En un contexto político marcado por el bloqueo institucional y el goteo de casos de corrupción que acosan al ejecutivo español, Junts per Catalunya ha lanzado sobre la mesa una propuesta singular para intentar sacudir el tablero de juego: la llamada «vía Starmer«. La iniciativa plantea un relevo en la presidencia del gobierno español sustituyendo a Pedro Sánchez por otro dirigente del mismo PSOE. La propuesta genera debate entre los analistas. Consultados por El Món, el profesor de Ciencias Políticas de la UAB Marc Guinjoan y Andreu Paneque, doctor en Ciencias Políticas y profesor en la UOC, creen que la medida tiene un recorrido práctico nulo y responde a una estrategia de gesticulación de cara a la opinión pública. En cambio Toni Rodon, doctor en ciencias políticas, profesor en la UPF e investigador en la London School of Economics, interpreta que es una maniobra táctica inteligente diseñada para marcar la agenda e intentar erosionar el control interno del PSOE.
Inspirada en el Reino Unido –donde el Partido Laborista se prepara para relevar a Keir Starmer como primer ministro por otro dirigente suyo, sin necesidad de convocar elecciones–, la propuesta adaptada al Congreso de los Diputados implicaría forzar la caída de Pedro Sánchez. A la práctica, en la política española, según la opinión de los expertos, esto solo se podría hacer si el mismo presidente español presentara y perdiera una cuestión de confianza, o bien mediante la articulación de una moción de censura con un candidato alternativo dispuesto a asumir la presidencia. El ejemplo más reciente de esta segunda vía es el intento fallido de la moción de censura registrada por Vox, con Ramón Tamames como candidato.
Diferencias estructurales entre el sistema político español y el británico
Paneque y Guinjoan remarcan el carácter ilusorio de querer exportar este modelo anglosajón debido a las diferencias estructurales fundamentales entre los dos sistemas políticos. Por una parte, existe una divergencia profunda en el sistema electoral y la disciplina de partido. Andreu Paneque recuerda que en el Reino Unido hay un sistema donde los diputados gozan de mucha más libertad de acción porque su rendición de cuentas es directamente con los votantes de su circunscripción, y no tanto con la dirección del partido. «Los diputados en el Reino Unido tienen mucha más fuerza y libertad y es un escenario muy diferente del que tenemos aquí, donde hay un sistema proporcional con listas cerradas», puntualiza Paneque. En esta línea, Toni Rodon añade que la idiosincrasia del Reino Unido es radicalmente diferente del modelo español en la confección de las cámaras legislativas: «Allí el voto es directo, la gente vota directamente a la persona y no tanto al partido».
Por otra parte, la lógica de las mayorías es completamente diferente en Londres y en Madrid. Marc Guinjoan destaca que el sistema británico, al ser mayoritario, permite que un solo partido político retenga la mayoría absoluta en el Parlamento. De esta manera, si los laboristas o los conservadores están de acuerdo internamente, les basta con cambiar a su líder, sin que necesiten el pacto con otras formaciones políticas. «En el Reino Unido hay un sistema mayoritario y los partidos políticos, si quieren cambiar al líder, les basta por sí mismos, sin necesitar el apoyo de otros partidos», explica Guinjoan. «En el estado español se está muy lejos de eso», aclara el experto, contrastándolo con la alta fragmentación del Congreso. Por su parte, Toni Rodon también apunta que la vía Starmer es puramente interna del Partido Laborista, ya que dispone de «una de las mayorías más grandes que han tenido nunca» y deciden hacer el relevo para «detener la agonía», antes de que la situación sea irreversible, un escenario que dista mucho de la realidad fragmentada que vive Sánchez en el Congreso.

Entre la gesticulación y la presión política
Si la viabilidad técnica pasa por una moción de censura o una cuestión de confianza, ¿por qué plantea Junts esta alternativa? Los analistas ven una intencionalidad claramente estratégica. Según Marc Guinjoan, la formación de Carles Puigdemont se encuentra actualmente en una fase claramente de oposición. Con este movimiento, lo que busca principalmente es demostrar ante la opinión pública que ha roto con el ejecutivo de Sánchez, evidenciando que ya no forman parte del bloque de la investidura y que ya no negocian de forma preferente. En un escenario político completamente estancado, la idea lanzada por la portavoz de Junts en Madrid, Míriam Nogueras, y que cuenta con el visto bueno de la dirección de Junts, actúa como un mecanismo de supervivencia mediática. «Es un recurso para intentar mostrar que estás haciendo algo, que te estás moviendo porque te sientes incómodo con lo que está pasando«, explica Guinjoan. Y añade que Junts lanza la propuesta para mostrar que es «proactivo». «Tienes que hacer que escriban artículos sobre ti. Si no te mueves, no sales en la foto», sentencia.
