Momentos finales del juicio en el Tribunal Supremo del caso Mascaretes. Una jornada marcada por los informes de las partes y que ha comenzado por expurgar del caso el intento de involucrar a Pedro Sánchez. El fiscal jefe de Anticorrupción, Alejandro Luzón, ha asegurado en su intervención ante la sala penal, que el actual inquilino de la Moncloa no tiene nada que ver con el caso. «No era el número uno en la verdadera organización criminal que conformaron José Luis Ábalos, Koldo García y el empresario Víctor de Aldama», ha sentenciado Luzón.
«No se trata de establecer un número uno, un número dos, un número tres, y, sin duda, el primer ministro no era el número uno, como Aldama le atribuye tan fácilmente este papel», ha manifestado el fiscal. Asimismo, Luzón ha enfatizado que Ábalos, como exministro, era llamado «jefe» por todos, incluso, del círculo de Aldama. En la misma línea, ha remarcado el «matiz» del teniente coronel de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, Antonio Balas, quien declaró en sede judicial que «quien paga manda, y quien pagaba y hacía las exigencias es Aldama».
Precisamente, de Aldama, clave de bóveda de la acusación, el fiscal ha querido aclarar que hay delitos de los que se acusa a Ábalos y García pero no al empresario, de ahí la diferencia de petición de penas. Para Aldama reclama 7 años, para Ábalos 24 y para Koldo García 19. En todo caso, el relato del fiscal ha sido que la trama se originó en el Ministerio de Transportes con la llegada de Ábalos en junio de 2018 a través de unas «relaciones personales» que comportaron «ganancias financieras mutuas» que degeneraron en una «auténtica organización criminal».

«Pruebas demoledoras»
Luzón ha calificado de «abundantes y demoledoras» las pruebas contra los acusados. Por ejemplo, los diez mil euros que Aldama les habría pagado mensualmente. «Los acusados no han conseguido dar una respuesta válida a la pregunta que plantea la vieja canción popular: ‘¿De dónde saca el dinero para gastar tanto?'», ha exclamado. Una pregunta que se debería hacer a los directores de las sucursales bancarias donde ingresaban el dinero. El fiscal ha constatado que la empresa Soluciones de Gestión, vinculada a Aldama, hacía y deshacía con los contratos de compra de las mascarillas y, como no podía ser de otra manera, ha mencionado a Jéssica Rodríguez, excompañera sentimental del exministro y el piso que le tenía alquilado. «Un principio de corrupción», ha concluido el fiscal.

