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El miércoles 2 de septiembre, la Fundació Reeixida había convocado un acto para explicar quiénes eran y qué hicieron los 30 catalanes que en 1901 celebraron el primer Onze de Setembre alrededor de la estatua de Rafael Casanova. Todos fueron detenidos y conducidos a la prisión de La Galera de Barcelona engrillados como galeotes de dos en dos. Para escarmiento de insurrectos. A pesar de todo, aquel grupo de proto-represaliados decidió entrar al cuartel con la cabeza alta y Els Segadors en los labios.

El historiador Fermí Rubiralta explica los hechos. El auditorio del Museo de Historia de Cataluña, más lleno que un huevo, se emociona y aplaude a rabiar. Cuando Rubiralta ha desgranado los detalles de aquella primera Diada, Oriol Folch i Torres, hijo de la tercera hija de Josep Maria Folch i Torres, cuenta que fue tarde cuando supo que su abuelo, además de autor de En Massagran y Els Pastorets, había sido director de La Tralla, independentista conspicuo y líder de los Treinta que fueron detenidos aquel 10 de septiembre de 1901.

Oriol Falguera, el presidente de la fundación, ha abierto el acto y encomienda entusiasmo calculado. Falguera ha sido tendero, es pequeño empresario y apasionado por la historia y los detalles del separatismo insurreccional catalán. Un centauro fino de cálculo y llama. Su casa, llena de libros, papeles y documentos, lo atestigua. En las paredes destacan carteles sediciosos de épocas diversas. Incunables de la estrella solitaria que harían las delicias de historiadores y coleccionistas. Hay dos de Nosaltres Sols y Estat Català impresos durante la guerra del 36 que han sido cien veces portadas de publicaciones y convocatorias. Falguera se mueve como una anguila delgada y estelada en el acto de los Treinta. Su hijo mayor le ayuda en la logística en la sala y el pequeño vende libros y pósters de la entidad en la puerta. Uno llega a la conclusión de que la Fundació Reeixida es él. El más avispado de todos.

Usted es el motor en la Fundació Reeixida. ¿Qué es y qué pretende esta entidad?

Es una Fundación que trabaja desde hace 23 años. Se creó cuando en el País Vasco ilegalizaban partidos, cerraban periódicos y torturaban a los directores de esos periódicos. Aquí estaba el tripartito. Aquella primera Fundació Reeixida no tenía nada que ver con lo que somos ahora. Se hizo por si sucedía algo similar en Cataluña. No pasó y Reeixida hizo un muy buen trabajo de lengua y nación completa. Países Catalanes. Cuando hicimos el centenario de la estelada contactamos con ellos. Los conocíamos y nos ayudaron a hacer ese centenario. Esa fundación fue languideciendo, languideciendo y languideciendo, y en el año 2014, cuando fue el tricentenario, nos dijeron: “Os pasamos la fundación por cero euros y hacéis un nuevo patronato”. Y lo hicimos. Desde 2014 le dimos un giro. Sigue siendo lengua, sigue siendo Países Catalanes, pero hacemos algo que ellos no habían pensado lo suficiente, que es hacer memoria nacional.

A eso quería llegar. Desde hace años, toda la actividad de la fundación se relaciona más con la reivindicación de esta memoria independentista que no con la lengua o la lucha por el territorio completo.

La idea del patronato que la sustenta actualmente es hacer rimar estas tres palabras: raíces, orgullo y memoria. Reivindicamos de dónde venimos, queremos estar orgullosos de aquellos hombres y aquellas mujeres, aquellos héroes y aquellas heroínas, esa memoria. ¿Por qué? Porque el independentismo actual se divide, sobre todo, en dos etapas. Durante los 23 años de la presidencia de Jordi Pujol, mucha gente que reivindicamos estaba viva, pero nadie les dijo nada. Por otro lado, el independentismo revolucionario —que también explicamos, de independentismo revolucionario— siempre ha mirado hacia fuera. Lo que pasaba en el País Vasco, lo que pasa en Palestina, lo que pasaba en el Black Power… Todos son iconos extranjeros. Por ejemplo, cuando el 11 de Septiembre vamos al Fossar de les Moreres, mis hijos me dicen: “¿Pero es el día de Palestina o es el día de Cataluña?”. Es la Diada de Cataluña. Pues mira, tenemos un problema.

A mí me gusta mucho viajar. Tengo irlanditis. Hace 25 años estaba en Belfast pintando murales catalanes. Solo estaban las patrullas del ejército británico patrullando por ahí y me decían: “Tú eres el único turista que hay aquí”. El único turista se dedicó a pintar murales explicando qué era Cataluña. Los Black Taxis que te llevaban al lado republicano o al lado unionista tenían que saber que aquello era el mural catalán. Y les expliqué también que el ave fénix era un símbolo que compartíamos irlandeses y catalanes, qué era la estelada… Todo eso. Pues ahora tenemos que hacer lo mismo y traerlo aquí. Reivindicar que hace ciento treinta años que hay independentistas. Lo más bonito que hacemos, lo que me ocupa más horas, 24x7x365, porque nos lo creemos mucho, es encontrar a las familias que protagonizaron estos hechos. Este año, por ejemplo, reivindicamos que hace 125 del primer Onze de Setembre combativo.

¿Y de qué vive usted?

Yo tenía una tienda importante de electrodomésticos y ahora hace tres años que la traspasé, tengo una pequeña empresa que con pocas horas ya me da y el resto del tiempo hago esto que ves.

Se lo digo porque si dice 24x7x365, poco tiempo le queda para dedicarse a ganarse la vida.

Voy tirando con esta pequeña empresa y, como los tenderos de hace 130 años, me dedico a hacer lo que hacían ellos. Desde que tenía 16 años he trabajado 16 horas al día. Durante muchos años. Ahora me lo he podido combinar. Trabajo menos horas y ya me las arreglo, y el resto lo dedico a la causa.

