Los docentes han elevado el tono del conflicto con el Gobierno tras el acuerdo educativo a medio gas anunciado por Salvador Illa la semana pasada, solo con UGT y CCOO. Los cuatro sindicatos críticos con el acuerdo, entre ellos el mayoritario, la USTEC, han convocado cinco días de huelga para denunciar un acuerdo “que no resuelve las cuestiones de fondo”. Las escuelas del Baix Llobregat y del Barcelonès dan el pistoletazo de salida a esta nueva ola de protestas con paros este lunes. Los otros municipios del país se reparten el resto de días de la semana, que terminará con un paro general el próximo viernes y una manifestación en el centro de Barcelona.
“Este trabajo interno es también lo que hemos estado haciendo en los últimos encuentros de septiembre”, apunta Mónica Rodrigo, una de las portavoces, en conversación con El Món. Todo queda de esta manera: cada municipio se estructura en diferentes asambleas –algunas propias de cada centro y otras, más amplias, agrupan más de una escuela de una misma área geográfica– y estas reportan sus debates a las asambleas territoriales –hay una cuarentena, mayoritariamente, una por comarca–. Una organización básica que encuentra más dificultades en el siguiente nivel. “No podemos hacer siempre reuniones de cinco horas”, remarcan desde el movimiento, que han reestructurado la organización para que los debates definitivos sean más efectivos. A partir de ahora, todos podrán asistir a las asambleas generales, pero solo un representante de cada territorial tendrá voto. Los sindicatos críticos –USTEC, CGT, Intersindical y COS– también estarán presentes en la toma de decisiones.

El movimiento ha decidido ganar en formalidad después de un inicio de curso que ha mostrado las carencias de un sistema capaz de movilizar al conjunto de la comunidad docente, pero poco práctico a la hora de llegar a grandes consensos. «Las primeras semanas de septiembre hemos chocado con la realidad”, admite Rodrigo. “Las plantillas han cambiado mucho en los centros y las asambleas deben reestructurarse con las personas nuevas”, comenta. Desde las asambleas había surgido la idea, incentivada también por los sindicatos, de crear un listado de prioridades en el último encuentro, celebrado el fin de semana pasado en L’Hospitalet de l’Infant. Pero no ha habido margen para cerrar un documento y la AEC ha ampliado el plazo para hacer anotaciones hasta el 17 de octubre. Los docentes debatirán finalmente un documento final de prioridades –que, a diferencia de lo que querrían los sindicatos más grandes, será «vivo» y puede ir cambiando– el 24 de octubre en una asamblea que se celebrará en Ponent.
Desde las asambleas también se apuesta por asistir a las reuniones que convoque la consejera con los sindicatos. Como organismo autónomo que no se presenta a ninguna elección sindical, no tiene representación en las mesas sectoriales, pero podrían asistir si un sindicato los convoca. De hecho, Ruben Satorra, uno de sus integrantes, ya hizo acto de presencia en la última reunión entre la consejera Esther Niubó y el sindicato USTEC en nombre de la AEC. En este sentido, y a pesar de haber entrado en las conversaciones con el departamento, Mónica Rodrigo descarta hacerle la competencia a los sindicatos. La asistencia a estos encuentros “no es para tomar decisiones” sino “para que se nos tenga en cuenta”, asegura la activista. “Si nos convertimos en un sindicato ya no seríamos lo que somos. Está bien que ellos negocien, pero también que haya un mecanismo de escucha directa”, concluye.
Nuevas huelgas en noviembre
La AEC también ha retrasado el calendario de futuras movilizaciones, si bien USTEC ha hecho público que el movimiento y los sindicatos trabajan con la idea de realizar nuevas huelgas a finales de noviembre. Los días previos, durante el mes de octubre, ambas partes apuestan por realizar una labor interna de reorganización que permita animar a los docentes más desanimados y sumar a aquellos más nuevos. Todo el mundo da por hecho, sin embargo, que el primer trimestre terminará con nuevas protestas, si bien aún no se ha decidido si se replicará el formato descentralizado y prolongado en el tiempo del curso pasado o si se comenzará con días aislados.

