Toni Soler (Figueres, 1965) no necesita presentación. Productor, presentador, guionista, escritor… Llevar adelante la idea de Polònia ha marcado un antes y un después, un programa de sátira política que ha celebrado los 20 años de emisión con una gala especial en TV3 que ha logrado una audiencia más que espectacular. El Món lo entrevista para descubrir si cree, realmente, que han creado una fórmula sin fecha de caducidad y cómo ha vivido estas dos décadas haciendo la puñeta a los políticos catalanes.

Polònia ha celebrado 20 años en antena y no es nada habitual que un programa tenga una vida tan larga en la televisión. ¿Llegaron a pensar, en algún momento, que podía llegar a ser un producto tan potente?

Recuerdo decir, en algunas entrevistas cuando cumplimos 5 años y 10 años, que me gustaría que el programa me sobreviviera. Y no en el sentido de después de muerto, sino que yo pudiera dejar el programa en otras manos y que el programa continuara funcionando. Y eso es lo que ha pasado, un poco, ya que sigo mirando los guiones cada semana e intento ayudar en lo que puedo, pero es verdad que Polònia ha sobrevivido a actores, guionistas, realizadores y a mí mismo. Al final, ha demostrado que el formato ya es más fuerte que cualquier individualidad. Y eso que hemos tenido individualidades tan potentes como Bruno Oro, Carlos Latre, Mireia Portes o muchos actores que se han marchado para hacer muy buenas carreras. Esta es, realmente, una gran satisfacción. 

Toni Soler, periodista, guionista i productor de televisió. Barcelona 26.02.2026 | Mireia Comas
Toni Soler habla del futuro de Polònia después de 20 años en emisión | Mireia Comas

Las audiencias los acompañan, dos décadas después, con cuotas elevadísimas. ¿Es por eso que esquivan ese toque más efímero de la televisión?

Nosotros siempre estamos preparados para cerrar, somos conscientes de que hacemos televisión y, por tanto, tomamos cada año nuevo como un regalo. Y la verdad es que, viendo la respuesta que ha habido estos 20 años, me cuesta ver un final para Polònia. La audiencia sigue altísima, no tanto como al comienzo, pero tampoco la televisión es como era al comienzo. Hemos pasado momentos, como la pandemia y la resaca después del Proceso, que fueron difíciles para el humor en Cataluña. A pesar de todo, conseguimos salir adelante. Ahora bien, esto también se debe a que el nivel de exigencia no decae y eso es lo que debemos procurar nosotros, que no decaiga.

¿Cuál es la fórmula del éxito de Polònia

En Cataluña, las dos obsesiones políticas principales con las que la gente se siente retratada son cómo somos los catalanes y qué relación tenemos con España. Estas dos obsesiones están en constante movimiento y debate y, para Polònia, son la materia prima con la que hacemos el humor. Además, es un programa ágil y con un diseño de producción que está muy bien hecho. Si no, no podríamos hacer 44 programas al año y grabar media hora de sketches en solo dos jornadas cada semana con cambios constantes. Es un programa que está hecho con mucha profesionalidad y nunca hemos perdido que esta siga siendo nuestra prioridad, que es lo que intento recordar a los guionistas. Estamos aquí para hacer reír, no para salvar Cataluña, ni para reivindicar ninguna idea o para hacer un mundo mejor. Estamos aquí para hacer reír y hacer humor de actualidad. Y el primer filtro que seguimos es si eso hace gracia o no hace gracia, es tan sencillo como eso. 

Siempre se ha destacado la maestría del equipo de guionistas que hay detrás de Polònia. Los creadores de este programa venían del mundo del periodismo, ¿cree que los guionistas también deben ser periodistas? ¿Eso aporta un toque diferenciador?

Los guionistas deben tener curiosidad por lo que pasa en el mundo, un guionista que viva en las nubes lo tendrá complicado. Y es evidente que las generaciones más jóvenes que la mía no tienen el mismo interés por la política que tenemos yo, Queco Novell o Manel Lucas, que somos quienes lo empezamos. Pero, bueno, es un trabajo que deben hacer y deben mirar los diarios. Los leen y adoptan el mecanismo de convertir la noticia en un chiste. Este mecanismo se va adquiriendo, con talento y trabajo, sobre todo, porque además del talento hay que picar mucha piedra, hay que proponer, descartar, hablar, mejorar, repasar, combinar ideas.

