Mette-Marit de Noruega ha tenido realmente preocupados a los monárquicos desde que confirmaron que necesitaba un trasplante de pulmón. La esposa del príncipe heredero padece fibrosis pulmonar desde hace algunos años, una enfermedad que ha ido deteriorando su sistema respiratorio hasta el punto de que la hemos visto con un respirador artificial en público.
Después de unas semanas de espera, le consiguieron un órgano y la operación ha sido todo un éxito. La aristócrata se está recuperando desde casa y acaba de recibir el alta. Ha sido ahora cuando ha pronunciado sus primeras palabras después de todo esto.
En un comunicado emitido por la casa real noruega, Mette-Marit agradece el apoyo que ha recibido en un proceso que ha sido complicado: “Estoy profundamente agradecida y me gustaría agradecer, en primer lugar, a todos los que optan por la donación de órganos. Me han dado el regalo de la vida y las palabras no son suficientes para describir cómo me siento humildemente agradecida por esto”.

Mette-Marit de Noruega envía un mensaje a los pacientes de fibrosis pulmonar como ella
Los médicos tenían claro que este trasplante era la única opción para ella, para que pudiera mejorar su calidad de vida. Han estado muy pendientes y, evidentemente, formar parte de la familia real le ha permitido recibir una atención médica excelente en el mejor hospital de todo el país. Lo ha agradecido, eso sí: “Quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a todos aquellos que me han acompañado en este largo camino. Mi familia, médicos cirujanos, enfermeros, fisioterapeutas y otro personal sanitario; así como a todos aquellos que contribuyen de manera invaluable al sistema de salud noruego cada día”.
En este escrito, la esposa del príncipe Hakoon también se ha dirigido a los pacientes de fibrosis pulmonar como ella porque ha aprendido, en primera persona, lo complicado que es gestionar los problemas de salud que se derivan: “Quiero enviar un saludo muy especial a mis amigos con fibrosis, que han sido excepcionales durante una de las etapas más difíciles de mi vida. Vivir con fibrosis no es para cualquiera y no pasa un día sin que piense que son muy fuertes”.

