La muerte del rey Harald de Noruega ha sido la última de las muchas malas noticias que han salpicado a esta familia real en el último año. El encarcelamiento del hijo de la nueva reina Mette-Marit, el trasplante de pulmón que han tenido que hacerle, que se filtre que tenía más relación con Jeffrey Epstein de lo que decía… nos encontramos ante una serie de escándalos que han perjudicado mucho la imagen pública de esta dinastía. Ahora, de hecho, todas las miradas están puestas en Oslo con los actos de coronación y del funeral. Y ha sido, precisamente, en uno de estos grandes momentos que los expertos de protocolo se han llevado las manos a la cabeza. ¿Y por qué? Por culpa de un gesto inocente de Ingrid de Noruega, la princesa heredera.
Mette-Marit no ha podido asistir al acto de jura de la Constitución que convertía a su esposo en rey porque había tenido complicaciones en su estado de salud, ahora que hace poco más de un mes que le han trasplantado el pulmón. En su lugar, asistió la hija mayor que tiene con el aristócrata y que está llamada a ser reina en unos años. Ingrid, de 22 años, terminó teniendo un papel mucho más destacado de lo esperado y quizás por eso ha acabado cometiendo un pequeño error que no ha pasado desapercibido.
Mucha gente no se dio cuenta, pero la postura que adoptó la princesa cuando se sentó al lado del padre resulta un error de protocolo bastante grave. La chica cruzó las piernas mientras estaba sentada, un gesto casi involuntario que puede parecer muy simple… pero que está muy mal visto desde la pureza del protocolo. Que adoptara esta postura en un acto de tanta solemnidad le ha generado muchas críticas, ya que consideran que no era adecuado y que ha dejado mal su imagen institucional.
Impecable Ingrid Alexandra de Noruega pic.twitter.com/66LGn8j6Pg
— Abril, The Duchess (@AbriltheDuchess) September 1, 2026
¿Qué opinan los expertos en protocolo del error de Ingrid de Noruega?
Los príncipes que se han criado en palacio y, aún más, los que son herederos de la corona como es su caso, tienen una preparación muy insistente en cuanto a la postura y los gestos que no deben cometer. Ella sabe perfectamente que no debe cruzar las piernas cuando se sienta en público, pero seguramente los nervios le jugaron una mala pasada. Es un gesto inocente, evidentemente, por lo que desde fuera resulta fuerte que la hayan criticado tanto por culpa de eso.
Diana Rubio, especialista en protocolo, ha lanzado una pregunta a X para interesarse sobre qué piensa la gente de esta postura. Ella tiene claro que una posición más contenida habría reforzado la imagen institucional de Ingrid. ¿Y Ana Polo Alonso? La escritora experta en casas reales ha lamentado que este cruce de piernas le haya quitado «empaque» a un momento en que debería haber proyectado una imagen especialmente institucional. En la revista Semana, ha explicado que la joven debería haber tenido las rodillas juntas y bajas, con los tobillos juntos y hacia un lado como hemos visto hacer tantas veces a Letizia.
También la revista Lecturas ha querido ponerse en contacto con una experta en protocolo, quien coincide con las otras: «Considera que cruzar las piernas no era la postura más adecuada para una ceremonia de esta solemnidad. La etiqueta clásica asocia este gesto con una actitud más relajada y puede restar parte de la formalidad que requiere un acto de Estado. No es una falta de respeto ni mucho menos, pero sí que a estas alturas debería ser consciente de la importancia del lenguaje corporal.


El pequeño episodio sirve, en realidad, para poner de manifiesto el nuevo momento que vive Ingrid. Ya no se la mira solo como una princesa joven, sino como la futura reina de Noruega.