Los Países Catalanes eran uno de los dos puntos fundacionales de Reeixida. ¿Qué queda ahora? El independentismo fundacional se hace en la Cataluña estricta, al margen del País Valencià y las Illes Balears. Allí hay escasísimo independentismo histórico…

Sí, esta historia es muy principatina, efectivamente, porque las raíces están aquí. Pero, no solo en el interior de Cataluña, sino también en Cuba, en Buenos Aires, en Nueva York…

Entre exiliados y emigrantes, en los casales catalanes…

Entre los catalanes ha habido gente que ha hecho mucho trabajo. Si, en lugar de ser catalanes, fuéramos norteamericanos, tendríamos series, películas, documentales, hablando de todos estos héroes. De hecho, cuando salió la película Braveheart  yo fui a Escocia y…

¡No tiene remedio!

[Ríe]. Cuando iba a los headquarters del Scottish National Party por todas partes estaba Mel Gibson. Y cuando vas a Stirling, donde fue la batalla de la película, la figura que hay es la de Mel Gibson. Con una película el Scottish National Party hizo así! [lanza la mano estirada hacia arriba]. Con los miles de historias que nosotros tenemos de héroes y heroínas, ¡hostia!, podríamos tener, no solo una película, ¡un autobús!

Ahora que lo pienso, yo le había preguntado por los Países Catalanes… ¿Cómo enlazamos todo esto con la reivindicación del país completo, si casi toda esta historia sucede solo en la Cataluña estricta?

Esta historia es principatina, sí, pero hay un momento, sobre todo a partir de los años sesenta, y antes con Joan Fuster, Manuel Sanchis Guarner y todos aquellos, en que la gente empieza a ver la nación completa. Claro que los Países Catalanes son de Fraga a Maó y de Sales a Guardamar. De hecho —ahora que lo dices te contesto—, uno de los proyectos que hemos abordado ha sido reeditar el mapa que hizo Joan Ballester i Canals de los Países Catalanes. Tenemos el permiso de la familia para poder editarlo y hemos hecho grandes tiradas. Puedes ir a un casal independentista o al despacho de un alcalde, como el de Girona, y detrás suyo está este mapa.

¿El independentismo estrictamente principatino perjudica al valencianismo o al mallorquinismo políticos?

Yo creo que les hacen daño depende de qué personajes del independentismo.

¿Por ejemplo?

Gente que dice que hace cosas y no las hace.

No le entiendo.

En 2017 nos dijeron que harían unas cosas y no las hicieron. Eso duele.

«Si quieres hacer negocios debes ir del puerto de Alicante hacia arriba y conectar con Europa» /01-09-2026/Barcelona/ Anna Munujos

En un momento del Proceso Raimon dijo que todo aquel movimiento podía perjudicar muy seriamente el resurgimiento nacional del País Valencià… Hay gente que dice que, si Cataluña se hubiera salido con la suya, los otros Países Catalanes después quedarían en una situación mucho más adversa.

Podemos hacer muchas consideraciones, sí. Una cosa es la historia, lo que hacemos desde Reeixida, y otra es que, si quieres negocios, debes ir del puerto de Alicante hacia arriba, y conectar directamente con Europa. La gente que hace muchos años que leemos la revista El Temps ya sabemos que tenemos que mirar hacia arriba. Si las vías del tren funcionaran, el negocio del puerto de Alicante hasta llegar a Perpiñán sería nuestro. Y eso, por causalidad, se llama Países Catalanes.

Eso debería parecer obvio. Pero lo que yo le planteo son los temores de esta gente que tiene miedo de que el independentismo principatino no acabe afectando la articulación nacional de todo el país.

[Resopla y sonríe]. Claro, es que el independentismo, según qué argumentos use… Por ejemplo, ahora me voy al País Valencià. La familia Agulló son amigos nuestros. Unos nazis españolistas les mataron al hijo, Guillem. Porque era independentista, que quede claro. Y además, antifascista. La historia de Guillem Agulló es muy importante, porque es un paso más. Pero es que hay que mirar todo. Economía, lengua, cultura… todo debe ir mezclado. Porque de una cosa podemos ir hacia la otra. Y sería un gran beneficio para todos.

Pero yo no le pregunto por eso. [Ríe]. Claro que sería un gran beneficio para todos esos territorios ir juntos. Yo le digo que la estrategia de una Cataluña en tensión independentista puede perjudicar precisamente este beneficio, este intento…

Sí, pero alguien más tiene que irse… Vuelvo a 2017…

¿Cree que la independencia de Cataluña ayudaría al proceso de emancipación de los otros Países Catalanes?

Estoy seguro. De hecho, nuestros amigos del País Valencià o de las Islas cuando nos venían a ver en 2017 nos decían: «¡Váyanse, no sean burros!». Recuerdo el caso de Eliseu Climent. Cuando fui a verlo me explicó: “Yo ahora vivo en Barcelona. Mira lo que pone mi DNI. Yo puedo votar aquí. Me interesa que nos vayamos, que este triángulo, las cuatro provincias, se vayan. Y lo demás vendrá después”. Yo creo en este pensamiento.

¿Y los demás vendrían después? ¿Seguro? ¿No sería más conveniente ir poco a poco todos juntos?

No. Es imposible. Primero deben irse unos. Y debemos ser nosotros.

Muy bien. “Serie de acciones e iniciativas para reivindicar la memoria histórica del independentismo”, dice la página web de la Fundació Reeixida”. Lo que veo en su actividad, sin embargo, es que reivindican sobre todo los intentos de insurrección armada…

Claro. Porque hace cien años las cosas eran así. No las reivindicamos, las explicamos. Porque todo el mundo del mundo independentista sabe quién era Malcolm X. ¿No? Pero no saben que Lola Anglada, que es la ilustradora de esos dibujos fifis de los años 30, era una independentista que publicaba en Nosaltres Sols y que dibujaba hombres y mujeres con el puño en alto y con fusiles. Eso no nos lo cuentan. Es esta cosa: cómo lo explicamos.