El curso ha comenzado con una huelga el 8 de septiembre y un cambio de rumbo del Gobierno que ha situado al presidente Salvador Illa en el centro de la crisis educativa. El presidente, que hasta ahora había delegado la gestión en la consejera Esther Niubó, ha encargado personalmente una tarea de análisis y de elaboración de nuevas propuestas al Consejo de la Educación de Cataluña. Illa también ha liderado un encuentro este viernes con los grupos de la oposición –exceptuando a Vox, que no ha querido asistir– para iniciar dos grupos de trabajo, uno de ellos para establecer cuál debe ser el horizonte del 6% del PIB sobre educación.
La oposición ha reaccionado con escepticismo calificando la reunión de “vacía de contenido” y alertando de lo que puede ser una “maniobra” del ejecutivo para desviar la atención. Así se han expresado exactamente formaciones como Junts o los Comuns, en la línea de otras declaraciones similares de ERC, CUP y PP. Alianza Catalana ha asistido, pero no ha opinado públicamente. Todo deja pocas conclusiones, pero una clara: sindicatos y asambleas preparan más protestas mientras el ejecutivo le pide al país un debate amplio y sin crispación.
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### La Asamblea Educativa de Cataluña se refuerza con una estructura interna formal
Un comunicado de la Asamblea Educativa de Cataluña (AEC) criticando el preacuerdo alcanzado por una mayoría sindical con el Departamento de Educación anticipó el rechazo masivo expresado por los docentes en la consulta posterior. Las asambleas surgieron de forma orgánica, con representantes de los sindicatos más críticos y otros docentes sin afiliación, y han crecido hasta convertirse en uno de los agentes movilizadores más potentes entre el profesorado. De este movimiento han surgido algunos de los cortes de carreteras más significativos e iniciativas como el veto a las excursiones y las colonias. El último recuento suma un total de 570 asambleas. Más de 32,000 docentes –un cuarto de la plantilla– están llamados a participar en sus debates, que se prolongan durante horas. El movimiento ha crecido y ha decidido finalmente dotarse de una estructura formal.
“Este trabajo interno es también lo que hemos estado haciendo en los últimos encuentros de septiembre”, apunta Mónica Rodrigo, una de las portavoces, en conversación con El Món. Todo queda de esta manera: cada municipio se estructura en diferentes asambleas –algunas propias de cada centro y otras, más amplias, agrupan más de una escuela de una misma área geográfica– y estas reportan sus debates a las asambleas territoriales –hay una cuarentena, mayoritariamente, una por comarca–. Una organización básica que encuentra más dificultades en el siguiente nivel. “No podemos hacer siempre reuniones de cinco horas”, remarcan desde el movimiento, que han reestructurado la organización para que los debates definitivos sean más efectivos. A partir de ahora, todos podrán asistir a las asambleas generales, pero solo un representante de cada territorial tendrá voto. Los sindicatos críticos –USTEC, CGT, Intersindical y COS– también estarán presentes en la toma de decisiones.

El movimiento ha decidido ganar en formalidad después de un inicio de curso que ha mostrado las carencias de un sistema capaz de movilizar al conjunto de la comunidad docente, pero poco práctico a la hora de llegar a grandes consensos. «Las primeras semanas de septiembre hemos chocado con la realidad”, admite Rodrigo. “Las plantillas han cambiado mucho en los centros y las asambleas deben reestructurarse con las personas nuevas”, comenta. Desde las asambleas había surgido la idea, incentivada también por los sindicatos, de crear un listado de prioridades en el último encuentro, celebrado el fin de semana pasado en L’Hospitalet de l’Infant. Pero no ha habido margen para cerrar un documento y la AEC ha ampliado el plazo para hacer anotaciones hasta el 17 de octubre. Los docentes debatirán finalmente un documento final de prioridades –que, a diferencia de lo que querrían los sindicatos más grandes, será «vivo» y puede ir cambiando– el 24 de octubre en una asamblea que se celebrará en Ponent.
Desde las asambleas también se apuesta por asistir a las reuniones que convoque la consejera con los sindicatos. Como organismo autónomo que no se presenta a ninguna elección sindical, no tiene representación en las mesas sectoriales, pero podrían asistir si un sindicato los convoca. De hecho, Ruben Satorra, uno de sus integrantes, ya hizo acto de presencia en la última reunión entre la consejera Esther Niubó y el sindicato USTEC en nombre de la AEC. En este sentido, y a pesar de haber entrado en las conversaciones con el departamento, Mónica Rodrigo descarta hacerle la competencia a los sindicatos. La asistencia a estos encuentros “no es para tomar decisiones” sino “para que se nos tenga en cuenta”, asegura la activista. “Si nos convertimos en un sindicato ya no seríamos lo que somos. Está bien que ellos negocien, pero también que haya un mecanismo de escucha directa”, concluye.
Nuevas huelgas en noviembre
La AEC también ha retrasado el calendario de futuras movilizaciones, si bien USTEC ha hecho público que el movimiento y los sindicatos trabajan con la idea de realizar nuevas huelgas a finales de noviembre. Los días previos, durante el mes de octubre, ambas partes apuestan por realizar una labor interna de reorganización que permita animar a los docentes más desanimados y sumar a aquellos más nuevos. Todo el mundo da por hecho, sin embargo, que el primer trimestre terminará con nuevas protestas, si bien aún no se ha decidido si se replicará el formato descentralizado y prolongado en el tiempo del curso pasado o si se comenzará con días aislados.

