El último tiroteo mortal justo frente a la comisaría de la policía española en la calle de Balmes ha desatado el debate sobre la seguridad y el crimen en Cataluña y su capital, Barcelona. Ante estos hechos, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, ha abierto la puerta a endurecer las penas por tenencia ilegal de armas «lo antes posible». Según ha señalado el jefe del ejecutivo catalán, desde el Gobierno estudian esta «posibilidad» como «vía de respuesta» a crímenes como el de este miércoles en la calle de Balmes de Barcelona, frente a la comisaría del CNP.
En una entrevista realizada en Ser Catalunya y recogida por la ACN, Illa ha destacado que desde la Generalitat abren la puerta al endurecimiento de penas también en el caso del tráfico de drogas «si conviene», ya que el objetivo es acabar «con todos estos hechos que están ocurriendo» y «reducir a cero» los hechos delictivos.
Una competencia que no es de la Generalitat
Esta propuesta para endurecer las penas por tenencia de armas de fuego y el tráfico de drogas, sin embargo, no depende exclusivamente del Gobierno. De hecho, Salvador Illa ha remarcado que el Gobierno de la Generalitat no tiene las competencias necesarias para poder cambiar las penas por estos delitos, aunque sí señala que puede «trabajar para que ocurra» y esta demanda para poder endurecer las penas podría llegar «más pronto que tarde».

Además, Illa también ha admitido que hay un aumento de los hechos delictivos en Cataluña en los cuales había armas de fuego, aunque ha querido remarcar que «Cataluña es un país seguro» y pide que los datos de los delitos sean presentados «con objetividad» y asegura que «en Cataluña quien la hace la paga». «Las armas deben tenerlas los agentes de seguridad, no los ciudadanos», ha concluido el presidente de la Generalitat, Salvador Illa.

