La Noche de Reyes es, como asegura el tópico, mágica. La mística que rodea a Melchor, Gaspar y Baltasar trasciende generaciones, sobre todo en Cataluña, donde es una festividad especialmente celebrada. El origen de los tres sabios, el largo viaje que vivieron hasta Belén, el oro, el incienso y la mirra o la sospecha fundada de que había un cuarto rey que se perdió por el camino llenan la leyenda que solo refieren el Evangelio de San Mateo y el de Lucas, que esboza la adoración de los pastores.

Basta, pues, con unos pocos versículos para elevar a mito a los Reyes Magos, que llenan de regalos a quien se ha portado bien. Sobre todo, si es un niño. Al fin y al cabo, no se puede olvidar que la figura de Melchor, Gaspar y Baltasar neutralizan la brutalidad del rey Herodes con los niños que refleja el día de los Santos Inocentes. Cataluña es quizás un paradigma de esta gran fiesta de la ilusión que se inicia la víspera con las grandes cabalgatas en casi todos los municipios de Cataluña. Carrozas, pajes, minas de carbón, minairons y la presencia de los Reyes o Reixos es general y generosa en todo el país.

De hecho, Cataluña y en todo el ámbito de los Países Catalanes acogen cabalgatas históricas que son todo un referente por su magnificencia y por su esplendorosa puesta en escena. Los ejemplos son variados, como la cabalgata de Igualada, la de Vic, la de Sant Vicenç dels Horts, Taradell o Alcoy, que se han elevado al santoral de los grandes eventos de la nación. De ahí que las cabalgatas, muchas de las cuales son más que centenarias, sean un reflejo de la historia más nuestra de los últimos años. Lo demuestra la profusa documentación depositada en el Archivo Nacional de Cataluña, que cataloga diversas anécdotas y maneras de celebrar la llegada de los Reyes Magos. Una llegada que viene de lejos si añadimos los facsímiles de la carta de Juan de la Cosa (1500) en la Biblioteca de Cataluña, donde se encuentra la primera referencia cartográfica a los reyes de Oriente.

Telegrama dels reis d'Orient a Montblanc/Arxiu Nacional de Catalunya
Telegrama de los reyes de Oriente a Montblanc/Archivo Nacional de Cataluña

Un aviso por telegrama

Entre los documentos que guardan con exquisita pulcritud los archiveros del ANC, destaca un telegrama del dos de enero de 1925 remitido por los Reyes Magos desde Shanghái, en Jiangsu (China), dirigido al Centro de Lectura de Montblanc (Conca de Barberà). El «cable», firmado por el «Mayordomo Mayor», llevaba unas «indicaciones particulares». Así, informaba que había salido «la caravana real con sus majestades Melchor, Gaspar y Baltasar en dirección a esa histórica villa llevando en sus carrozas todo lo que los niños les han pedido».

El mayordomo, además, quería asegurar el éxito de la acogida en Montblanc. De esta manera, recomendaba «proclamar la llegada» de sus majestades. Y advertía que, como era dos de enero, y aún faltaban tres días para llegar, todavía darían más instrucciones «detalladas» de la llegada por «radio-telefonía». Una manera bastante curiosa de generar la expectativa sobre la llegada de los Reyes Magos a la capital de la Conca de Barberà. Los Reyes, pues, además de ser mágicos, dominaban el marketing de la ilusión.

Crida del Nunci a Balaguer sobre l'arribada dels reis d'Orient/Arxiu Nacional de Catalunya
Llamada del Nuncio en Balaguer sobre la llegada de los reyes de Oriente/Archivo Nacional de Cataluña

Pero hay misivas en más formatos. Por ejemplo, en el caso de Balaguer (la Noguera), en 1975 los «Reixos» advertían de su llegada por carta. De hecho, enviaban una carta real con sello nacarado a los niños de la ciudad, anunciándoles también la llegada de los pajes detallando el horario y el lugar de recogida de cartas con las peticiones de juguetes. En Cervera, en cambio, en 1902 la magia de Oriente se anunciaba a través de una llamada que debería ser recuperada por la ironía y el buen gusto de su expresividad, aunque aún faltaban once años para que Pompeu Fabra publicara las normas ortográficas (1913). Una llamada del «Nuncio a los niños y niñas buenos-muchachos». El detalle de aclarar que se dirige a los «niños y niñas» que se han portado bien chocaría hoy en día con el espíritu inclusivo que tiene cualquier anuncio de corrección pública.