El curso ha comenzado con una huelga el 8 de septiembre y un cambio de rumbo del Gobierno que ha situado al presidente Salvador Illa en el centro de la crisis educativa. El presidente, que hasta ahora había delegado la gestión en la consejera Esther Niubó, ha encargado personalmente una tarea de análisis y de elaboración de nuevas propuestas al Consejo de la Educación de Cataluña. Illa también ha liderado un encuentro este viernes con los grupos de la oposición –exceptuando a Vox, que no ha querido asistir– para iniciar dos grupos de trabajo, uno de ellos para establecer cuál debe ser el horizonte del 6% del PIB sobre educación.
La oposición ha reaccionado con escepticismo calificando la reunión de “vacía de contenido” y alertando de lo que puede ser una “maniobra” del ejecutivo para desviar la atención. Así se han expresado exactamente formaciones como Junts o los Comuns, en la línea de otras declaraciones similares de ERC, CUP y PP. Alianza Catalana ha asistido, pero no ha opinado públicamente. Todo deja pocas conclusiones, pero una clara: sindicatos y asambleas preparan más protestas mientras el ejecutivo le pide al país un debate amplio y sin crispación.
Los primeros datos de participación oficiales, publicados por Educación esta mañana, cifran en un 7,05% el seguimiento de la huelga en el Barcelonès y el Baix Llobregat, con datos por ahora del 19,45% de los centros. La USTEC aún no ha hecho pública su estimación. El sindicato mayoritario de los docentes confía en que las protestas de esta semana mantendrán el pulso que el colectivo inició el pasado 11 de febrero, con un paro “histórico” que vació las aulas. Educación habló de un seguimiento del 41% al final de la jornada –teniendo en cuenta que solo recibió respuesta de un 39% de los centros– y los sindicatos de más del 80%.

Cortes de carretera a primera hora de la mañana
Los sindicatos han cortado, tal como habían avisado, los principales accesos de Barcelona a primera hora de la mañana. La USTEC, que ha bloqueado tramos de la autovía A2 y de la Gran Vía, entre otros, ha acusado a los Mossos d’Esquadra de “amenazar” con cargas policiales. El sindicato mayoritario entre los maestros ha advertido que “escalarán el conflicto” si crece la tensión durante las protestas de esta semana. Esta ha sido la tónica del día, sobre todo a primera hora. La Intersindical, otro de los sindicatos que convoca los paros, también ha cortado accesos y ha criticado las actuaciones policiales. Muchos vehículos que salían de Barcelona han optado por buscar alternativas, pero los que entraban a la ciudad se han visto atrapados por las colas.
“No es un acuerdo, es un pacto entre el Gobierno y estos dos sindicatos que ya sabemos históricamente cómo funcionan. Lo han hecho para intentar detener esta semana de huelgas. No nos habíamos levantado de la mesa, yo misma estaba allí, y ya se había filtrado la noticia del pacto. Tenían todas las infografías preparadas para decir que será el acuerdo que nos cambiaría la vida; quizás les cambiará a ellos, porque no pararemos y esta semana será fuerte”, ha dicho a la ACN la representante de USTEC en Santa Coloma de Gramenet, Patrícia Morales, desde uno de estos cortes.
Horas más tarde, algunos manifestantes se han acercado a la sede nacional del PSC en la calle de Pallars de Barcelona. Unos trescientos docentes, la mayoría afiliados a la CGT y la Intersindical, habían quedado en la parada de metro de Llacuna (barrio del Poblenou) y se han desplazado al centro de operaciones socialista, que estaba acordonado por los Mossos. Los manifestantes han lamentado que el Gobierno les dé lo que consideran «migajas» y han exigido que invierta el 6% del PIB en el sistema educativo. Las protestas se trasladarán a la plaza de Urquinaona de Barcelona, epicentro de la protesta del lunes.

Los próximos días, las protestas se trasladarán a la plaza Imperial Tarraco de Tarragona (martes); al Pabellón Nou Congost de Manresa y a la plaza de Ricard Viñes (miércoles); y a la sede del Departamento de Educación de Girona, la plaza Laia l’Arquera de Mataró y el ST Vallès Oriental (jueves). El viernes se prevé una manifestación nuevamente masiva en el centro de Barcelona. Los docentes comenzarán en la plaza de Tetuan y bajarán hasta el Parlamento de Cataluña, con la mirada puesta sobre todo en la presión que pueden ejercer los partidos desde la oposición.
Educación no se plantea reabrir la negociación
El objetivo de los sindicatos que han convocado la huelga es forzar a Educación a volver a la mesa de negociación para llegar a un acuerdo con la mayoría sindical del colectivo docente. En todo caso, el departamento ya ha avisado que no tiene previsto hacerlo. «Consideramos que el acuerdo da respuesta al conjunto de las reivindicaciones que nos está haciendo el colectivo. Por lo tanto, nuestro horizonte y nuestro escenario es el de comenzar a desplegar tan pronto como sea posible el conjunto de las medidas que nos está pidiendo la comunidad educativa», ha afirmado el secretario de Mejora Educativa, Ignasi Giménez, este fin de semana en el portal 3CatInfo.
La Generalitat ha decretado unos servicios mínimos de un docente para cada tres aulas en infantil, primaria y ESO, junto con la obligatoriedad de que haya también un miembro del equipo directivo. En las escuelas de educación especial se incrementan los servicios mínimos a la mitad de la plantilla y en el caso de las escuelas infantiles debe presentarse el 33% de las maestras. Las actividades extraescolares y el servicio de comedor también estarán disponibles, mínimo con la mitad del personal.



