«Reconocimiento, gratitud y continuidad». Así ha definido la consejera de Interior y Seguridad Pública, Núria Parlon, el segundo mal trago que ha vivido en una semana. Si el pasado 31 de agosto dimitía su número dos, Tomás Carrión, como secretario general del departamento, esta mañana ha sido el director general de la Policía, Josep Lluís Trapero, quien ha dejado la vacante. Todo un símbolo del Gobierno de Salvador Illa y cuya gestión ha sido nefasta para la imagen de los Mossos d’Esquadra, lo que ha obligado a la consejera a pedir disculpas públicas hasta en dos ocasiones.
Parlon, en la rueda de prensa de esta mañana para explicar los cambios, los relevos y los ceses, sin embargo, ha bloqueado cualquier pregunta sobre los motivos esgrimidos de la dimisión que Trapero anunció al Gobierno a finales de agosto. «Son decisiones personales, no entraré en especulaciones», ha enfatizado. Así ha añadido, que entrar a valorar cuestiones personales es un «terreno pantanoso». «No haré autocrítica de las relaciones personales, con el director Trapero no podemos estar de acuerdo en todo, como cualquier compañero de trabajo, pero se ha hecho un buen trabajo», ha remarcado. «Tenía plena confianza del presidente de la Generalitat», ha considerado y ha subrayado que no le había perdido la confianza como consejera. «No creo que los desacuerdos le hayan llevado a tomar esta decisión», ha razonado Parlon después de apuntar que en algunas decisiones no compartían la misma idea.

Relevos con «huella»
Trapero, que ha sido sustituido por otro comisario, Ferran López, un veterano del cuerpo, deja la dirección en paralelo a que el comisario jefe del Cuerpo, Miquel Esquius, deja la Prefectura de los Mossos d’Esquadra, eso sí, por jubilación. Esquius será relevado por la comisaria Sílvia Catà, actual jefa del cuerpo en la Región Policial de Girona. «Un relevo natural», ha definido. Parlon ha asegurado que habrá «continuidad» pero cada uno aportará su «huella». Parlon ha insistido en dejar bien a Trapero alegando que ha dejado el cuerpo en uno «de sus mejores momentos» y ha centrado el foco en la «multirreincidencia, lucha contra el crimen organizado, ampliación de la plantilla o el nuevo convenio laboral». «Reconocimiento y admiración», ha rematado. Trapero volverá a su destino en la Comisaría General de Inspección y Evaluación, donde estaba antes de ser nombrado director.