Este verano he estado en Irlanda. Si miramos atrás en el tiempo, ¿qué pasaba en Irlanda en 1916 cuando hubo la insurrección? Doscientos sinnfeiners se alzaron contra el imperio más importante del mundo… Quince de los que firmaron la proclama de independencia fueron fusilados. Representa eso. Eso pasa en Cataluña. Y un año después hay la revolución soviética. ¿Cómo era esa sociedad durante la Primera Guerra Mundial? Era una sociedad violenta. Las cosas se solucionaban por la violencia. O al revés. ¿Cómo gana Franco la guerra contra la República? Ayudado por Hitler y Mussolini. ¿Y estos hablaban? No, no. Estos mataban gente. ¿Y qué hacían los demócratas? Los norteamericanos para ganar la guerra tenían que bombardear poblaciones alemanas. Los británicos tenían que matar a los del Afrika Korps en el norte de África. ¿Cómo se resolvió eso de la Segunda Guerra Mundial? Pues, con violencia.

Por lo tanto, no es que ustedes reivindiquen esa violencia insurreccional, sino que la explican.

Explicamos que hubo gente que tomó ese espejismo y que dijeron: “Tenemos que hacer lo mismo”. Uno de nuestros tótems es quien publicó este libro que hay aquí, La batalla, Daniel Cardona, que lo firmó como Vibrant. Esta persona liga el viejo separatismo de hace treinta años con el nuevo independentismo. Y además, este hombre fue alcalde de Sant Just Desvern. Imaginen cuando la globalidad del Baix Llobregat era independentista. No como ahora, que es el Cinturón Rojo. ¿Cuántas cosas han cambiado? También hay que explicar cómo eran.

La base demográfica del país es otra, no hace falta decirlo.

Ha cambiado mucho, sí.

Repasemos estos “tótems”. Y comencemos por Estat Català. Fue el partido más importante del independentismo insurreccional. Se integró en Esquerra Republicana cuando se funda el partido de Macià…

Y luego se fueron.

Pero siempre parece que eran pocos. Que ese movimiento insurreccional era minoritario…

No es verdad. Tenemos que tener en cuenta qué población tenía Cataluña en el año 22, cuando el 8 de julio se funda Estat Català. Hay una cosa que es chula. Estat Català se crea en la sede del CADCI, que era un sindicato nacional y de clase, como la Intersindical ahora. El CADCI se funda en el año 1903. Miremos qué país tenemos, que el lugar donde se crea Estat Català ahora es la sede de otro sindicato. Cuando gana Franco, pasa a ser la sede del sindicato falangista y cuando llega la democracia un sindicato español que se llama UGT lo ocupa. Y entonces dijeron: “Señores del CADCI, tienen aquí un despacho donde pueden explicar sus batallas”. Eso es la democracia en España.

También es cierto que en los años setenta el CADCI había desaparecido y la UGT era uno de los sindicatos más importantes del país…

Pero la UGT y Comisiones son sindicatos españoles, que no pintan nada en Cataluña.

Pintan los afiliados que tienen y los delegados que les otorgan sus votos en las elecciones sindicales… Gusten o no, tienen mucha más fuerza que la Intersindical, son mucho más importantes.

[Ríe]. Son mucho más importantes, pero no son los nuestros. Se lo digo para que vea cómo ha cambiado el país.

De acuerdo. Nos referíamos antes a Estat Català, que nunca fue un partido de masas. A su lado aparece una “milicia”, que aún eran menos y que se quiso llamar Nosaltres Sols. Y tan solo… Nunca más bien dicho.

Nosaltres Sols es la traducción del gaélico Sinn Féin. En los años treinta, con el Google traductor de hace setenta años, pensaron: “Nosaltres Sols es lo que pasa en Irlanda”.

Como ha dicho antes usted, siempre mirando hacia afuera…

Efectivamente. Pero con vista. Porque el señor que crea este Nosaltres Sols es Daniel Cardona, que es el mismo que está en el año 22 cuando Macià crea Estat Català. ¿Y quién sale en las fotos? Siempre Francesc Macià. Pero ¿quién organiza los Escamots? Daniel Cardona.

Repasemos los intentos insurreccionales y las grandes acciones armadas. Comienzan con el Complot de Garraf, que fue un desastre.

Fue un desastre… Sale mal, sí. Pero en el año 25 los independentistas dicen: “¿Quién ha dado el visto bueno a la dictadura del general Miguel Primo de Rivera? El rey de España. ¿Quién está en la cúpula? El rey de España. Si acabas con el rey de España, acabas con el Estado español”. Mirándolo desde la óptica de los años 20 es así…

Fracasan en el atentado de Barcelona y fracasan después cuando intentan colocar una bomba en las vías del tren que llevaba al rey. No sé yo si eran unos héroes muy efectivos…

Pero, cuando los juzgan, en lugar de tener miedo, proclaman: “Nosotros estamos aquí por esto. Hemos hecho esto. Estamos en la cárcel y estamos orgullosos!”. Se escaparon de la cárcel un par de veces. Por todo eso los alejan de Cataluña, a la quinta forca del Estado español. Eso significa que a un par de ellos, Miquel Badia y Jaume Compte, los apaleaban todos los días. Durante siete años. Todos los días, todos los días. Eso es la democracia española. Cuando sales puedes decir: “He estado durante seis o siete años fuera de Cataluña, he estado en la quinta forca, me han torturado todos los días y cuando vuelvo aquí, ¿qué hago? ¿Me voy a casa?”. No, no. ¡Sigo!

Un ejemplo de perseverancia, de resistencia personal, y todo eso se podía utilizar para legitimar el movimiento y deslegitimar la monarquía. Pero no es ningún ejemplo de táctica efectiva. Usted hablaba antes de Irlanda. Aquello fue de toda otra manera. El 28 de junio de 1914, también, fue asesinado en Sarajevo el archiduque Francisco Fernando, el heredero al Imperio Austrohúngaro. Lo mató Gavrilo Princip, miembro del grupo serbio Joven Bosnia, una organización que defendía que el imperio austrohúngaro abandonara Bosnia para unificarse con Serbia… Otros lo lograban… Veamos ahora también el intento insurreccional de Prats de Molló con un zapato y una alpargata…

No podemos decir que aquello fue con un zapato y una alpargata. El complot de Prats de Molló en el año 26 se hizo con ocho millones setecientas cincuenta mil pesetas. Vamos a traducir cuánto sería eso ahora. Los pone, una parte Macià, otra su mujer, Eugènia Lamarca, y todos los clubes secretos, que hicieron como los jefes de los clubes secretos independentistas irlandeses. Eso significó uniformes, metralletas… Todo eso estuvo.

