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Sandra Barneda comenzó a triunfar en televisión hace muchos años, pero aún son muchas las preguntas que hay sobre su vida. La catalana, que se casará el próximo fin de semana, ha querido hacer un ejercicio de transparencia con los fans y ha acabado resolviendo algunas dudas que la han acompañado desde hace tiempo. ¿Qué ha explicado? Pues, por ejemplo, que no entiende por qué se ha difundido el rumor que asegura que Sandra no es su nombre real: «Dicen que me llamo Alejandra y no sé de dónde ha salido eso, en mi partida de nacimiento pone Sandra claramente».

Sí que hubo un momento de su vida en el que pidió que se refirieran a ella por otro nombre, pero no era Alejandra… sino Jordi. ¿Y eso por qué? La periodista confiesa que se hizo pasar por chico en un momento dado. ¿Y el motivo? Porque quería apuntarse a una liga de fútbol y no le permitían hacerlo siendo mujer: «Pedí a mi padre que me cortara el cabello, me inscribí en la liga como Jordi y empecé a jugar como defensa«, ha reconocido en el ABC.

Curiosamente, su plan funcionó y pudo jugar durante un tiempo con el resto de niños. El problema, cuando salió su secreto a la luz en un partido… una escena digna de película: «Un día, tuve un choque con otro jugador y mis compañeros saltaron a defenderme y le pidieron que no me empujara, que si no veía que era una chica».

Sandra Barneda responde a todas las dudas que hay sobre ella - Telecinco
Sandra Barneda responde a todas las dudas que hay sobre ella | Telecinco

Los problemas de Sandra Barneda en la escuela

Sandra Barneda también ha recordado algunos de los momentos más complicados que vivió en la escuela, donde tuvo que esforzarse mucho porque ha sido disléxica desde muy pequeña. Esto condicionó su relación con la lectura o la memorización: «Iba atrasada en la escuela porque me costaba leer o memorizar. No puedo mantener el orden de un refrán ni aprenderme la letra de las canciones«.

Durante mucho tiempo, la catalana reprobó matemáticas porque fijaba los números, pero no las fórmulas: «Llegaba al mismo resultado, pero sin usar las fórmulas». Y ahora, que es escritora, ha tenido que aprender diferentes trucos para intentar que las letras no se muevan… aunque sus editores saben que deben prestar atención. En los momentos que hizo de actriz, recuerda pasarlo mal porque estudiar los guiones era «una pesadilla». Ella nunca quiso ser actriz, pero considera que le fue bien para el tema de la improvisación y la expresión corporal.

Otro de los momentos más complicados, cuando diagnosticaron a uno de sus hermanos con leucemia: «Yo era muy pequeña y no sabía qué era, pero sentía que pasaba algo extraño en casa. Hasta los 7 años, un niño aprende a disfrutar y yo no me lo podía permitir».

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