Julio Iglesias ha emitido otro comunicado, aún más contundente que el anterior, con el cual se defiende de las acusaciones de abuso sexual que han emitido contra él dos exempleadas. La Fiscalía no le ha dado acceso a la denuncia, asegura, y por tanto le ha “impedido” ejercer su defensa. Ante esto, dice que se ve “obligado” a pronunciarse públicamente porque es el único medio que le permite dejar constancia de la “absoluta falsedad de los hechos denunciados”. ¿Y cómo lo hace? Con las “pruebas” de las que dispone, los mensajes de WhatsApp que le enviaron las chicas en 2021, cuando aún trabajaban para él, y algunos de 2022 y 2023 -bastante después de que, presuntamente, abusara de ellas-.
“La evidencia es clara. Las comunicaciones de WhatsApp enviadas por las denunciantes durante el tiempo que trabajaron en mi casa y las comunicaciones después de irse, demuestran que la información difundida carece de veracidad”, afirma el cantante. Julio Iglesias considera “muy grave” que “la mentira y la desinformación” se utilicen como “armas” para atacar personas.
“Todo tiene un límite y es necesario desenmascarar estas falsedades y explicar la verdad”, añade. Y, como había prometido, adjunta algunas de las comunicaciones de WhatsApp que, según él, ponen de manifiesto “la incoherencia” de las denuncias y “la manipulación mediática” a la que se siente sometido. Para hacerlo, se salta la protección que se había dado a las víctimas porque en las capturas se puede leer el nombre de pila de cada una…

Estos son los mensajes de WhatsApp que aporta Julio Iglesias como prueba contra las denunciantes
El mensaje más antiguo data del 20 de abril de 2021, cuando aún trabajaban para él. En el caso de esta denunciante, puede leerse cómo se refiere a Julio Iglesias como “profesor” y cómo le desea que «sueñe con los angelitos«. Llega a decirle que lo quiere “mucho” y que está a su “total disposición”, de hecho, en un mensaje largo que acaba agradeciéndole su «paciencia» y sus «lecciones»: «Todos los días a tu lado son valiosos para mí porque aprendo un poco más«. «Un beso y un abrazo«, prosigue. Él ha borrado todas las respuestas que les dio, es claro, ya que no aparece ninguna y resulta poco creíble que nunca respondiera -si haces clic en «borrar solo para mí» no aparece ningún mensaje que indique que lo has eliminado, de hecho-.
En otro mensaje de WhatsApp, de unos meses posteriores, le dice que estará “pendiente” de su llamada, que la avise cuando la “necesite” y vuelve a decirle que «la quiere». Él no ha dudado en compartir un audio que le envía su trabajadora, incluso, en el que se muestra cómplice con él.
El artista también ha compartido capturas de pantalla que muestran las comunicaciones que tuvieron en fechas posteriores a los hechos denunciados. Un ejemplo es la felicitación de cumpleaños que le envió una de ellas, cuando le deseaba que Dios continuara «llenándolo de mucha salud», le enviaba un beso y le volvía a decir que lo quiere y que «siempre» lo recuerda con cariño porque sería su fisioterapeuta «para siempre».



Todos estos correspondían a los mensajes que le había enviado la que hacía de fisioterapeuta para él, mientras que también ha querido sacar a la luz los mensajes que le envió la trabajadora doméstica que ha dado el paso de denunciarlo. En su caso, sorprende que le desee feliz año en 2023 y que deje caer una frase que indica que podría haber habido una riña entre ellos: «Me gustaría desearle feliz año al señor, pero seguro que no quiere saber nada de mí…«.
Un par de meses después, la chica volvería a insistir preocupándose por él: «Espero no molestarlo con mi breve mensaje. Solo es para saludarlo y enviarle un abrazo. Además de decirle que lo quiero mucho y que estoy a la orden«.


Esta es la manera que ha encontrado Julio Iglesias de intentar defenderse, unas capturas de pantalla que considera que pueden demostrar que había complicidad entre ellos y que las chicas no dudaban en enviarle sus mejores deseos. Pensará que esta es prueba suficiente para negar el presunto abuso sexual porque creerá que sorprende que sean tiernas con él después del infierno que dicen haber pasado allí. Será el juzgado quien dé veracidad, o no, a estos mensajes y a todo lo que han explicado las chicas.

