiaron en los masos y las cuevas de los alrededores. Hoy en día Flix ya ha recuperado la normalidad y la vida, pero debido al cambio de modelo de producción de la Electroquímica, trasladándolo a China e India, el pueblo ha dejado de ser el epicentro industrial de hace un siglo.

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