¡Y los detienen antes de pasar la frontera!

¿Los detienen por qué? Porque nuestra historia es digna de película. Entre toda la pandilla de antifascistas italianos que están con la gente que se rebela con Macià hay uno que espía para el gobierno de Mussolini. Pero pasa lo mismo. Cuando los detienen y los llevan a París a juzgarlos, ¿quién defiende a Macià y sus voluntarios? La mejor gente socialista francesa, que ven bien este levantamiento. ¿Y qué dice Macià? “España es nuestra enemiga”. Eso hay que explicarlo.

Por lo tanto, todas aquellas acciones solo tuvieron una efectividad propagandística…

Me vuelvo a Irlanda, que me sé muy bien la historia. Ellos siempre explican que antes del levantamiento del 16 hicieron siete intentos independientes. [Ríe]. Te los podría decir todos, pero no hace falta. Nunca salía bien. Siempre había uno que los delataba, siempre alguien lo descuartizaban, pero ellos [da un golpe sobre la mesa con el nudillo de la mano], cada treinta años, una revuelta. [golpes acompasados] Y volver, y volver. Hasta llegar a la revuelta de los poetas. ¡Hacerlo!

Aquí hay muchos poetas y bastantes revueltas, pero no hay manera…

[Ríe]. Llevamos años, pero cuando lo volvamos a hacer, porque lo volveremos a hacer, y eso es verdad, si tenemos estas iconas, de gente que ha ido hasta el final, no podemos fallar. Eso debe ayudar, Reeixida debe ayudar, a hacer el cambio de mentalidad. El cambio de mentalidad significa que el día que pase debe haber mentalidad de resistencia. Mentalidad de llegar hasta el final. Mentalidad de hacerlo. Y eso es lo que ayuda, digamos. Todas estas iconas es simplemente plantarlo, pam, pam, pam, y llegar hasta nuestros días. 

Igual que celebramos que hicimos el centenario de la estelada hace mucho tiempo, lo primero que hicimos en Reeixida en 2014 fue reinventar una nueva bandera, que es la bandera negra. Esto es un proyecto de Reeixida que presentamos en el Museo de Historia de Cataluña. Estuvimos un año hablando con diseñadores, con heraldistas y con historiadores de cómo debía ser la bandera negra. ¿Y qué es la bandera negra? Cuando en 1714, el 11 de Septiembre, los borbones entran en Barcelona, que hace un año ya bombardeaban la ciudad, la gente, en lugar de correr, hacían como en las películas de piratas. Cogían tizones, todo lo que podían, y se pintaban la cara y pintaban las banderas. Aquel cuadro de Antoni Estruch tan bonito, de Casanovas, es una mentira. Allí salían las banderas negras, como los piratas. Por lo tanto, debemos ir hasta el final. ¿Qué hicimos? Aquella bandera, que fue un rediseño, ha sido un éxito. ¿Cuál era la bandera cuando la gente se quejaba de lo que había pasado en 2017? La bandera negra.

«Los de la Fundació Reeixida hicimos touché con la bandera negra» /01-09-2026/Barcelona/ Anna Munujos

Mmmm… ¿La bandera negra no venía de la guerra de los Segadores? La que cubría los altares porque era Corpus y que los revoltosos tomaron como propia?

Hay el poema y todo, sí. La bandera que tapaba el Santo Cristo. Pero también era la bandera de 1714. ¡Y hicimos el touché con esta bandera!

Llegan al 6 de octubre del 34… Eso también fue una calamidad en todos los sentidos. Peor no se podía haber montado una insurrección armada…

Peor… No estoy de acuerdo. Cuando has ido a la universidad los profesores que has tenido te lo han explicado desde el punto de vista republicano español. ¿Y por qué? ¿Quién encargó esta revuelta? Lo hizo Lluís Companys. ¿Y a quién se lo encargó? A Josep Dencàs. ¿Y qué hizo Josep Dencàs? Comenzar a buscar fusiles. Como si fuera posible. Y entonces tienes al CADCI o en la plaza de la Universidad a la gente independentista formada, entre los cuales estaba Daniel Cardona o Batista i Roca o Miquel Badia, pasando revista a todas las tropas y sin armamento, porque no les había llegado. Solo tienen cuatro fusiles. ¿Qué hacen? Defienden lo que pueden. Jaume Compte, que ya venía del Complot de Garraf, muere defendiendo el Estado catalán que ha proclamado Lluís Companys. ¿Y qué hace el gobierno? Nuestro gobierno se entrega. ¿Y quién se escapa? ¡Dencàs!

Todo hace pensar que Companys quería y dolía, que no se acababa de creer la sedición. Y que el mismo Dencàs, ante la posibilidad de que la Alianza Obrera, un sindicato de clase muy combativo, no acabara controlando la insurrección, dudaba y no acababa de dar pasos adelante con convicción.

Tengo un libro muy grueso por aquí, que escribió Fermí Rubiralta, que es nuestro historiador top, con el que colaboramos en todo, que explica la vida de Dencàs. El consejero Dencàs pensaba que Companys le había encargado todo y él quería llegar hasta el final. Vio cómo su gobierno se entregaba, cómo no tenían casi armas ni municiones y finalmente decidió escapar.

Lluís Companys dudaba de toda la jugada. Proclamó el Estado catalán dentro de la República española…

Pero el pueblo no dudaba.

No sé qué pensaba el pueblo, pero quien organizaba todo aquello estaba cargado de dudas y contradicciones…

Ellos querían hacer un 14 de abril…

Ellos querían dar un toque de alerta al gobierno de la CEDA…

Sí. Él quería hacer eso. Pero había tres revueltas a la vez. Había una de nacional, una de social y una de republicana. Nosotros, como somos una fundación independentista, explicamos qué hizo la sección independentista. Déjame decir algo que es importante. En sesenta poblaciones catalanas, entre las cuales estaba Mollet del Vallès, que es de donde soy yo, se proclamó el Estado catalán. O en Rubí. Todas las poblaciones donde ahora manda el PSOE se unieron. Eso significa que el país ha cambiado.

