Jordi González ha hablado abiertamente de los problemas que tuvo que atravesar en su infancia. El presentador sufrió acoso escolar debido a la tartamudez que tenía, un problema que le provocó un gran complejo y que lo convirtió en blanco de las burlas de sus compañeros. En una entrevista a Diez Minutos, el presentador reveló hace un tiempo que su dificultad para hablar con fluidez le hizo pasar momentos «muy complicados«. Ahora, en una nueva aparición en el programa de verano A la cara, de la Cadena SER, ha recordado hasta qué punto estas mofas llegaron a afectarle.
«De pequeño y adolescente era tartamudo. En clase, para humillarme y para hacerme bullying, sin saber qué era eso, los niños me llamaban Gon Gon… porque no era capaz de pronunciar mi apellido seguido«, ha explicado en una cita que ha dejado a todos impactados. Las burlas eran constantes y terminaron generándole un fuerte complejo: «Me llamaban Gon Gon porque no era capaz de pronunciar mi apellido», ha recordado. Su historia tiene, sin embargo, una paradoja especialmente significativa porque aquel niño a quien los compañeros ridiculizaban porque tartamudeaba terminó haciendo carrera precisamente en dos ámbitos en los que la voz y la comunicación son fundamentales como la radio y la televisión.
Él mismo ha explicado que incluso sus vecinos se sorprendieron de verlo progresar profesionalmente: «Parecía insólito que yo, que era tartamudo y todos me escuchaban tartamudear todo el día, estuviera trabajando en la radio», ha recordado. A pesar de las dificultades que sufrió, Jordi González siempre ha insistido en que su infancia fue feliz gracias al apoyo de su familia. Y, especialmente, al de su madre, que tuvo un papel fundamental para que pudiera superar la tartamudez.

¿Cómo superó Jordi González su tartamudez?
¿La idea que tuvo la madre de Jordi González para ayudarlo a superarlo? Comprar un casete grabador: «Era uno de esos de Play/Rec que iban con cinta de casete. Me daba vergüenza leer en voz alta en clase y me daba vergüenza hablar, así que me regaló este magnetófono. Me dijo que, cuando estuviera en la habitación y no me escuchara nadie, que fuera leyendo mientras me grababa y que me escuchara», ha explicado recientemente en El matí de Catalunya Ràdio.
Lo engañó porque, evidentemente, cuando lo hacía lo escuchaba toda la casa. Eso sí, él seguía y los resultados fueron visibles pronto. Al cabo de dos o tres meses, comenzó a hacer programas de radio desde la habitación y lo superó: «Superé la tartamudez y aquel aparato para mí es lo más importante de la vida porque me ha marcado». Una historia de superación que, en este caso, ha salido de lo más bien.

