El curso escolar comenzará con una huelga de docentes si nada cambia en las próximas 24 horas. Educación ha citado este jueves a los sindicatos críticos –solo a los que tienen representación en la mesa sectorial– para intentar desbloquear las protestas, un objetivo que por ahora parece demasiado optimista. El sindicato mayoritario USTEC, que se desmarcó del preacuerdo de mayo tras el rechazo masivo de los docentes, decidió aceptar la convocatoria en una reunión interna el martes por la mañana. El Gobierno también se reunirá con la CGT, que también tiene previsto solicitar un nuevo calendario negociador.
La huelga del 8 de septiembre ha alterado los planes iniciales tanto del departamento como de los sindicatos, que convocan el paro a demanda de unas asambleas cada vez más protagonistas. Desde la USTEC no ocultan el revés que supuso el ‘no’ de los docentes en la consulta y avanzan que las próximas semanas harán una ronda por las escuelas para conocer las nuevas inquietudes del personal. Diferente es el caso de la CGT, que se abstuvo de firmar el último acuerdo porque no había una cláusula de revisión salarial; un aspecto que no depende tanto de Educación como de Presidencia, departamento que gestiona el conjunto de funcionarios de la Generalitat.
La reunión de este jueves –con una previsión de duración inferior a las dos horas– servirá para retomar los contactos, detenidos durante el verano, pero ninguna de las partes va con esperanzas de arrancar un mínimo compromiso de la otra. La portavoz del Gobierno, Sílvia Paneque, ha cerrado la puerta a un nuevo acuerdo, remarcando que, “con los recursos que tenemos, [el preacuerdo de mayo] es lo máximo que hemos podido integrar”. Por otro lado, los sindicatos no ven “nada nuevo” en los últimos anuncios hechos por Niubó, que ha decidido sumar medio millar de aulas de acogida en este inicio de curso.
“Quién sabe, quizás nos sorprenden”, apunta a El Món con sorna un peso pesado de USTEC una vez confirmado que la organización participará de la reunión de este jueves, convocada a las 10 horas. Desde el sindicato advierten, en todo caso, que toda conversación debe alejarse del ‘acuerdo de país’ firmado por UGT y CCOO en marzo pasado. La USTEC entiende que el Gobierno estuvo encorsetado por ese marco durante las negociaciones, lo que “dificultó” las conversaciones. La fórmula para convencer a todos –un nuevo complemento salarial incorporado en el anexo de aquel primer acuerdo– desbloqueó el pacto final, que habría frenado las huelgas si lo hubieran avalado las bases. El ejecutivo seguirá adelante con las mejoras porque Profesores de Secundaria sí firmó.

Desde la USTEC, que han dedicado julio y agosto a entender ese ‘no’ de los docentes, mantienen la idea de “democratizar” las decisiones y no descartan consultar con el profesorado el sentido de las próximas protestas. Se trata de un “cambio cultural” dentro del sindicalismo que tiene pros y contras; el revés en formato de consulta es más visible y supone un golpe mediático duro, pero desde el sindicato creen que, en caso de no haber preguntado a las bases por el acuerdo, el malestar se habría expresado de otras formas, con reproches a sus delegados o en espacios como las asambleas. Ceder la palabra también es una manera directa de implicar a los docentes en el conflicto, argumentan. “En este caso, el ejecutivo implementará las mejoras igualmente, pero puede ser que un día no lo haga si no se firma el pacto. El colectivo también debe ser consciente”, comentan desde dentro.
La USTEC, la CGT y la Intersindical –que Educación ignora porque no forma parte de la mesa sectorial– instan a la consejería a trazar un nuevo acuerdo que el sindicato mayoritario dibuja sobre tres ejes clave: el blindaje de la pública, con mejores infraestructuras y sin cierre de grupos; el despliegue de una escuela inclusiva con más especialistas; y el refuerzo del catalán, acosado por los juzgados. Tres áreas que “han quedado pendientes” en el último acuerdo y que pueden tratarse “con pactos puntuales o en conversaciones más amplias, según convenga”, concluyen desde el sindicato. La organización también está pendiente de cómo evoluciona la huelga del 8 de septiembre y de las tareas de priorización que harán también las asambleas, aspectos que podrían cambiar la estrategia.

Petición para convocar el comité de huelga
“Podemos intuir que los datos presentados en la rueda de prensa de esta semana son ligeramente superiores a los del preacuerdo de mayo, pero aún son claramente insuficientes”, apunta también la secretaria general de la federación de enseñanza de CGT, Laura Gené, que solicitará a Niubó que convoque el comité de huelga, del cual solo forman parte las organizaciones discrepantes. “Haremos lo posible por participar de cualquier espacio de diálogo, pero ya hemos visto que hay algunos que no funcionan, como aquellos en los que hay sindicatos que ya han pactado. Por eso intentamos proponer alternativas”, remarca Gené. Hasta ahora, Educación nunca ha querido convocar este órgano.
Desde la CGT también sitúan otras áreas de enseñanza como prioritarias, como las carencias laborales de los monitores de ocio o las vigilantes. “Se están discutiendo temas que afectan a estos sectores en mesas de docentes”, se queja el sindicato. “Y además, cuando a Educación no le interesa pactar algo concreto dice que no es el espacio adecuado”, insiste. La de jueves será la primera vez que la consejera Niubó se sienta cara a cara, a solas, con la CGT.