Esta constatación es obvia. No hace falta saber eso para entender que el país ha cambiado. Ya se ve. ¿Ha leído los libros de Joan Costa y de Modest Sabaté? Ambos eran de la Lliga y lo que vienen a decir es que eso fue más una revuelta de clase, anticlerical, que otra cosa nacional.

En Vilafranca, por ejemplo, sí, se dedicaron a quemar iglesias, pero también proclamaron la república…

En muchos otros pueblos las quemaron. En Navàs mataron al cura. En Badalona lo intentaron y se escapó por los pelos… No se parece mucho eso a una insurrección nacional…

En Vic, donde estamos ahora, se proclamó el Estado catalán y en Garraf, la república socialista. Cada población hizo lo que quiso. Pero no debemos olvidar que lo hicimos y que esa gente defendía eso. Detuvieron a 4.300 personas y se exilió mucha gente… Fracasó porque la persona que tenía que pasar las armas no las pasó. Y todo eso hay que explicarlo.

Supongo que si la CNT y la FAI, y los otros partidos de izquierda, se hubieran sumado, todo podría haber ido de otra manera. Pero se pusieron de espaldas.

Los otros nombres, de acuerdo, pero la FAI, no. La FAI siempre quería reventar todo. Cuando Macià proclama la República catalana y a los tres días tiene miedo y la convierte en Generalitat, ¿quién revienta todo aquello? Es la FAI. ¿Qué debe hacer el independentismo? Ir contra la FAI. FAI e independentismo no cuadraban.

Hay quienes la ven como la sucesora del lerrouxismo…

Como hace muchos años que me dedico a buscar gente que vivió estos hechos, recuerdo que, entrevistando a un miembro del Front Nacional de Catalunya, él me explicaba que antes del 18 de julio del 36 José Antonio vino a Barcelona. Ese hombre era miembro de la Federación Nacional de Estudiantes de Cataluña. El líder de la Falange pidió entrevistarse con ellos y le dijeron que no. Esta misma persona me explicó que él vio cómo José Antonio se entrevistaba con los de la FAI.

Todo eso parece más una anécdota que una categoría. Podría tratarse de la reunión con Ángel Pestaña…

Pero ¿por qué se lo iba a inventar esta persona?

No digo que se lo inventara…

Esta misma persona durante la Segunda Guerra Mundial se dedicaba a espiar en todos los puertos, desde la bahía de Roses hasta el Grao de València, para ver por dónde podría entrar un posible desembarco aliado. Estos informes fueron a parar al consulado británico en Barcelona. Los entregó él en persona. Eso sería otro libro. Si esta persona hacía aquella otra cosa y me costó Dios y ayuda sacarle lo que yo había leído en libros, ¿por qué me iba a mentir? Cuando oigo FAI siempre me acuerdo de aquel episodio.

¿Se puede enaltecer la figura del consejero Josep Dencàs?

¡Claro!

Tuvo muchos puntos negros. Y la huida del 6 de octubre no parece precisamente ser uno de sus momentos más gloriosos. Le dijeron de todo…

Si tú formas parte de una revuelta, tú estás allí y la revuelta fracasa, puedes hacer dos cosas. O te entregas, que es lo que hizo nuestro gobierno, o haces todo lo que puedes y te escapas, como hizo él…

Mire, igual que ahora…

Exactamente como ha pasado ahora. Hay gente que se entrega y gente que se va al exilio. Él eligió el exilio. La gente que se entregó le acusaron de todo, incluso de ser un fascista. Pero esta persona cuando vuelve en 1936 y hay el levantamiento militar fue a disparar contra los fascistas que se habían sublevado. Tenemos la foto del periódico en la que salen Dencàs y compañía disparando en Barcelona. Si eres un demócrata, vas contra el fascismo, y Dencàs estaba allí disparando. Y aún más, cuando después de la guerra vuelve a tomar el exilio y se va a Francia, colabora con la resistencia francesa. Pero después de tantos años de explicar según qué cosas de determinada manera o de no explicarlas…

Los escamots, Nosaltres Sols, los hermanos Badia, Dencàs… Algunos los acusan de totalitarios o directamente de fascistas…

Ahora le daré la vuelta. Hay una foto magnífica de octubre del 34 en el Estadio de Montjuïc con todo de escamots de Estat Català desfilando. La misma gente fascista que desfilaba en la Alemania nazi o la misma gente de izquierdas que desfilaba también en Alemania para ir contra los nazis. En los años 30 todo el mundo desfilaba. Hay que explicar una cosa que es buenísima. Aquella desfile de los Escamots la hicieron las Juventudes de Esquerra Republicana. En la fotografía se ven desfilando, de acuerdo, pero ¿y en el cartel? Ese cartel no lo tenemos ni tú ni yo, solo lo hemos visto en libros. ¿Quién estaba en la grada mientras desfilaban los Escamots? Macià, Jaume Aiguader, Companys… ¿Alguien ha oído alguna vez que Macià era fascista? ¿O Companys o Aiguader? ¿Verdad que no? Pues, allí estaban mientras desfilaban los Escamots.

También la Fundación reivindica a Daniel Cardona.

¡Y tanto!

«Gabriel Cardona no era ácido, era un tendero» /01-09-2026/Barcelona/ Anna Munujos

Pero Gabriel Cardona era ácido, el Barrufet Rondinaire. Fue muy crítico con Macià, fue expulsado de Estat Català… Se pasaba la vida criticando y escindiéndose… 

[Ríe]. No es verdad. Cardona era un tendero. Cuando tenía 15 años y Barcelona está llena de inmigración interior que llega porque se crean muchas empresas, él trabaja en una mercería que se llama Bonàs en la calle de Ferran. Es el año 1905, el año en que oficiales del ejército español queman la sede de la revista ¡Cu-Cut! y de La Veu de Catalunya. Ese escamot militar pasa por debajo de la droguería donde trabajaba Cardona y él les lanza un cubo de serrín mojado por encima. Eso es ser valiente. Esos soldados quisieron quemar la mercería y él se queda sin trabajo, pero al cabo de un día encuentra otro allí al lado. Ese Cardona que no tenía un duro cuando muere un tío suyo pasa a ser un hombre con mucha pasta. De hecho, la mitad de Sant Just Desvern es suya. Podía haberse dedicado a vivir la vida, pero no. ¿Quién pagaba las ediciones de las publicaciones y los libros de Nosaltres Sols era él. Podía habérselos gastado en cualquier otro vicio, pero no.