Polònia llega a los 20 años y se decide conmemorar este aniversario con una gala que ha entusiasmado y que debe haberles dado mucho trabajo.

Quedó muy bonita y no hace falta que sea modesto aquí, porque yo no soy el principal responsable de la gala. De hecho, estaba en contra de hacerla porque las galas de los programas suelen ser auto homenajes muy nostálgicos, aquello de ‘mirad lo que hicimos aquel año y el otro, qué buenos somos, gracias a nuestro público que tanto nos quiere…’. A mí me daba mucha pereza eso. Pero el verano pasado me dijeron que eran 20 años y que podíamos convertirlo en un evento que diera un extra al espectador. Organizamos un equipo dirigido por Enric Cambray, experto en el mundo de la escena, porque queríamos que le diera una dimensión escénica. Y ayudó el hecho de contar con la complicidad de TV3, que ayudó a que el resultado haya sido excelente. Estoy absolutamente entusiasmado con el resultado y con la respuesta de la gente, porque esperas que la audiencia irá bien, pero de repente haces un 33% y dices, ostras, qué gente… Realmente, son 20 años, es que es toda una generación.

Toni Soler, periodista, guionista i productor de televisió. Barcelona 26.02.2026 | Mireia Comas
El productor defiende la continuidad de Polònia | Mireia Comas

En esta gala especial tuvieron un montón de cameos de políticos de primera línea, que aparecían aparentemente encantados. ¿Qué parte hay de quedabién o de aceptar la propuesta obligados? Habla bien del programa que crean que es un error decir que no a Polònia. 

Anna Pujol, que ha pasado dos meses terribles, ha hecho un trabajo excelente y ha conseguido unos cameos brutales como el de Pedro Sánchez. 

Aquí se anotaron un punto.

Sí, sí… Mira, si te digo la verdad, yo si fuera político no sé si querría salir en Polònia. Lo que resulta evidente es que sus asesores les dicen que sí deben hacerlo y eso dice mucho de la capacidad de influencia del programa, que está conectado con la realidad y que encaja bien con los políticos… una capacidad de encaje que ya me gustaría que tuvieran otros colectivos. Convencer al primer político siempre es lo más difícil, pero si uno te dice que sí después se crea un efecto dominó. Pero sí, solo había que mirar la platea de la gala, que parecía un acto de la Caixa con tanto establishment.

¿Es más difícil hacer humor ahora, curiosamente, que hace 20 años? ¿La corrección política ha hecho que ya no se puedan hacer mofas tan salvajes? 

Salvaje es la palabra, sí, porque salvaje implica una parte mala, en el sentido de que a veces éramos insensibles. En la gala de los 20 años lo pusimos en evidencia, cuando hicimos aquella canción de los Amics de les Arts. En su momento, hicimos a Obama y Michelle Obama con dos actores blancos pintados de negro. Ahora lo ves y dices: ‘¿Cómo puede ser?’. No lo pensábamos. 

Pero, ¿hay que pedir perdón por lo que hemos hecho en el pasado? Realmente, en la gala se vio un mea culpa.

Sí, debemos hacer autocrítica. Nos equivocamos todo el tiempo, pero es que hacemos un programa cada semana. ¿Cómo no vamos a equivocarnos? Una de las cosas que sigo haciendo con Polònia es tener una vía de comunicación directa con los partidos políticos para que todos me consideren localizable. Si se sienten maltratados, si sienten que ha habido ensañamiento con algún personaje o un trato injusto, saben que pueden llamarme y que yo no me ofenderé ni iré diciendo que me están intentando censurar. Lo que hago es un programa en una televisión pública y estoy todo el tiempo ridiculizando a gente real, gente con familia. Solo faltaría que no pudieran quejarse o reclamar. Hago lo que me conviene, pero debo ser receptivo y siempre he intentado serlo.

