La comisión de investigación de los atentados del 17 de agosto de 2017 se ha reanudado esta semana en el Congreso de Diputados. El protagonismo lo ha tenido un compareciente bastante interesante. En concreto, el inspector jefe del Cuerpo Nacional de Policía con TIP 77619, responsable de la sección de la Brigada de Información en Barcelona. Un policía que, junto con un inspector de la Comisaría General de Información, viajaron a Marruecos del 10 al 14 de diciembre de 2017 para encontrar rastros genéticos y un domicilio de Abdelbaki es-Satty, el imam de Ripoll considerado el cerebro de los atentados.

El inspector –que ha declarado desde una sala adjunta para evitar exponerse públicamente– ha detallado, a preguntas del diputado de EH Bildu, Jon Iñarritu, y de la portavoz de Junts, Pilar Calvo, cómo se organizó el viaje. El policía ha explicado que formaban parte de una comisión rogatoria en Marruecos emitida por la Audiencia Nacional. Es decir, que ellos solo iban a apoyar a la policía marroquí, que era la responsable de cumplir la petición de la justicia española. Como dato, el compañero del inspector que ha comparecido hablaba «un poco de árabe», pero se entendieron con la policía marroquí en castellano porque al trabajar en la zona norte de Marruecos, es «habitual que lo hablen».

Nadie lo había visto, aunque había viajado a su país

El policía, que ha alabado el trabajo hecho por la policía marroquí y que asegura que no vieron nada «anómalo», ha admitido que no encontraron «ningún domicilio concreto del imam». Por lo tanto, no pudieron «registrarlo». Pero lo que más les sorprendió, fue que nadie de su familia y entorno más directo recordara que había estado en Marruecos en los últimos años antes del atentado. «Se habló con una serie de personas que mantenían que durante siete años no lo habían visto, a pesar de ser de su círculo familiar más cercano, cuando sabemos que viajó varias veces a Marruecos antes de los atentados», ha expuesto el inspector. También ha añadido que visitaron una comisaría donde supuestamente habría datos de Es-Satty y que, finalmente, no consiguieron nada.

L'imam de Ripoll implicat en el 17A
El imam de Ripoll implicado en el 17A

Un contrato ‘falso’ y un ADN investigado

En su turno de intervención, la juntaire Pilar Calvo aprovechó para recordar que según el informe laboral del imam, aportado a la comisión, cuando salió de prisión se le hizo un contrato de trabajo en un centro ecuestre de Camprodon, en el Ripollès, a 25 kilómetros de Ripoll. Un centro donde no llegó a trabajar. De hecho, el contrato respondía a un hecho bastante habitual en los centros penitenciarios, contratos falsos para poder acceder a beneficios penitenciarios.

Por otro lado, el inspector enumeró cómo se había llevado a cabo la verificación del ADN en Marruecos. En primer término, insistió en que los Mossos d’Esquadra hicieron un estudio comparativo de unos restos de ADN que encontraron en el piso donde vivía Abdelbaki es-Satty en Ripoll con un ADN de los restos encontrados en Alcanar. Unas pruebas que apuntaban que eran las mismas personas. Para acabar de rematarlo, la Audiencia Nacional pidió a Marruecos, a través de la comisión rogatoria verificar los ADN.

La policía científica marroquí tomó muestras a un hermano, la madre y una hija que enviaron a la Corte de Apelaciones de Rabat, el juzgado marroquí encargado de cumplir con la comisión rogatoria. Unas muestras que, a priori, corroboraron las pesquisas indiciarias de los Mossos d’Esquadra, según las cuales los restos de Alcanar eran del imam de Ripoll. En ningún caso los informes se enviaron a España, porque «nunca se hace así». Es decir, cada policía hace el análisis y se limita a remitir luego los resultados, a través de la comisión rogatoria.

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