No le discuto el mérito como mecenas, solo digo que siempre acababa peleándose con todo el mundo.

Él criticaba a Macià. Macià hacía Prats de Molló y él hacía Bandera Negra. No se entendían y se peleaban. Pero en el año 31 cuando Macià proclama la República catalana Cardona, que podía estar haciendo cualquier otra cosa, se presenta ante él y le dice: “Macià, lo que quieras! ¿Montamos una guardia cívica para proteger esta república?”. Eso es lo que debemos aprender. No nos entendemos, pero el día D a la hora H, tú y yo vamos juntos.

¿Debemos reivindicar también la memoria de los hermanos Badia?

¡Claro! Como pasa con Dencàs. ¿Quién tiene, quién es el capitán, quién es quien tiene los cojones más grandes…

¡El Capitán Collons!

… para poner una bomba? Pues, Jaume Compte y Miquel Badia. ¿Quiénes son estas personas que intentan escapar? Miquel Badia y Jaume Compte.

¿Por qué tienen tan mala fama?

Tienen tan mala fama porque la gente que escribe en El País, El Periódico y La Vanguardia durante mucho tiempo —hace mucho tiempo que estos diarios existen— los han enfocado por su lado oscuro y malo. Estos son unos héroes. Y vuelvo a lo mismo. Cuando en el año 31 Macià proclama la República catalana y se monta la Generalitat, alguien tiene que montar la policía. Yo no querría ser nunca policía, pero alguien tenía que hacerlo, y fue Miquel Badia. ¿Quién ponía bombas y mataba gente? La gente de la FAI. Por lo tanto, alguien tenía que ir contra esta gente de la FAI. Y le tocaba hacerlo a él. Esta misma persona que en el año 34 cuando Companys proclama el Estado catalán defiende el Estado catalán. Y lo mataron por la espalda.

Ustedes reivindican también ahora las Rutas por la Libertad, los pasadizos por los Pirineos por donde huían de Francia gente desafecta contra el nazismo, comunistas, judíos… Con la ayuda, a menudo, de independentistas catalanes.

¡Esto es algo de película!

Se han hecho algunas películas últimamente.

Se han hecho algunas películas, pero volvemos a lo mismo, porque solo hablan desde la óptica republicana española. La óptica catalana no existe. No estamos autocentrados. Eso es lo que hace Reeixida. Cuando en el año 39 Franco gana tenemos medio millón de personas que se exilian y el camino del exilio está explicado en algunos museos espectaculares. Hay uno en La Jonquera, también en la parte de la Garrotxa y la Cerdanya. Lo explican muy bien. Eso es verdad. Pero lo que no explicamos o lo que el independentismo no ha sabido explicar es su aportación.

El año pasado sacamos un libro con la editorial Tigre de Paper que explica la vida de Jaume Martínez Vendrell. Martínez Vendrell era miembro de Nosaltres Sols y es quien habla con Daniel Cardona, que se ha exiliado en Perpiñán. Recordemos que Cardona había huido en el año 37 porque los revolucionarios de postal lo querían matar como habían matado a los hermanos Badia. Es su tercer exilio. Él tenía el dinero en Sant Just Desvern. Malvivía recogiendo uvas y comiendo lo que podía en Perpiñán…

¿Por qué la Generalitat no tenía suficiente fuerza para protegerlos?

Durante el 19 de julio todo el mundo fue a disparar contra los fascistas. Los independentistas también estaban. No decimos que los independentistas salvaron aquello. Eran un eslabón más. Sin la CNT, sin la FAI, sin el Partido Socialista, no habría sido posible. La suma de todos lo hizo. Pero lo que duele es que cuando se reivindica el 18 y el 19 de julio los independentistas nunca aparecemos. Y sí que estábamos. Como estábamos en esas Rutas de la Libertad.

Quizás porque los independentistas durante el franquismo y hasta hace muy poco quedaron reducidos a una fuerza testimonialista, a la sombra de otros partidos como el PSUC. No han tenido suficiente fuerza para segregar una épica propia. La hegemonía ideológica en el mundo cultural, en la prensa o en las universidades ha sido de los otros…

Esa hegemonía, efectivamente, ha estado enfocada hacia otra banda. Es todo eso que explicaba. Estamos en el año 39, Franco ha ganado, hay medio millón de personas exiliadas… Y la primera gente que dice: “Escucha, debemos volver a entrar en la Cataluña ocupada por Franco” no son los anarquistas, ¿eh? El primer núcleo resistente es la gente de Nosaltres Sols.

Por cosas mías conocía a la primera persona que envió Daniel Cardona a Cataluña. Le dijo que se escapara del campo de Agde, donde estaba internado, en Occitania, y le pidió bajar a la Cataluña ocupada. Esta persona llega y ve cómo están las cosas. Ve lo que pasa en el Camp de la Bota, donde hasta el año 52 se fusilaba gente, ve cómo ha quedado de negro el país, pero se da cuenta también de que la gente joven, los independentistas, no saben nada de sus líderes. Eso es perfecto. No saben nada de las peleas.

Peleas crónicas… Es una manera como otra de volver a empezar…

Es un ave Fénix nueva. La gente de Estat Català y la de Nosaltres Sols entre ellos no se soportaban.

Los independentistas catalanes están condenados a no soportarse entre ellos. Algo debe tener el independentismo catalán cuando es tan abrasivo…

[Ríe]. Es abrasivo, pero siempre ha habido uno u otro que… Sin los unos y los otros no seríamos donde estamos. Nosotros reivindicamos este hilo rojo. Aquella persona que había enviado Daniel Cardona vuelve a entrar en Perpiñán, vuelve a Occitania, y el 26 de julio del 39, cuando solo hacía medio año que los franquistas habían desfilado por la Diagonal, entra la primera gente para montar la resistencia en el interior de Cataluña, que es la gente de Nosaltres Sols. ¡Es de película! Son seis. De estos seis, dos tienen miedo y vuelven atrás. Los otros cuatro son Francesc Vilà, Gregori Font, Ramon Pallarés y Jaume Martínez Vendrell. Dos de ellos acaban subiendo a un coche de un comandante del ejército franquista, del general Andrés Saliquet, que los lleva hasta Barcelona. Esto es de película. Los otros dos, como si fueran Indiana Jones, tienen que saltar al tren en Cardedeu, llegan a Barcelona, hablan con el consulado polaco, con el consulado británico, comienzan a pasar gente por la frontera… ¡Pero sí esto es de película! ¡Y esto ha pasado aquí!

