El comportamiento lingüístico de la población de Cataluña actúa como uno de los principales frenos para la integración y el crecimiento del catalán. Esta es una de las conclusiones más alarmantes de la decimoquinta edición del InformeCAT 2026, el documento anual que publica Plataforma per la Llengua a partir de cincuenta indicadores de referencia. El dato es tajante: solo el 19,7 % de la población de Cataluña usa el catalán cuando se dirige a una persona que no conoce y que cree que es originaria de otro país. Por el contrario, el 71,1 % lo hace en castellano y el 8,4 % en inglés o en otro idioma. Es uno de los datos más destacados del InformeCAT 2026, que Plataforma per la Llengua ha publicado esta mañana y que ofrece una panorámica del estado de salud del catalán a partir de cincuenta indicadores de referencia.
En este caso, se trata de un dato que aparece en la primera oleada de 2025 de la Encuesta Òmnibus del Centro de Estudios de Opinión de la Generalitat. La tendencia condiciona la acogida lingüística de la población recién llegada y dificulta la consolidación del catalán como lengua de cohesión social. La tendencia a ocultar la lengua propia varía sustancialmente según el origen lingüístico del encuestado, pero en ningún caso alcanza una mayoría clara. Por ejemplo, solo el 48,6% de los catalanohablantes iniciales mantienen la lengua al dirigirse a personas que sospechan que son de fuera. En cambio, en los castellanohablantes iniciales este porcentaje se desploma hasta el 5,9%.
La misma encuesta también revela que solo el 22,2 % de los residentes en Cataluña afirman que inician siempre las conversaciones en catalán, mientras que un 20,7 % aseguran que nunca lo hacen. En conjunto, los datos confirman que una parte importante de los catalanohablantes continúa abandonando la lengua en las interacciones cotidianas, sobre todo con las personas que identifican como no catalanohablantes. Todos estos datos sirven a Plataforma per la Llengua para situar esta tendencia a ocultar la lengua como uno de los principales factores que contribuyen al retroceso del catalán. Otros factores que contribuyen a este retroceso y quedan recogidos en el documento, son un marco jurídico estatal que privilegia el castellano (con más de 1.000 disposiciones discriminatorias en el BOE entre 2021 y 2025), la transformación demográfica (solo el 8,6% de los nacidos en el extranjero usan el catalán habitualmente) y la predominancia de contenidos audiovisuales en otros idiomas.

La paradoja del ascensor social
El informe de la ONG del catalán pone de manifiesto una contradicción profunda en la sociedad catalana. Aunque los usos en la calle retroceden, el prestigio y el valor de la lengua gozan de un consenso abrumador. El 88,7% de los residentes en Cataluña considera que aprender catalán da más oportunidades laborales, culturales y de mejora personal a los niños de origen inmigrante. Esta percepción del catalán como herramienta de ascensor social cuenta con el apoyo del 94,2% de los catalanohablantes habituales, pero también del 83,8% de los castellanohablantes habituales. Asimismo, el 73,8% de la población está de acuerdo en que es necesario reforzar la enseñanza del catalán a las personas inmigradas, evidenciando que la sociedad quiere que se conozca la lengua, aunque después no la practique en el tú a tú.
Òscar Escuder vincula conciencia social con el interés mediático
A pesar del diagnóstico de emergencia, el InformeCAT 2026 detecta ámbitos como el ecosistema digital, la cultura y el deporte donde la lengua demuestra una gran resiliencia y capacidad de atracción. De hecho, la entidad destaca que el catalán sigue disponiendo de recursos y espacios de crecimiento que pueden contribuir a revertir la tendencia actual y es por eso que el presidente de Plataforma per la Llengua, Òscar Escuder, se muestra optimista: «En los últimos años, la sociedad ha tomado conciencia de la situación de emergencia de nuestra lengua y, en consecuencia, el interés mediático sobre la cuestión ha aumentado notablemente». El reto ahora, según la entidad, es conseguir que esta conciencia política y cultural se traduzca en un cambio de hábitos en las calles.

