Día largo en la sección de Instrucción del Tribunal de Instancia número 5 de Martorell. Cinco testigos de la investigación de la muerte del fundador de Mango, Isak Andic, han pasado ante la jueza, Raquel Nieto, la fiscal del caso, Teresa Yoldi, y el equipo de abogados de Cristobal Martell, la defensa del único imputado del caso, el hijo de la víctima, Jonathan. Unas declaraciones que se han alargado hasta casi las siete de la tarde porque la instructora ha ordenado volcar los teléfonos móviles de los dos excursionistas que se encontraron con Jonathan minutos después de la caída, así como del terminal de la viuda de Isak Andic, la deportista Estefanía Knuth.
En primer término, han pasado por el juzgado los dos excursionistas que se encontraron con Jonathan justo cuando estaba llamando al 112, el servicio de emergencias, y escucharon cómo explicaba que él iba delante y «sintió unas piedras». Los dos excursionistas han explicado que se lo encontraron en “estado de shock” mientras hablaba con el servicio de emergencias. Los excursionistas también han admitido que el lugar por donde se precipitó el fundador de Mango es un lugar que “si pierdes la línea del camino, y caes, no tienes dónde agarrarte”. La jueza ha ordenado volcar los teléfonos, un hecho que ha demorado la diligencia bastante tiempo hasta encontrar material y mensajes del día de los hechos.

Tres horas de terapeuta
A continuación ha testificado durante tres horas Júlia Lüderwaldt, la terapeuta de Jonathan Andic, que ha admitido haber mediado en algún asunto que iba más allá de la terapia. En cambio, no han ordenado volcar sus terminales porque simplemente, en el sumario ya constan sus mensajes. De hecho, han servido para terminar de construir la acusación indiciaria contra Jonathan. La declaración se ha detenido durante veinte minutos al mediodía con un detalle nada menor: la jueza y la fiscal del caso han almorzado juntas. Justo después ha declarado la viuda, Estefanía Knuth, la primera persona a quien Jonathan llamó el día de los hechos, que ha asegurado que no ve extraordinario que su yerno la llamara después de la caída. En todo caso, la jueza también ha ordenado volcar sus terminales.