Toni Soler, periodista, guionista i productor de televisió. Barcelona 26.02.2026 | Mireia Comas
¿De dónde surgió la idea de montar una gala por los 20 años de Polònia? | Mireia Comas

¿Se quejan más los políticos catalanes o los españoles?

Lo sabríamos mejor si hiciéramos el programa en España. Nosotros tenemos relación con todos los partidos. Bueno, excepto con Vox, aunque invitamos a la gala a Ignacio Garriga porque todos los que salen en el programa deberían tener derecho a venir. Al final, nos guste más o menos lo que piensen ellos, Orriols o García Albiol… La cosa es que sabemos perfectamente que Vox y PP preferirían que TV3 no existiera. No ya Polònia, sino TV3 directamente. Y está bien poner las cartas sobre la mesa. Porque sí, sabemos que hay políticos que encajan mejor la crítica que otros, pero no quiero personalizar porque no quiero parecer que me quejo yo. Pero con eso debemos contar.

¿Polònia también funcionaría si se emitiera en España? Si TVE comprara los derechos.

Supongo, pero no sé si deberíamos hacerlo nosotros. Sí que Andreu Buenafuente, Évole o Xavier Sardà han triunfado en España. Ahora bien, creo que nosotros catalaneamos demasiado para poder emitirse en España. Analizar la política española con un punto de vista desde Barcelona, quizás no gustaría al público español… tendríamos que hacer un equipo con guionistas de fuera de Cataluña. Lo que es cierto es que esta fórmula que hemos inventado nosotros es universal.

En Francia se ha hecho un humor mucho más directo y desvergonzado que aquí. ¿Un Polònia en España sería más similar a Les Guignols o al Polònia catalán?

En España, por lo que estoy viendo, el humor es bastante de trinchera ahora mismo donde todo el mundo se sitúa bajo el manto protector de las izquierdas o de las derechas. A nosotros eso no nos interesa. Se nos puede ver un poco el plumero porque todos tenemos ideologías, pero una de las premisas que tiene Polònia es que debemos ridiculizarlo todo. En cambio, lo que estoy viendo en los programas de humor que se hacen en España es que o estás con unos o estás con los otros.

¿Es de los que piensan que se puede hacer humor de todo? ¿También de las tragedias? Pensar el guion del programa la semana de los atentados de Barcelona del 2017 debió ser delicado.

Si me permites el juego de palabras, diré que el límite de la gracia es la desgracia. Hacer humor de algo que hace desgraciado a un colectivo de gente o a una persona sola no es que no se pueda hacer, sino que no le veo la gracia. Ahora, también es verdad lo que decía Woody Allen de que comedia es igual a tragedia más tiempo. Pues yo añado que comedia es igual a tragedia más espacio porque cuanto más lejos ocurre una tragedia, más fácil es hacerla broma. Si trabajas semana a semana debes aplicar el sentido común. No hay un manual de instrucciones de Polònia, hay el sentido común que vamos aplicando a cada caso y de la misma manera que en temas de género o en temas como el blackface, que hemos evolucionado, también hay otras cosas en las que actúas diferente.

Su objetivo no es provocar ni acumular quejas, supongo.

¡Ni acumular querellas criminales! Nuestro objetivo es hacer un programa que guste, que ese es el encargo que tenemos de TV3. No estamos nosotros solos en el mundo, estamos haciendo un encargo para un cliente que es TV3 y hacemos lo que TV3 nos ha encargado. Lo hacemos a nuestra manera y creemos honestamente que hemos ayudado a elevar el listón de tolerancia con el humor en Cataluña, sí, pero no nos gusta provocar por provocar. Eso no significa que queramos evitar los temas más espinosos. Evidentemente, si hablamos del atentado no será para hablar del hecho en sí y no haremos broma de una furgoneta yendo por la Rambla. Pero fíjate, en cambio, en España el atentado contra Carrero Blanco ya es un objeto de broma. También es verdad que era un señor que era franquista y eso lo hace diferente.

