Plataforma per la Llengua ha pasado a la ofensiva para frenar la pérdida de uso del catalán en las aulas del país y blindar el modelo educativo ante la presión judicial. La entidad ha presentado este lunes el manifiesto ¡En la escuela catalana, la lengua no se toca!, un documento de diagnóstico y acción que reclama medidas de urgencia a la Generalitat. La Plataforma ya ha trasladado el texto a las principales organizaciones del sector —USTEC-STEs, CCOO, UGT, la Intersindical-CSC, CGT y la Plataforma Pública y en Catalán— con un mensaje claro: la defensa del catalán debe volver a ser una prioridad central en la mesa de negociación con el Departamento de Educación. La ONG del catalán considera que «solo una respuesta amplia y transversal permitirá hacer frente a los ataques que afectan uno de los ámbitos más determinantes para el futuro de la lengua».
La ofensiva de la ONG del catalán responde a un diagnóstico preocupante sustentado en datos oficiales. Según las mismas cifras del Departamento de Educación, más de un 28% del alumnado no utiliza nunca o casi nunca el catalán para comunicarse con sus compañeros de clase, y un 21% adicional solo lo hace de manera muy puntual. Esta realidad se ve agravada por los datos de la Encuesta de usos lingüísticos de la población de 2023, que indica que una de cada cuatro personas residentes en Cataluña no tiene ningún tipo de interacción habitual en catalán.
A esta merma del uso social se añaden las continuas injerencias de los tribunales. El manifiesto pone la alerta en la reciente sentencia del Tribunal Supremo que impone la presencia del castellano en la rotulación de los centros educativos, así como en la decisión pendiente del Tribunal Constitucional sobre la obligación de impartir un 25% de las clases en castellano. Desde la entidad recuerdan que el mismo relator especial de las Naciones Unidas sobre cuestiones de minorías ya advirtió en 2023 que esta cuota porcentual incumple el derecho internacional y pone en riesgo el aprendizaje de la lengua propia. Ante este escenario, reclama a la Generalitat «un cambio de rumbo» y exigen «una actuación más decidida para proteger el modelo educativo catalán».

Cinco peticiones de «carácter urgente» a la Generalitat
Ante esta situación y la que consideran una respuesta institucional insuficiente por parte de los últimos gobiernos, el manifiesto plantea cinco peticiones de «carácter urgente» a la Generalitat:
- Evaluación lingüística: Obligar a los centros a evaluar el nivel real de catalán del alumnado con el apoyo de la Agencia de Evaluación y Prospectiva de la Educación.
- Pacto Nacional por la Lengua: Ejecutar sin más dilaciones las medidas que aún no se han desplegado.
- Financiación educativa: Cumplir el compromiso del presidente Salvador Illa de llegar al 6% del PIB en educación para reducir las ratios y reforzar las aulas de acogida.
- Control e inspección: Exigir a las direcciones el cumplimiento de los Proyectos Lingüísticos de Centro (PLC) y hacer intervenir la inspección educativa cuando se incumplan.
- Exigencia docente: Asegurar entornos plenamente inmersivos y garantizar que todos los docentes acrediten el nivel C2 de catalán que requiere la normativa.
«La lengua no se toca»
Para Plataforma per la Llengua, la inmersión es la garantía imprescindible para mantener la cohesión social y la igualdad de oportunidades. Por ello, instan a los sindicatos a recuperar el papel activo de la lengua en las movilizaciones, tal como ha sucedido en el País Valencià. Para dar visibilidad en la calle a esta reivindicación, la entidad ha abierto la recogida de adhesiones en su web y ha puesto a la venta camisetas de color amarillo —el color de referencia de las luchas docentes en Cataluña— con el lema La lengua no se toca, replicando la campaña valenciana de las camisetas verdes.

