La sede de la plataforma de vídeos bajo demanda Filmin ha aparecido esta mañana con pintadas por la programación del documental Ícaro: la semana en llamas, que aborda cómo vivieron los agentes de la policía española su actuación contra las protestas por la sentencia del Tribunal Supremo en el juicio del Procés, las de la plaza Urquinaona y la Via Laietana, que duraron días y donde el cuerpo español actuó con mucha dureza. El documental, que solo recoge el punto de vista de los policías, ha provocado una campaña de boicot a la compañía catalana y una avalancha de bajas de usuarios. El encargado de difundir la imagen de la pintada ha sido el cofundador y director editorial de la compañía, Jaume Ripoll. «Filmin: Colaboracionistas con la represión española», ha pintado la formación juvenil independentista Nosaltres Sols!, que ha reivindicado la acción.

Jaume Ripoll se declara «hecho polvo»

Ripoll ha compartido la imagen de la pintada a través de su cuenta de la red social X y ha manifestado su tristeza por llegar a la oficina de la plataforma y encontrarse la pintada. «Bastante hecho polvo, la verdad», ha manifestado el responsable editorial de Filmin. El comentario de Jaume Ripoll ha sido contestado por parte de Nosaltres Sols!, y le ha reprochado que se victimice después del comunicado que publicó ayer para justificar la inclusión del documental en el catálogo de la plataforma. Y no solo eso, desde la organización independentista le advierten: «No dejaremos en paz a quien insulte a las víctimas» y que «os señalaremos para que os retractéis». «Memoria nacional, legado de la sociedad civil organizada, ¡y fuera piolines!», han sentenciado.

«Urquinaona lo volveremos a hacer»

Desde la entidad independentista también han difundido un vídeo de las pintadas a través de su cuenta oficial de la red social de Elon Musk, y, de hecho, la denunciada por Jaume Ripoll no es la única. El vídeo muestra que también han pintado el lema «Urquinaona lo volveremos a hacer», y en el comentario que acompaña las imágenes han expuesto que «cuando el españolismo casposo y retrógrado se emociona tal como hace Macarena Olona, queda claro hasta qué punto la cultura sigue siendo un campo de batalla ideológico». «El cine, el teatro, nuestra lengua… deberían servir para cuestionar el poder y para plantar cara a la dominación», remarcan.

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