Toni Soler, periodista, guionista i productor de televisió. Barcelona 26.02.2026 | Mireia Comas
¿Cómo consigue tantos cameos el Polònia? | Mireia Comas

Que el programa se emita en una televisión pública hace que vengan implícitos unos límites en el humor. ¿Le han dado carta blanca desde TV3? ¿Marcan más los límites desde la dirección de la cadena o desde dentro de Polònia?

Me han dado carta blanca y no solo eso, sino que me han protegido y me han hecho de paraguas. Lo hizo Mònica Terribas, lo hizo Vicent Sanchis y también Sigfrid Gras… si reciben llamadas, no me lo dicen. Debemos poner todo en relación, claro, porque sabemos que lo que hacemos incomodará a mucha gente. ¿Vale la pena incomodar a mucha gente? No es nuestro objetivo. Ahora bien, ¿el chiste es buenísimo? Pues si es buenísimo, quizá sí vale la pena incomodar a unos cuantos. Ahora bien, si el chiste no es nada del otro mundo, pues ¿para qué hacerlo? Se trata de un juego de equilibrios.

En estos 20 años ha cambiado más la política catalana o la manera de hacer humor?

La manera de hacer humor ha cambiado porque ha cambiado mucho el consumo. Y tenemos mucho que aprender de eso, por ejemplo, cuando ves que en TikTok e Instagram hay gente muy divertida autoproduciéndose, con un lenguaje muy ágil y una manera de hacer muy sencilla. Me doy cuenta de que tenemos mucho que aprender, siempre, todos los que nos dedicamos a esto. Y es evidente que un programa como Polònia, si tuviera que nacer ahora, difícilmente sería como es porque es un programa que se ve hijo de su tiempo, de 2006.

¿Nació en el momento ideal, quizá?

Sí, totalmente. Lo que pasa, también, es que la gente ya lo encuentra un clásico y no quiere que lo cambiemos. Y es curioso porque es un programa con pelucas y caracterización, que en realidad se ve algo muy analógico para los tiempos que corren. Y ahora que en las redes hay tanta espontaneidad, ¿cómo puede ser que guste un programa con 100% de guion? Supongo que es la gracia de Polònia, es una reliquia.

Polònia ha acabado formando parte del imaginario colectivo y eso no es fácil.

Sí, pero las cosas están evolucionando muy rápidamente y en direcciones muy interesantes. Creo que hay gente muy divertida y, aunque las redes sociales las encuentro cuestionables, también es cierto que han liberado muchas energías y han permitido a mucha gente expresarse de una manera que yo, cuando era joven, no podía. Entonces solo existía TV3 y ya está.

Toni Soler, periodista, guionista i productor de televisió. Barcelona 26.02.2026 | Mireia Comas
Toni Soler confiesa cómo se imagina que podría ser el Polònia dentro de 20 años | Mireia Comas

En caso de que Polònia se emita durante 20 años más, ¿cómo se imagina que sería?

Bueno, con mucha inteligencia artificial. Creo que muchos procesos creativos y artísticos serán más fáciles y, por tanto, nos ahorraremos dinero. También te digo, no sabemos si dentro de 20 años TV3 tendrá una parrilla como la que conocemos ahora. ¿Cada día emitirán algo? ¿Polònia irá solo los jueves o el consumo será absolutamente libre? El ingrediente básico de Polònia es la gente, hombres y mujeres, que piensan cosas divertidas sobre la base de la actualidad de Cataluña. Eso no cambiará. Ya se las apañarán, francamente.

No se ve a usted mismo en ese Polònia del futuro, entonces?

El humor está muy bien y doy gracias a Dios por haberme podido dedicar al humor. Pero cansa, y cansa mucho. Ahora me encuentro en un punto que empiezo a querer el humor más en la vida que en el trabajo. Mi madre me lo decía, cuando empecé a hacer Malalts de tele y estaba tan contento. Me decía que muy bien, pero que a ver quién me querría ver haciendo el tonto con 50 años. Y ahora tengo 60, lo que me hace pensar mucho en ella. Supongo que una parte del humor tiene que ver con la edad y ahora me apetece hacer humor en una sobremesa con amigos y no en una reunión pensando cosas divertidas. He hecho mucho humor y ahora ya veo venir las bromas, ya no las disfruto tanto como cuando era joven.

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