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Los estudiantes de bachillerato que hacen la selectividad no son polémicos. Menos aún por la tarde, después de un primer día de nervios y cuando el único objetivo es repasar los apuntes para los exámenes del día siguiente. No se pronuncian sobre las medidas excepcionales que se han decretado para blindar la visita del papa León XIV, tampoco sobre las huelgas de los docentes, que no creen que hayan afectado su día a día en el aula, ni tampoco tienen una opinión firme contra los detectores de móviles nuevos que tenían los tribunales para atrapar alumnos tramposos. Es el resumen de lo que expresan los pocos alumnos que aún había en la Universidad Pompeu Fabra de Poblenou (Barcelona) este martes por la tarde, el primer día de selectividad

La tónica en todas las universidades ha sido la misma, según han expresado los alumnos en diferentes medios: madrugar para evitar que el colapso papal les hiciera llegar tarde. Mañana miércoles, remarca Diego, del instituto Zafra (el Clot, Barcelona), el ritual “seguramente” será el mismo. “Los de fuera lo han tenido más complicado”, añade el profesor que lo acompaña. “Creo que los de un instituto del Maresme han tenido más problemas”, le ha respondido el estudiante. 

Por la mañana, Rosa Cererols, presidenta de uno de los tribunales del campus Ciudadela de la Universidad Pompeu Fabra, ha recalcado a los medios que la jornada se ha desarrollado sin incidencias destacadas. Sobre los detectores, la segunda gran novedad, Cerols ha detallado una dinámica simple: «Una persona entrará con un dispositivo en las aulas y hará un recorrido». “Si los alumnos están tranquilos no debe haber problemas”, ha añadido, como si los estudiantes tuvieran motivos para estar nerviosos. El Departamento de Universidades también ha confirmado que las pruebas se han iniciado sin contratiempos.

La entrada de la Pompeu Fabra con los horarios de los exámenes y las aulas | Gabriel G. Garrido

El listening de inglés, el más difícil

Los alumnos han comenzado con los exámenes de lengua y literatura castellana, a las 9 horas. Entre otros, han tenido que encontrar la diferencia de significado de un par mínimo, reconocer situaciones de diglosia y categorizar prejuicios lingüísticos. En el ejercicio de comprensión lectora el texto correspondía a un fragmento de La utilidad de lo inútil. Manifiesto de Nuccio Ordine. Había doble opción, lo que ha tranquilizado a los estudiantes. A diferencia de otros años, ninguna pregunta del examen les ha complicado. “Era asequible, lo que ha costado es el de inglés”, explica Diego. “El listening era muy complicado”, añade Gael, su compañero, recién salido del último examen del día. 

El 98,8% de los estudiantes han optado por el inglés como lengua extranjera; casi todos, por no decir que todos. Los que han preferido el francés o el alemán son estadísticamente anecdóticos. “[El listening] iba de una cantante, no sé, hablaba muy rápido y la pronunciación era difícil de entender”, explica también Ainaria, alumna del instituto Front Marítim del Poblenou (Barcelona). El castellano también le ha parecido asequible y no piensa en el Papa. Tampoco especialmente en los detectores. “Había algunos carteles que informaban de ello”, confirman los estudiantes.

Uno de los detectores de dispositivos digitales que se estrenan en las PAU | Departamento de Investigación y Universidades

A las 11 horas, cuando los alumnos se examinaban de inglés, los docentes ya habían comenzado su manifestación por el centro de Barcelona, que ha arrancado más tarde que en otras ocasiones para no afectar el correcto desarrollo de las PAU. Por la tarde, el turno ha sido para algunas asignaturas específicas: la siempre complicada física, geografía y ciencias ambientales, fundamentos artísticos y literatura dramática. No han sido especialmente difíciles, según los estudiantes consultados. «En Geografía, ha entrado todo el tema del Mercosur, que es muy de ahora, era previsible», detalla por ejemplo Diego.

Récord de matriculaciones

Más de 45.000 alumnos se han examinado, sumando un nuevo récord de matriculaciones. El quinto consecutivo. En una década, los alumnos inscritos se han duplicado casi, creciendo un 44% desde 2016. La mayoría se han examinado en universidades de Barcelona. En todo el país, unos 35.000 son alumnos que han terminado este curso el bachillerato, 6.000 provienen de ciclos formativos de grado superior y 4.800 se presentaban para mejorar la nota de otros años. 20.000 eran mujeres y 14.800, hombres. Las pruebas continuarán este miércoles y jueves, y los resultados se publicarán el 23 de junio.

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