La última reunión entre los sindicatos de docentes y Educación terminó este jueves rozando la ruptura definitiva. Tras más de cinco horas reunidos, todas las partes avanzaron en materia de escuela inclusiva y en el retorno de la deuda de los estadios, pero continúan estancados en el incremento salarial. La aparición fugaz de la consejera Esther Niubó en las negociaciones, casi ya de noche, no sirvió para acercar posturas y los sindicatos han dormido en la consejería. La reanudación de las conversaciones, este viernes por la mañana, ha servido para evitar la ruptura.
En esta ocasión, la mesa sectorial se ha desplazado al palacete anexo al edificio principal del departamento. Los sindicatos, en un intento de quedarse encerrados si no había acuerdo, preferían quedarse en el edificio grande de la Vía Augusta, pero Educación ha impuesto finalmente su voluntad. La reunión ha comenzado a las 11 horas, una hora más tarde de lo previsto, y con la presencia de la consejera Esther Niubó, que solo había participado en dos de los siete encuentros anteriores.
Desde la USTEC, que no han querido hacer declaraciones públicas para no entorpecer el clima, ven como un paso que el departamento haya apostado por “negociar” y afirman que las conversaciones “avanzan”. Los sindicatos han vuelto a abordar temas como la inclusiva y han hablado también de salarios. Tras dos largas horas de reunión, las partes han acordado un receso de dos horas. La reunión se reanudará a las 15:30 horas para continuar hablando de salarios.

Evitan la ruptura
Los sindicatos llegaban a la reunión después de dormir toda la noche en el departamento. Tras no entenderse con el equipo de Niubó sobre el incremento retributivo y de un encuentro fugaz con la misma consejera, los sindicatos de las huelgas se encerraron en la sala. En declaraciones a los medios, lamentaron el paso atrás –se habían acercado posturas en materia de escuela inclusiva y también se compartía el mismo marco negociador sobre salarios– y han amenazado con escalar el conflicto. Los sindicatos asumen que si las negociaciones se rompen, habrá convocatoria de huelga indefinida.
Las valoraciones, a la salida de la reunión, son mucho más optimistas. La negociación no se ha roto y las dos horas de receso deben servir para encontrar el encaje a sus demandas. Queda por ver –será a la vuelta– qué peticiones podrán debatirse y cuáles no, y también qué formato planteará el departamento para poder avanzar. Fuentes sindicales remarcan, en este sentido, que la pausa servirá para “descansar” y reponer ideas.

