Estados Unidos abre el conflicto militar en Venezuela con varios ataques aéreos sobre la población civil y algunas instalaciones militares en Caracas y en los estados de Aragua y La Guaira. Así lo han confirmado fuentes gubernamentales a la agencia internacional Reuters, así como a los canales informativos estadounidenses CBS y Fox News, ambos afines al presidente. El Pentágono, cabe decir, aún no ha hecho ninguna comunicación oficial al respecto, y ha remitido a los medios internacionales directamente al ejecutivo. Los bombardeos, que han comenzado en plena madrugada, suponen una escalada militar sin precedentes en la campaña de la Casa Blanca contra el presidente venezolano, Nicolás Maduro; un conflicto que llevaba meses agravándose en la operación que el gobierno de Trump ha denominado Llança del Sud. Lo hacen solo días después de que Trump amenazara al líder bolivariano, asegurando que «sería inteligente abandonar el poder» rápidamente.
Según ha adelantado la agencia Associated Press, los ciudadanos de la capital venezolana han oído hasta siete explosiones alrededor de las dos de la madrugada. Entre los objetivos del ataque había varios núcleos militares próximos a la ciudad: una base aérea, que emitía una importante columna de humo tras el impacto, y otra instalación que ha quedado desconectada de la red eléctrica. Mientras tanto, las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos han prohibido toda actividad de vuelos comerciales sobre el país por «actividad militar» en la región. Cabe decir que la mayoría de los ataques se han ejecutado cerca de infraestructuras estratégicas venezolanas, como aeropuertos y otros puntos clave de la logística estatal.

Maduro llama a la «lucha armada»
El gobierno de Maduro ha denunciado lo que considera una «gravísima agresión militar» por parte de Estados Unidos. Según el ejecutivo de Caracas, la operación militar sobre su territorio «amenaza la paz y la estabilidad internacional, concretamente de América Latina y el Caribe, y pone en grave riesgo la vida de millones de personas». En una nota oficial, las autoridades venezolanas han declarado el estado de emergencia, y han llamado a la población a «pasar inmediatamente a la lucha armada» contra «la agresión imperial» que atribuyen a Washington. «El presidente Nicolás Maduro ha dispuesto todos los planes de defensa nacional para ser implementados en el momento y circunstancias adecuadas», han alertado, puntuando la nota con una cita de Hugo Chávez: «ante cualquier circunstancia de nuevas dificultades, la respuesta de todos los y las patriotas es unidad, lucha, batalla y victoria».
Otros gobiernos de América Latina se han sumado a las denuncias internacionales de Caracas, si bien no han hecho ninguna referencia explícita al papel de Estados Unidos en el conflicto. Es el caso del presidente colombiano, Gustavo Petro, que ha llamado a una reunión «inmediata» de la Organización de Estados Americanos y la ONU para tratar el conflicto. Petro ha hecho un «llamado a la desescalada», y pone la responsabilidad en «todas las partes implicadas» para que se abstengan de tomar «acciones que profundicen en la confrontación». Además, ha anunciado que tomará medidas «preventivas» para proteger a la población, especialmente en las zonas próximas a la frontera con Venezuela.
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