Yo creo que usted tiene una vocación frustrada: director de cine de aventuras, de películas épicas…

[Ríe]. Es que veo esto, que podría ser una película, una serie o un documental… He conocido a aquellas personas y me duele tanto no hacer nada, que no sé…

«Valls de Gomis es el único catalán distinguido Justo entre las Naciones» / Anna Munujos

[Sonrío] Hollywood nos maltrata.

Este verano estuvimos con una senadora norteamericana que hace documentales, que tiene un hijo que vive en Cataluña y que sus nietos ya son catalanes. Ella está muy ligada a las luchas en favor de los derechos humanos. Y le preguntamos si sabía que cuando la Guerra Fría Eisenhower hizo un documento reconociendo que Manuel Valls de Gomis era un héroe. Le dolió porque no había oído hablar de él.

Valls de Gomis, el segundo militante del Front Nacional de Catalunya, recibió altísimos reconocimientos internacionales por haber montado una red de evasión que pasaba por la Albera y iba de Suiza a Lisboa.

¡Y tanto! Es el único catalán distinguido Justo entre las Naciones por parte del gobierno de Israel. La gente que sigue toda esta veta judía durante la Segunda Guerra Mundial sabe perfectamente qué es este premio. ¿Y quién era Valls de Gomis? Otro caso de película. Él era el enlace entre la resistencia francesa, entre las redes de adhesión a Alibi-Maurice y el Front Nacional de Catalunya. Él era quien decidía dónde dormía la gente, dónde se escondía. Como en Casablanca. ¿Tú qué pasarás, por la Cerdanya, la Garrotxa, el Empordà, Andorra? ¿Aquí quizás tendremos que pagar algún gendarme? Allí están los nazis y no tenemos que hacer nada. Estos son amigos, aquellos otros no lo son… Es todo eso.

Sigo pensando que usted debería haber sido director de cine.

[Ríe]. No, no, no. Ya quiere ser alguien de mi grupo, yo no es necesario. Pero veo claro que la película se debe hacer. De toooodo esto.

Nunca se ha hecho una película, ciertamente, de todos estos intentos insurreccionales y de toda aquella gente… Me queda un personaje que ustedes reivindican con fuerza, el poeta Joan Salvat-Papasseit. Lo reivindican como independentista y no solo como escritor.

Sí, sí, me voy hacia aquí. Este libro que tenemos aquí, de Daniel Cardona, que se llama La batalla, ¿quién hace el prólogo, en el año 22, es Salvat-Papasseit. El año pasado celebraron el centenario. De él explican todos sus puntos de vista. El literario, el más revolucionario, porque lo era, todo el aspecto social… pero el punto de vista independentista no está. ¡Cardona y Papasseit eran amigos! Cuando Salvat-Papasseit vivía en Sant Just Desvern quien le pagaba la casa era Daniel Cardona. Cuando Papasseit hace el prólogo del libro le dice: “Dedicado al soldado de la patria”. El que se lo cree todo, el que lo hará todo. Esta cosa, hacer todo por el país, es lo que nosotros reivindicamos y queremos hacer.

Daniel Cardona firmaba como Vibrant…

Efectivamente. Su pluma y sus escritos eran vibrantes. Cortaba, cortaba, sí, sí.

El seudónimo, en aquellos años convulsos, era por prudencia?

Él nunca firmó sus libros. Solo firmó uno. He hablado de La batalla, pero el más importante es este que tengo aquí y que se llama Por la patria y por la libertad. Aquí está el link entre Papasseit y Cardona. Tampoco lo firmó. Lo publicó Nosaltres Sols. Aquí deja claro que el independentismo y el fascismo son antagónicos. Para mí eso es importante. Por si alguien tiene alguna duda. Cualquier independentista, desde los primeros que hacían cosas en 1905-1906 hasta llegar aquí, siempre ha tenido claro que la cosa debía ser democracia. Cualquier cosa que fuera autoritaria, de las dos bandas, no gustaba. El fascismo debía combatirse.

Daniel Cardona fundó el Front Nacional. Fue el intento de unir todas las facciones independentistas en pelea permanente hasta ese momento después de la derrota del 39… Pero eso no impidió, por ejemplo, que el presidente Irla los apartara…

Cardona estaba en todas partes. ¿Quién monta la reunión en París el 4 de mayo de 1940 es Daniel Cardona. Junta a la gente de Estat Català y a la de Nosaltres Sols, que no se soportaban entre ellos. A partir de ese momento se articula la organización que acabará siendo el Front Nacional de Catalunya. Importante, nada que ver con el Le Pen, que aún ni existía. El Front Nacional era el mismo fenómeno que pasaba en cualquier país ocupado por los nazis. Había el Front Nacional austríaco, el Front Nacional polaco… Por eso usaron este nombre. Y ahora volvemos a la película. En el año 45 tenemos a Hitler, que se ha pegado un tiro, y tenemos a Mussolini colgado de cabeza para abajo. ¿Y Franco, bien vivo…

Y Churchill pidiendo que lo dejaran estar, que ahora la prioridad era evitar la expansión del comunismo por Europa…

¿Quién toma las armas de la resistencia francesa en Perpiñán y las baja esquiando por la Vall de Núria? Cardona ya está muerto. Lo hace su hijo y su mujer, Maria Pera, con Jaume Martínez Vendrell. Estas armas llegan al Baix Llobregat y ya tenemos en 1946 a gente entrenándose…

Los detuvieron a todos…

Los detuvieron, pero ¿cantaron? No. Se quedaron hasta el 52 en el talego y cuando salieron de allí siguieron y siguieron y siguieron hasta el final. Mientras tanto, toda la gente que había colaborado con la resistencia francesa empezó a recibir títulos y reconocimientos. Del gobierno británico, del gobierno polaco… Eso no nos lo ha explicado nadie.

