Las altas temperaturas del verano son el primer indicador. Las tormentas, el segundo. Una de cada cuatro escuelas de Cataluña son de antes de 1960, lo que genera un parque de edificios envejecido que requiere actuaciones urgentes. Y, en momentos críticos como el último temporal, estas necesidades son aún más visibles. Las lluvias de este fin de semana, que han continuado hoy en algunas zonas del litoral y prelitoral, han hecho visible una crisis que afecta de forma más o menos global las infraestructuras educativas del país. Según el último balance de Educación, se ha suspendido la actividad lectiva en los municipios de Granollers, la Roca del Vallès, Òrrius, Canovelles y Cardedeu (Vallès Oriental). También en cuatro escuelas de Vilanova del Vallès y dos de Palau-solità i Plegamans (Vallès Occidental).
Más allá de esta suspensión, motivada por el mal estado de los edificios y la meteorología, hay un total de 87 escuelas e institutos que han sufrido alguna incidencia derivada del temporal. De todos estos centros, hay 24 en los que ha sido necesario modificar el servicio habitual. No todas estas incidencias responden a problemas estructurales. En algunos casos se ha embarrado el exterior o han caído taludes próximos al edificio, pero, en otros, el mal estado de la infraestructura sí ha facilitado las inundaciones.
Algunos ejemplos son el centro Jaume Tuset de Ripollet, que sufre filtraciones en el techo y está sin electricidad; el Ramon Turró i Darder (Malgrat de Mar) y el Institut Professional de Turisme Eqüestre del Maresme (Santa Susanna), inundados ambos; o la escuela Bellavista-Joan Camps i Giró (les Franqueses) con barro en las aulas. Por otro lado, desde la escuela Poeta Foix de Barcelona aseguran que hace dos semanas que tienen diversas inundaciones. En este último caso, el centro se ha inundado parcialmente por el desbordamiento de una tubería de aguas fecales, ha apuntado el AFA a la Agencia Catalana de Noticias.

No es la primera vez que una situación meteorológica pone en jaque las infraestructuras educativas. Este verano, la consejería decretó el teletrabajo en algunos centros afectados por la ola de calor al día siguiente de terminar las clases. Una constatación, apuntaron entonces los sindicatos, de que las escuelas necesitan mayoritariamente un plan de climatización urgente. En esta línea, la Generalitat ha iniciado un plan para revertir el calor en las aulas, si bien solo está previsto climatizar un centenar de centros este curso. El resto, si lo desean, deberán encontrar financiación de sus ayuntamientos; el Gobierno terminará pagando las reformas, pero ha solicitado a los municipios que adelanten el dinero.
El ejecutivo también ha anunciado un segundo plan de medidas por valor de cien millones de euros para poner al día las infraestructuras. Toda una serie de actuaciones destinadas a sustituir elementos obsoletos o en mal estado de los edificios, a mejorar el aislamiento de ventanas o retirar amianto, entre otros. Los destinatarios son aquellos centros construidos antes de 2007 y entre las posibles beneficiarias hay escuelas de ciudades grandes como Terrassa, l’Hospitalet de Llobregat o Sabadell.
Críticas sindicales a la gestión del temporal
Después de una noche de sábado a domingo complicada, con registros superiores a los 160 litros de agua por metro cuadrado en algunos municipios, la semana ha comenzado con nuevas lluvias y varios avisos enviados a los móviles de las poblaciones del Vallès Oriental, el Maresme y el Barcelonès. “Frente a la incertidumbre sobre cómo se encontrarían los centros y con nuevos avisos activos, había que actuar con la máxima precaución”, ha cuestionado el sindicato USTEC, máximo representante de la escuela pública, este lunes. La organización considera que, sobre todo en las zonas donde cayeron lluvias torrenciales, como el Vallès Oriental y el Maresme, “los centros no deberían haber abierto”. “Se ha comprometido –asegura– la movilidad y seguridad del personal que trabaja allí”.


