Ucrania pretende recuperar los territorios anexados ilegalmente por Rusia. En esta línea, el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, entrevistado en la cadena de televisión ICTV, ha rechazado este lunes la retirada de tropas del Donbás, tal como le habrían recomendado los dirigentes estadounidenses, una afirmación que Washington ha negado. Asimismo, ha tildado al ejecutivo estadounidense de «irrespetuosos» por viajar a Moscú antes que a Kiev.
«Rusia quiere que abandonemos Luhansk. Sin duda, sería una derrota estratégica para nosotros. Nos haría más débiles», ha declarado el jefe del ejecutivo ucraniano y ha recogido Europa Press. Zelenski quiere mantener la comunicación abierta con la Casa Blanca, pero ha recalcado que el Kremlin no tiene voluntad de poner fin a la guerra.
En este contexto, ha señalado «una irresponsabilidad» de las autoridades diplomáticas de Estados Unidos al ser preguntado por una posible visita del enviado especial para misiones de paz, Steve Witkoff, y del yerno de Trump, Jared Kushner, a la capital rusa: «Creo que esta visita la necesitan más ellos que nosotros, porque es irrespetuoso ir antes a Moscú que a Kiev». Acusa al Kremlin de insistir en continuar con las hostilidades en lugar de detenerlo, y ha instado a Moscú a establecer relaciones diplomáticas con Ucrania.
Alto el fuego de la Pascua ortodoxa
Por otro lado, el embajador ruso Vasili Nebenzia ha afirmado este lunes ante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que el alto el fuego de la Pascua Ortodoxa no es, en ningún caso, una fase previa con vistas a un posible acuerdo de larga duración, y ha acusado a Kiev y a la Unión Europea (UE) de prolongar la guerra. Ha acusado a los líderes europeos de enviar al campo de batalla civiles ucranianos que «no quieren luchar por el gobierno del país», al que ha calificado de «corrupto».
En respuesta, el diplomático ucraniano, Andri Melnik, ha hecho responsable al Kremlin de recurrir a «tácticas de pseudo-negociación» exigiendo que Ucrania se retire de algunas regiones como condicionamiento previo para reanudar las conversaciones de paz. También ha solicitado, en especial a los miembros europeos del Consejo de Seguridad, la adopción de una resolución de alto el fuego inmediato e incondicional, así como un intercambio de prisioneros de guerra.

El diplomático estima que, ante esta «cruel realidad», Moscú tendrá que enviar un millón y medio de soldados más para hacerse con el Donbás. Melnik ha asegurado que para el presidente ruso, Vladímir Putin, «para quien el valor de la vida de sus propios ciudadanos es insignificante», esta cifra sería catastrófica.
De forma paralela, la UE ha mostrado su apoyo a Ucrania y su disposición para contribuir en «garantías de seguridad sólidas y creíbles». En este sentido, el embajador de Suecia, Nicola Clase, en representación de los países escandinavos (Dinamarca, Finlandia, Islandia y Noruega), ha hecho un llamado para exigir responsabilidades a Moscú, alegando que se está ignorando el derecho internacional. El embajador del Reino Unido, James Kariuki, ha alertado que si Rusia demuestra que puede cambiar las fronteras de Ucrania, «sentará un precedente muy peligroso».
La reunión del Consejo ha vivido un ambiente tenso y un segundo cruce de acusaciones, ya que la representante de Estados Unidos, Tammy Bruce, ha instado a China, Corea del Norte e Irán a que dejen de suministrar armas a Rusia.
Precisamente, el jefe de las fuerzas armadas de Rusia, Valeri Gerasimov, ha anunciado hoy que el ejército ruso ha tomado el control de unos 1700 kilómetros cuadrados de territorio en este 2026; es decir, 80 localidades y «la liberación total» de la autoproclamada República Popular de Luhansk.

