Movimiento de apoyo y protesta por la declaración en el juzgado de Instrucción número cinco de Manresa de Albert Forcades, el activista de la Asamblea Nacional Catalana, denunciado por la policía tras la manifestación por la visita de los monarcas españoles la pasada víspera de San Juan. Albert está citado a las doce del mediodía para responder sobre las acusaciones de un cabo de la Brigada Móvil de los Mossos d’Esquadra. Según el atestado policial, el policía se queja de que Albert le golpeó la cabeza con una «caña de pescar del Decathlon» en la que llevaba una estelada izada. De hecho, el atestado policial también enumera como armas de los manifestantes «huevos susceptibles de ser lanzados».

Ante la denuncia y el proceso judicial, la ANC ha organizado una serie de actos de solidaridad y defienden que «la agresión no existió». Así han organizado un autobús para acompañar a Albert a la declaración en la capital del Bages, y, por la tarde, un acto de apoyo en las cocheras de Sants, donde participará el abogado que dirige su defensa, Jaume-Alonso Cuevillas. En la agenda, el Consejo Local de la República de Horta Guinardó también ha convocado un acto donde el mismo Albert Forcades explicará su caso.

La caña de pescar que los mossos reconvierten en un acto de ataque a los Mossos en Montserrat/QS
La caña de pescar que los mossos reconvierten en un acto de ataque a los Mossos en Montserrat/QS

Una visita fortificada

Los hechos se registraron el pasado 23 de junio cuando la ANC convocó una concentración que reunió a unas 200 personas por la visita de Felip de Borbó y Letizia Ortiz, al monasterio benedictino de Montserrat en el marco de la celebración de su milenario. Un vistoso y fortísimo dispositivo policial rodeó a los manifestantes, y fue en esta línea policial, cuando Albert fue denunciado por atentado contra la autoridad por este supuesto golpe en la cabeza que el mismo atestado relata con especial originalidad.

“En un momento dado una de las personas que llevaba un palo extensible, con una bandera estelada atada a uno de los extremos, ha asestado un golpe de arriba a abajo al cabo 18640” y “fruto de esta acción el cabo ha recibido un golpe en la oreja derecha”, narra el atestado. Un golpe por el cual el cabo necesitó un tratamiento “sintomático” con “alta domiciliaria” y que los médicos describen como una “contusión de parte no especificada en la cabeza, contacto inicial”. “En el momento de la agresión se ha tomado el palo extensible a la persona para que no hubiera más agresiones”, detallan, obviando que tanto la policía como los servicios de seguridad privada del monasterio requisaron las banderas esteladas con notoria vistosidad y explicándolo en castellano en voz alta.

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