Inglaterra premiaba a los héroes catalanes, de manera ornamental, y reconocía a Franco, de manera pragmática.

Y tanto. Guerra Fría.

Desde 1870, con Josep-Narcís Roca i Farreras, hasta ahora, ¿qué le ha pasado al independentismo? Ahora es cuando lo ha tenido más cerca que nunca y ha vuelto a fallar en el intento…

Lo que ha pasado es que no nos hemos hecho grandes. Tú dices que todos aquellos años eran pocos. Yo no digo pocos, porque eran más, pero, en todo caso, eran decididos y llegaban hasta el final. Se lo creían. Cuando hemos sido muchos, esos dos millones que votaron en el referéndum del 2017, todos nos lo creíamos, pero fallaron los de arriba. ¿Y eso qué provoca? Provoca que la gente esté muy enfadada y decepcionada. Eso es un mal rollo. Vuelvo al historiador Fermí Roviralta. Él nos explica que, si algún día Cardona volviera a vivir, se moriría al momento. Él no pensaba nunca que habría tanta y tanta gente, pero tenía claro que debía pasar toda la vida haciéndolo, haciéndolo y haciéndolo. Cuando ganemos, porque ganaremos, Reeixida habrá hecho el 0’00001 por ciento, pero habremos plantado la semilla de decir: “Antes que tú, ese hombre, esa mujer, esa organización, hicieron esto y se lo creyeron”. Eso pasará. Si hubiera el cambio en los partidos importantes, que es lo que debería pasar, si hubiera un cambio en la organización y entrara, por ejemplo, nueva gente, con la ayuda de Òmnium y la Asamblea y del pueblo, esto volverá otra vez. Pero debemos animarlos.

¿Sirven los mismos partidos políticos y las mismas organizaciones que fracasaron con el Proceso?

Uuuuuuf! El partido político que está de moda últimamente, del que todo el mundo habla, es el hijo de lo mal que lo han hecho Junts, Esquerra Republicana y la CUP. Es el hijo pródigo de estos tres. Yo lo veo de esta manera. Entonces, cuando estás muy enfadado, muy enfadado, muy enfadado, no sabes a quién votas.

¿Qué futuro tiene el independentismo con Aliança Catalana?

Más que de Aliança Catalana, a mí me gustaría hablar de algo que se llama Informe Fènix. Lo encuentro más inteligente. Gente con la cabeza muy bien puesta. Debemos hacernos grandes. Cuando tengamos un Estado… ¿Debemos hablar de inmigración? Claro. Debemos hablar de inmigración. ¿Debemos hablar de sueldos? También. ¿Debemos hablar de economía? Sí. A mí me gusta viajar y cuando regreso al aeropuerto de Barcelona o al de Girona y veo allí un segurata que dice: “Eeeh, a la derecha, a la izquierda!”… Todo este desorden a mí no me gusta. A mí me gusta el orden, las cosas bien hechas. Lo que se dice se hace.

Sí, debemos hablar de cosas. El independentismo de antes, aquella gente, decían, escribían y hacían. Se lo creían. Vivimos demasiado de lemas pasados de moda y de historias que están muy bien, pero que ahora, en el siglo XXI, no se llevan. Más que hablar de la gente de Ripoll, yo estoy cien por cien por el Informe Fènix, que es algo claro. ¿Podemos vivir con los sueldos que tenemos? ¿Debemos vivir solo del turismo? No. ¿Queremos ser como Suiza? ¿Queremos ser como Noruega? Ve a Dinamarca. ¿Cuántos inmigrantes hay? ¿Eso es ser racista? No. Son temas que se deben hablar. Según qué temas, como no queremos nunca el problema, los pasamos de puntillas. Pero debemos hablar de ellos. ¿Ahora haremos una gran superficie para montar no sé qué… Sí? ¿No? ¿Es que se debe ver todo esto? ¿Y quién lo debe decir? Algún experto.

En todo caso, la representación política del independentismo deberá concretar todos estos modelos con decisiones o con leyes. Y ahora están condenados a no sumar. El eje ideológico los vuelve a dividir más que nunca. Con una novedad que se llama Aliança Catalana. Aunque ahora el independentismo fuera capaz de ganar unas elecciones, no serviría de nada, porque no sumarían. ¿Qué dirían ahora Cardona, Dencàs o Salvat-Papasseit?

Les dolería mucho. Pero los han parido ellos. Entonces deben pensarlo. ¿Qué ha fallado?

«¿Junts, Esquerra Republicana y la CUP sirven? Eso es muy difícil de responder» / Anna Munujos

¿Quién ha parido qué?

¿Quién ha parido Aliança es la mala gestión de Esquerra, Junts y la CUP, que deben ser grandes. Los han parido gente dentro de estos partidos que conozco y que son amigos y todo. Me sabe mal, pero es verdad.

¿Estos partidos sirven o no ahora para una nueva etapa?

Offff! Eso es muy difícil de responder. [Sonríe]. A mí me va muy bien la distancia de muchos años para analizar las cosas. Yo no hablaría de eso. Pongámonos en la piel de un pobre tío que tiene que ir a trabajar y que toma un tren que no llega. Un día lo hace mal y otro y otro. Y pierde el trabajo. ¿Cómo lo ha vivido? Esa gente que está encerrada en los despachos cobrando esos sueldos no saben nada. No han tomado nunca un bus ni un tren, ni saben qué pasa allí, ni las colas o lo que sea.

Yo soy independentista, soy revolucionario. ¿Eso qué significa? Yo creo que haremos una república, pero luego quiero desmontarlo todo y hacerlo todo de nuevo. Lo digo de verdad. Quiero hacerlo tan bien como sea posible.

Uno de los argumentos preferidos de los unionistas en este país es que los independentistas lo harán peor…

Ya se lo harán. Se debe hacer. Y debes mojarte. Y quien debe hablar de cada cosa debe ser un experto. De economía, debe hablar un economista.

Por lo tanto, los

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