Motos, helicópteros y la Pepsi-Cola

En la mística de los Reyes Magos también hay que añadir la forma de su llegada. Por ejemplo, es emblemática la llegada de sus Majestades a Tarragona por mar. Pero la historia contemporánea muestra otras maneras de llegar tan peculiares como modernas. Es el caso de la llegada a Vilanova i la Geltrú (el Garraf), donde en 1974 llegaban en helicóptero. Una imagen inmortalizada por Ramon Bellmunt en el campo de deportes de la ciudad.

Els Reis d'Orient arribats en helicòpter a Vilanova i la Geltrú/Arxiu Nacional de Catalunya
Los Reyes Magos llegados en helicóptero a Vilanova i la Geltrú/Archivo Nacional de Cataluña

Una de las imágenes más espectaculares que guarda el Archivo Nacional de Cataluña es la de los pajes que escoltaban a los Reyes Magos con un escuadrón de motos a su llegada a Igualada. En 1954, la capital de Anoia recibía a Melchor, Gaspar y Baltasar con una comitiva de Montesa y Derbis. Una imagen emblemática que señalaba la innovación de la cabalgata más antigua de Cataluña, que inició su andadura en 1899.

Pero la magia, a veces, necesita el empuje de los patrocinadores, que en el lenguaje actual se llamarían partners. Es el caso de Manlleu, la ciudad de Osona que en 1969 anunciaba la llegada y la cabalgata de los Reyes Magos a través de un anuncio pagado por Pepsi Cola. Una cabalgata que iba precedida de «príncipes y heraldos» para recorrer el municipio con la fuerza del famoso refresco. Pero nada como la fotografía que se hacían los Reyes Magos en el Claustro de Santa Francesc de Vilafranca del Penedès, durante los años veinte. Un vestuario elaboradísimo que podría firmar el sastre del musical Mar i Cel. Una imagen con la que se anunciaba oficialmente la llegada de los reyes de Oriente.

Els reis al Claustre de Sant Francesc de Vilafranca del Penedès/Arxiu Nacional de Catalunya
Los reyes en el Claustro de San Francesc de Vilafranca del Penedès/Archivo Nacional de Cataluña

Y también en los mapas… sin el rey negro

La Biblioteca de Cataluña (BdC) es depositaria de verdaderos tesoros. Entre los cuales se pueden contar los tres ejemplares en edición facsímil de una obra cartográfica excepcional, la Carta de Juan de la Cosa (1500), cuyo original se encuentra en el Museo Naval de Madrid. La misma BdC indica que su importancia radica en el hecho de que es «el primer mapa donde vemos una representación cartográfica del mundo conocido que incluye la costa este americana». Una de las curiosidades es que el mapa contiene las imágenes religiosas del cristianismo que dominaba el Nuevo Mundo conocido.

Entre estas imágenes destaca la figura de los tres reyes de Oriente. Ahora bien, Melchor, Gaspar y Baltasar aparecen en un momento en que aún no se ha establecido la iconografía del rey negro. De hecho, la figura del rey negro no se incorporará hasta las biblias de los siglos XVII y XVIII. La guía de la Biblioteca también destaca que en la Biblia de 1500 no se decía que fueran magos, de hecho se creía que eran astrónomos que seguían la estrella polar para guiarse, y así lo certifica el mapa. Además, Juan de la Cosa no los representa a lomos de camellos, sino de caballos. De hecho, como en muchos pueblos de Cataluña donde sus majestades llegan a caballo. La magia de Oriente y de la Noche de Reyes permite que, en definitiva, los reyes puedan hacer lo que quieran.

Els reis d'Orient, sense rei negre, al mapa de Juan de la Cosa/Biblioteca de Catalunya
Los reyes de Oriente, sin rey negro, en el mapa de Juan de la Cosa/Biblioteca de Cataluña

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