Andreu Paneque lo considera un simple globo sonda. «Para mí es solo un gesto, porque saben cuáles son los procesos formales que son necesarios» y añade que «saben que, si quieren hacer una cuestión de confianza, solo lo puede hacer una persona, el presidente, y, si no, tienes que hacerlo a través de una moción de censura». A pesar de ello, apunta que también podría operar en segundo término como una herramienta de presión para intentar que Sánchez cumpla los acuerdos suscritos de cara a lo que queda de legislatura. Con todo, Paneque señala la comodidad de Junts en su posición actual: le permite mantener un perfil crítico desde la distancia sin tener que mojarse en una moción de censura formal de la mano del Partido Popular y Vox, un hecho que tendría un costo y una repercusión electoral muy difícil de asumir.

En contraste con el escepticismo de Guinjoan y Paneque, Toni Rodon valora el movimiento de Junts desde el punto de vista táctico: «Es una manera de mostrar que lo habías pensado y que ofrece una alternativa más allá del blanco y negro, que son o elecciones o continuar igual. Desde el punto de vista de Junts, estratégicamente ha sido inteligente». Rodon remarca que el objetivo principal de la política de Junts en este caso no radica en su aplicación real, sino en «generar dudas», como cree que ocurre en este caso. «Es complicado que pase, pero como idea, aunque no la apliquen, es buena», subraya. El experto apunta que este movimiento sirve a Junts como herramienta de presión y para sacudirse las críticas de otros partidos de querer simplemente desestabilizar el Estado: «Con esta propuesta, ellos evidencian que, antes de comprar pactos, solicitan que se cambie el principal activo del PSOE». Otro gran beneficio para Junts, según Rodon, es que esta propuesta tiene la ventaja estratégica de que, de momento, no tiene que pasar ni por PP y Vox.
A pesar de ello, Andreu Paneque y Marc Guinjoan recuerdan que, de hecho, si se pretendiera aplicar realmente sin la colaboración de Sánchez, la vía Starmer acabaría siendo exactamente como una moción de censura convencional, bautizada de forma diferente por puro marketing político. Desde su punto de vista, sería una performance similar a la moción de censura que protagonizó Vox cuando presentó al independiente Ramón Tamames como candidato. La falta de concreción de Junts, que ha lanzado la idea pero no ha propuesto ningún nombre concreto para aplicarla, evidencia que ni el mismo partido confía en que pueda prosperar. Una opinión que también comparte Rodon, que ve «escasas» probabilidades de éxito y que apunta que, si realmente quisieran sacudir al PSOE, lo más efectivo sería poner en circulación directamente el nombre de algún dirigente concreto de las filas socialistas.
El estancamiento general del tablero electoral
Por otro lado, Andreu Paneque hace referencia a la teoría de juegos para dejar claro que actualmente, sobre el tablero político español, no hay ningún actor con incentivos reales para moverse de su posición actual. «Nadie se quiere mover a pesar de que digan una serie de cosas… Todos saben que dar un paso en falso puede conllevar una repercusión electoral bastante fuerte». Este bloqueo, según dice, se traduce en miradas de reojo constantes en todas las direcciones y apunta que el Partido Popular está pendiente de la sombra de Vox; Junts vigila los movimientos de Aliança Catalana y de Esquerra Republicana; y ERC lucha por frenar la sangría de votos hacia el espacio de Junts en Cataluña o hacia el PSC en las elecciones al Congreso.
Un efecto que puede buscar la propuesta es generar grietas dentro de las mismas filas del PSOE para buscar alternativas al «sanchismo» en medio de la tormenta política que vive el partido. No obstante, Marc Guinjoan lo descarta a corto plazo. Considera que ponerse ahora mismo en contra de Pedro Sánchez no es una estrategia ganadora para ningún dirigente socialista y cree que, en todo caso, este movimiento se producirá más adelante, cuando el líder del PSOE pierda las elecciones. «Entonces seguro que aflorarán todas esas críticas y será el momento», dice, y descarta que ahora se produzcan voces internas para forzar la caída de su propio líder.

