TVE ha dado por terminado el verano con el final de muchos de los programas que han llenado la parrilla medio vacía de estas semanas, como es el caso del icónico Grand Prix. Este miércoles, el concurso que presenta Ramón García se despidió de la audiencia con una de las finales más igualadas de su historia. Nunca había habido un resultado tan ajustado, un casi empate que dejó a todos sorprendidos porque la mecánica de las pruebas hace difícil que eso pueda pasar. Si el estreno había sido el mejor en tres años, su final no obtuvo la audiencia que esperaban… de hecho, a lo largo de esta temporada, se encontraron con cifras mucho menores que en otros años. El gran desenlace ni siquiera fue líder en la televisión española, lo que hace pensar que quizás empieza a ser un formato un poco gastado.
Sea como sea, a los telespectadores catalanes les hizo gracia ver cómo Polinyà llegaba a la gran final. Se enfrentó a Quintanar del Rey, en Cuenca, un municipio que terminó ganándoles por la mínima debido a un último error que causó rabia.

Y eso que Polinyà comenzó fuerte y pronto dejó claro que iba a por todas. Los catalanes se impusieron en La Cucaña y también consiguieron la victoria en Los pingüinos matemáticos, La patata caliente y Alicia en el País de las caidillas. Quintanar del Rey, sin embargo, no tardó en reaccionar y acortó distancias con dos victorias posteriores. ¿El momento más emocionante? Cuando terminaron empatando y, en la siguiente prueba, completaron el recorrido de la gimcana con exactamente el mismo tiempo: 2 minutos y 15 segundos. Ramón García se quedó boquiabierto: “Esto nunca había pasado en la historia del Grand Prix, es prácticamente imposible”.
En Los troncos locos, los catalanes consiguieron 15 salmones frente a los 10 de Quintanar del Rey. La buena noticia, que llegaron al tramo final con 24 puntos, solo uno por encima de sus rivales. Todo estaba, por tanto, pendiente de un último juego. Con la victoria al alcance y un margen mínimo, El Diccionario acabaría decidiendo una final que no podría haber sido más emocionante.
El error de Polinyà en la última prueba que les quitó la victoria
Los dos municipios fueron acertando sus palabras en las diferentes rondas de la prueba final del Grand Prix hasta llegar a la pregunta definitiva. Y fue entonces cuando Polinyà cometió el error que acabaría costándole el título. El equipo catalán dio por buena la palabra “Cruste”, asociándola al significado propuesto de “alimento cocinado, capa externa dorada y crujiente”. No se trataba de una palabra real, como ellos creían, y ese “no” cambió el resultado de la final. Con solo un punto de diferencia antes de la última prueba, el error de los catalanes permitió que Quintanar del Rey se proclamara campeón del Grand Prix del verano 2026.

Ramón García, entre lágrimas en la despedida de temporada del Grand Prix
Poco antes de conocer el municipio ganador, Ramón García también protagonizó uno de los momentos más emotivos de la final. Sentado en medio del plató, el presentador hizo balance de todo lo que se había vivido durante el verano y quiso agradecer el trabajo del equipo que hace posible el programa. El presentador también puso en valor todo lo que el programa deja más allá de los datos de audiencia. “A veces no es solo la audiencia la parte importante, sino lo que queda en la memoria y en el corazón de los programas de televisión».
«Yo siempre pienso que este programa no es nuestro, es vuestro. El Grand Prix es vuestro, de todas las familias que hace 31 años que nos veis«, prosiguió visiblemente emocionado.
Ramón García es parte de la historia del Grand Prix y de la memoria de varias generaciones.
— Grand Prix del Verano (@GrandPrix_tve) September 2, 2026
Gracias al equipo y a quienes estáis al otro lado por otro verano de diversión y emoción en familia. El Grand Prix se hace para vosotros. 🥹🫶#GrandPrixFinal pic.twitter.com/bLPWrQLmoo

Un Grand Prix que ha entretenido a la familia un verano más y que confía en renovarse para el próximo año, a pesar de la caída de audiencia que ha experimentado.

