De la salvaguardia republicana a la confiscación indirecta por parte del franquismo. Este es el viaje que hicieron las 135 obras que ahora se exponen en el Museo Nacional de Arte de Cataluña en la muestra Recuperado del enemigo. Els dipòsits franquistes al MNAC. Son piezas de procedencia muy diversa que, durante la Guerra Civil, habían sido depositadas en refugios repartidos por el país habilitados por la Generalitat republicana con el objetivo de protegerlas de la amenaza de tiempos convulsos. La intención era devolverlas a los propietarios cuando terminara el conflicto armado, y por eso se habían registrado los datos básicos en fichas. Pero la victoria de las tropas franquistas cambió los planes. En lugar de devolverlas, el régimen dictatorial–a pesar de que las encontró con las fichas que habrían permitido su devolución– decidió retenerlas y depositarlas en el MNAC. Se encargó de ello lo que llamaron Servicio de Defensa del Patrimonio Nacional (SDPAN). A muchas de las obras, les estampó la etiqueta «recuperado del enemigo«, siendo el enemigo la Generalitat de Cataluña. Ochenta y siete años después, esta expresión da título a la muestra en la que las piezas vuelven a ver la luz, que se ha presentado este jueves y que se podrá ver hasta el 28 de junio.

Comisariada por Eduard Vallès, jefe de colecciones del MNAC; Gemma Domènech, exdirectora general de Memoria Democrática de la Generalitat y actual directora del Institut Català de Recerca en Patrimoni Cultural (ICRPC), y Eduard Caballé, investigador del ICRPC, la exposición pone más énfasis en la memoria histórica que en el valor artístico de las piezas, que es irregular, de la misma manera que es desigual su procedencia y que son variadas las épocas de creación y los estilos. En palabras de Eduard Vallès recogidas por la Agencia Catalana de Noticias, el proyecto es un «acto de transparencia». Por esta razón las obras se muestran de una manera poco habitual, montadas sobre unas estructuras que permiten ver también el reverso y descubrir todos los datos que contienen estos dorsos, que normalmente quedarían contra la pared. Se quiere que el visitante vea los bastidores de las obras, con las etiquetas y las inscripciones que portan. “Estas inscripciones hablan de la historia de la obra, lo que conocemos como trazabilidad, el recorrido que hicieron”, explica Vallès.

Es en estos reversos que en algunos casos los visitantes encontrarán la inscripción «recuperado del enemigo«. “Estábamos en un contexto de propaganda contra propaganda», recuerda Vallès. El relato que construía el régimen era que «los franquistas recuperaban y salvaban estas obras que se suponía que los republicanos destruían. Nada de esto era verdad, pero es lo que transmitían», añade.

Peces exposades al MNAC en l'exposició 'Recuperado del enemigo.  Els dipòsits franquistes al MNAC' / Foto: ACN
Piezas expuestas en el MNAC en la exposición ‘Recuperado del enemigo. Els dipòsits franquistes al MNAC’ / Foto: ACN

Muy cerca de las pinturas de Sixena salvaguardadas por Gudiol y reclamadas ahora por Aragón

La exposición inaugurada este jueves es la continuación de Museu en perill!, que en 2021 ya permitió, a partir de una intensa investigación, sacar a la luz la complicada operación de salvaguardia de piezas de arte que había hecho la Generalitat republicana durante la guerra. Ahora, curiosamente, estas piezas se pueden ver a poca distancia de donde todavía están los murales de Sixena salvados por Josep Gudiol, ahora reclamados por vía judicial por Aragón. El MNAC todavía batalla para que los frescos de Sixena no se estropeen con la ejecución de la sentencia que ordena trasladarlos. Y mientras tanto, ofrece la oportunidad de descubrir el destino que tuvieron las obras retenidas por el franquismo.

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