Jesús Vázquez ha experimentado un antes y un después en su vida desde que ha cumplido los 60 años, un cambio de década que le ha hecho reflexionar sobre algunos hábitos que tenía adquiridos desde hace tiempo. El presentador, convertido ahora en uno de los fichajes estrella de TVE, ha iniciado una «nueva vida» más saludable y ha dado detalles en una entrevista a La Razón. Aquí, explica que ha sufrido una crisis existencial y laboral «muy grande» que al final lo ha marcado: «Tenía muchos problemas en el trabajo que me hicieron sufrir mucho, cuando veía que no me estaban aprovechando en Telecinco. No hablaré más del tema, pero sí diré que hubo gente que se portó muy mal conmigo cuando yo había sido muy fiel y honrado con ellos».
Él que siempre ha sido «muy legal» y que lo ha dado «todo» en el trabajo, se sintió muy menospreciado: «No me merecía lo que me hicieron y, sí, estoy dolido«, insiste. Este mal momento profesional acabó afectándole en su vida personal, también, y ha decidido que dejaría todas las malas decisiones atrás: «He dejado de beber, por ejemplo, ya que me he dado cuenta de que estaba dependiendo de una sustancia que no me hacía ningún bien». No es el primero que lamenta que esté tan normalizado el consumo del alcohol: «No nos damos cuenta de que tenemos una dependencia hasta que, un día, te paras y cuando lo piensas te das cuenta de que hay muchísima gente que bebe cada día. Si necesitas una cervecita cada día, tienes un problema«.

¿Por qué ha dejado de beber Jesús Vázquez?
En su caso, Jesús Vázquez experimentó una iluminación así: «Como si fuera una droga… A mí me pasó, lo justificaba hasta que dije que se había acabado y dejamos de vivir así. Y es lo mejor que he hecho, la verdad«. En esta transformación vital, dice que ha «arrastrado» a su marido porque así es más fácil: «Roberto ha dejado de beber, también, eso es amor. También es cierto que él nunca ha tenido mucho interés en el alcohol».
Después de 25 años juntos, la pareja se encuentra en su mejor momento: «Es mi patria, mi bandera, mi casa y mi religión». Todo son halagos que demuestran que son un equipo y que lo seguirán siendo en esta segunda etapa de su vida.

