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Granollers es la imagen del temporal. Cerca de la estación de tren, un área de estacionamiento sigue precintada después de desprenderse un talud. El gobierno municipal continúa reuniendo el comité de crisis comandado por los bomberos. Y el caos informativo reina entre los pasajeros de Rodalies. Tres ejemplos, a diferentes niveles, que muestran el trastorno que han supuesto unas tormentas torrenciales que sorprendieron a la capital del Vallès Oriental, especialmente el pasado lunes. La patronal Pimec calcula que todo ello supondrá un impacto negativo de 55 millones de euros para el tejido empresarial del Vallès Oriental.

La alcaldesa de Granollers, Alba Barnusell, ha celebrado que el temporal haya dado una tregua esta pasada noche, lo que debe permitir acelerar las “muchas incidencias” que todavía están en marcha. “No son graves, pero hay muchas”, ha admitido la alcaldesa tras reunirse con el resto de alcaldes afectados, quienes piden “tranquilidad, prudencia y comprensión” a la ciudadanía. La capital vallesana aún tiene “caminos impracticables” y “viviendas privadas” afectadas por las inundaciones, ha apuntado Barnusell, pero ha recuperado cierta “tranquilidad” tras recibir el impacto de 350 litros de agua por metro cuadrado durante la tormenta. 

La estación de tren de Granollers también ha sido de las más damnificadas por la huelga de los maquinistas | G.G.

Granollers se recupera progresivamente de las inundaciones, pero sufre un nuevo revés de Rodalies, que ya castigó a los ciudadanos del municipio el pasado lunes. “Un tren quedó atrapado justo en la entrada de la estación por el agua y un trozo de madera que impedía el paso. Llovía a cántaros y tuvimos que desalojar a 400 personas del tren y quitar la madera de en medio. Nos llegaba el agua a las rodillas”, explica a este diario Maria, miembro del personal de seguridad, mientras busca la fotografía que capturó el mismo maquinista y que luego corrió por las redes. Las consecuencias posteriores son conocidas: servicio nuevamente interrumpido y los pasajeros redirigidos a un transporte alternativo por carretera que no da abasto. Incluso Renfe ha admitido que no son suficientes los 400 autobuses que distribuyó esta mañana por Cataluña. 

La huelga de los maquinistas, este miércoles, ha agrandado la herida. Dos de las cuatro líneas paradas hacían parada en Granollers y la mayoría ha sufrido las consecuencias entre las 7 y las 10 de la mañana. El Món ha visitado la estación dos horas más tarde, cuando solo unos pocos que trabajan de tardes se acumulaban en los andenes. Maria confirma con un walkie-talkie, y con cierta gracia, los próximos movimientos de Renfe. “Primero sale el de Castelldefels, vía 2, verdad gordi?”, pregunta a quien sea que está al otro lado del walkie. La confirmación llega y el personal mueve a los pasajeros a uno de los diez trenes que hay en la estación, el único que tiene previsto salir. “Está bastante bien organizado, pero la gente está cansada”, asume Maria. 

Maria, miembro del personal de seguridad, se ha encargado de guiar a los pasajeros | G.G.

El director de Rodalies, Òscar Playà, ha asegurado que recuperarían “el 100% de la oferta” de Rodalies durante la mañana, pero son las 14 horas y solo circula un tren cada hora. Un dato ínfimo que solo salva la poca afluencia de pasajeros que hay al mediodía. Los pocos días que todo va bien, ocho trenes suelen hacer parada cada hora en Granollers. 

Resignación con los autobuses

Renfe ha mantenido el servicio por carretera “hasta que la calidad del servicio sea aceptable”. La imagen en el exterior es diferente, los pasajeros lo observan con resignación. “Ayer había un hombre desfogándose con el chico de taquilla. Yo lo entiendo, pero seamos claros: ¿qué culpa tiene él, pobre, de que todo sea un caos?”, explica Marcelo. A pocos metros, un joven nuevo, Eric, acaba de colgar una llamada con su madre, preocupada desde Santa Maria de Palautordera. “Ayer me llevaron, pero hoy, viendo que hay autobús alternativo, he decidido quedarme. También cansa depender de otra gente”, comenta. 

Los autobuses alternativos no han dado abasto a primera hora, según ha admitido Renfe| G.G.

Todos esperan para continuar el trayecto del R2 Nord, que no tiene trenes entre Granollers y Sant Celoni desde el sábado. Fuentes de Renfe apuntan que el problema radica en algunos tramos de vía en dirección Sant Celoni, que aún no se han recuperado de las inundaciones. Un aspecto que los pasajeros desconocen. 

La espera en el autobús da para conversaciones fluidas con el personal de Renfe, ya acostumbrados a llevar chalecos amarillos y a dirigir los flujos de pasajeros como rebaños de ovejas que no saben a dónde van. “Ayer hubo un conductor de la línea R3 que se equivocó y vino hasta aquí”, les comenta el trabajador. Lo hace bien; se ha ganado el rebaño asegurándoles un lugar en el autobús. No llegará a la hora prevista, pero son pocos y podrán entrar. Al final, este acaba siendo el principal pesadilla de quien ya se ha resignado del tren.

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